Un ensayo clínico de Philips rebasa los 320 pacientes para analizar nuevas vías de atención al ictus

El ensayo internacional WE-TRUST de Philips supera los 320 pacientes al evaluar un circuito directo a la sala de intervencionismo para agilizar el ictus.

Un estudio impulsado por Philips supera los 320 pacientes incluidos para evaluar vías de atención al ictus PHILIPS

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El ensayo clínico internacional WE-TRUST, promovido por Philips, ha superado ya los 320 pacientes reclutados en su estudio sobre nuevas estrategias para acelerar la atención del ictus isquémico agudo, partiendo de que reconocer los síntomas y acceder con rapidez a los servicios de urgencias es el primer paso.

Coincidiendo con la celebración del Día Mundial del Ictus, el próximo 29 de octubre, la compañía subraya el potencial de estos nuevos circuitos asistenciales para favorecer una mejor recuperación de los afectados.

En este contexto, recuerdan que en la atención al ictus cada minuto resulta decisivo. “Tras sufrir un ictus, la rapidez hasta el tratamiento es fundamental para ofrecer a los pacientes las mejores posibilidades de recuperación”, explica el profesor Raul Nogueira, investigador principal del estudio WE-TRUST.

“Este ensayo nos brinda la oportunidad de evaluar, a través de una amplia red internacional, si un circuito asistencial más ágil puede reducir de forma segura los tiempos de atención en los pacientes que cumplen los criterios de selección”, añade.

En determinados pacientes con ictus isquémico causado por la obstrucción de un gran vaso cerebral, la trombectomía mecánica hace posible retirar el coágulo que bloquea el flujo sanguíneo. No obstante, el circuito asistencial habitual suele implicar primero una tomografía computarizada (TAC) o una resonancia magnética (RM) y, posteriormente, el traslado a la sala de intervencionismo para aplicar el tratamiento.

Con el fin de analizar si es posible simplificar este recorrido, el ensayo WE-TRUST estudia un modelo de atención denominado Direct-to-Angio-Suite (DTAS), que se basa en el traslado directo del paciente a la sala de intervencionismo. Este enfoque permite unificar en un mismo entorno la valoración mediante imagen y el posible tratamiento endovascular, con la meta de acortar los tiempos asistenciales sin poner en riesgo la seguridad del paciente.

“Alcanzar los 320 pacientes es importante no solo por la cifra, sino porque se están incorporando pacientes de distintos países y continentes. Esto demuestra que no se trata de un circuito limitado a unos pocos hospitales pioneros, sino que puede implantarse en centros de ictus de volumen medio y alto de diferentes partes del mundo”, señala el doctor Marc Ribó, coinvestigador principal internacional de WE-TRUST, neurólogo intervencionista del Hospital Universitario Vall d'Hebron e investigador del Vall d'Hebron Instituto de Investigación (VHIR), en Barcelona.

Diagnóstico por imagen y tratamiento en un único entorno

El circuito DTAS no está planteado para todos los pacientes con sospecha de ictus, sino para aquellos con una alta probabilidad de presentar una oclusión de gran vaso, en los que los equipos clínicos deben tomar decisiones en muy poco tiempo apoyándose en información diagnóstica sólida.

Para ello, el modelo recurre a tecnología avanzada de tomografía computarizada de haz cónico, que permite obtener imágenes cerebrales directamente en la sala de intervencionismo y respaldar así la toma de decisiones clínicas.

“Con la ayuda de técnicas avanzadas de imagen cerebral en la sala de intervencionismo, el objetivo es evitar una prueba adicional de TAC o resonancia magnética convencional en determinados pacientes y ahorrar un tiempo muy valioso”, explica el profesor Nogueira.

La calidad de la imagen es un requisito clave para que este circuito funcione, y exige protocolos de adquisición adecuados y equipos asistenciales con experiencia en el manejo de esta tecnología.

“Disponer de imágenes de alta calidad en la sala de intervencionismo es el punto de partida esencial”, destaca el doctor Ribó. “El equipo necesita tener la confianza suficiente para descartar una hemorragia intracraneal, evaluar rápidamente al paciente y tomar la decisión adecuada. Si la calidad de imagen es insuficiente, este circuito no debe utilizarse”, añade.

El propósito final no es solo obtener imágenes con mayor rapidez, sino disponer de información suficientemente fiable que respalde las decisiones clínicas y permita seleccionar el tratamiento más adecuado para cada paciente.