El profesor Distinguido de la Universidad de Colorado (Estados Unidos), José Luis Jiménez, ha advertido de que los organismos responsables de la salud pública y la población continúan “estando mal preparados” para encarar una eventual nueva pandemia, por lo que, a su juicio, apenas se ha avanzado desde la crisis provocada por la Covid-19.
En este sentido, ha mencionado expresamente a “La Organización Mundial de la Salud (OMS), los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, los Ministerios de Salud y el poder económico y la sociedad en general” como actores que, según ha indicado, siguen sin disponer de una estrategia suficiente ante otra emergencia sanitaria de gran magnitud.
Jiménez ha realizado estas consideraciones durante el webinar ‘P+Reparación pandémica. Cambios en prevención y control de infecciones’, organizado en formato ‘online’ por la Red Española de Investigación en COVID persistente (REiCOP) de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), una sesión que ha sido presentada por la presidenta de ambas entidades, la doctora Pilar Rodríguez Ledo.
El investigador ha recordado que “Hace ya seis años desde el inicio de la pandemia” y que, aunque “superada aquella fase de emergencia nacional”, persisten “muchos flecos”, que ha calificado de “muy importantes”. “Estamos hablando de la vida de millones de personas” y, en particular, de “dos millones de personas en nuestro país, o un poco más”, ha señalado al referirse al impacto de la Covid persistente.
PREVENIR LA COVID PERSISTENTE
Respecto a las secuelas a largo plazo, Jiménez ha recalcado que “La mejor manera de prevenir la COVID persistente es no contagiarnos de la Covid aguda”, si bien ha instado a “hacer una reflexión”, porque “parece que hemos normalizado ciertas cosas”. A su juicio, “normalizarlas es quitarles la importancia”, lo que implica “descuidarnos de cómo disminuir su ocurrencia” y “su prevalencia”, ha remarcado.
Por ello, ha defendido que siguen siendo necesarios recursos de “protección, de estilos de vida, de mascarillas, de higiene, de filtrado, de ventilación”. “Esto es un compromiso ético que tenemos que adquirir toda la población, especialmente los profesionales sanitarios”, ha enfatizado, subrayando que la meta es “evitar todo este costo de vida humana, de calidad de vida, pero también costo derivado de enfermedad que se produce”.
Rodríguez Ledo ha puntualizado que, aunque la regulación sanitaria no está en manos directas de los clínicos, estos sí pueden influir “en la toma de decisiones”. Además, ha advertido de que “nadie” se encuentra “a salvo de desarrollar una Covid persistente o una Covid complicada”, matizando que lo hace “sin alarmar”.
Posteriormente, Jiménez ha profundizado en la causa principal de los contagios de la Covid-19, incidiendo en que fue “la transmisión por el aire”, y que “lo de las manos y todo aquello eran cosas menores”. En su opinión, durante la pandemia se generó “confusión”, porque “los médicos confundieron la gravedad con la dilución”, algo que ha calificado como “un error de física”.
“LA MAYORÍA” DE LAS ENFERMEDADES RESPIRATORIAS SE TRANSMITEN POR EL AIRE
El experto ha recordado que “Cuando nos alejamos de alguien, hay menos transmisión; el hecho de que se transmite más cuando estamos cerca es una evidencia fuerte de que va por el aire”, como ocurre con “la mayoría” de las enfermedades respiratorias. Así, ha apuntado que “cuánto más tiempo, cuánto peores sean las mascarillas, cuanto más hablemos”, todo ello “favorece el contagio”.
En cambio, ha explicado que “lo desfavorece más ventilación”, además del uso de las citadas mascarillas, aunque ha precisado que solo resultan 100 por cien eficaces cuando “sellan bien”, es decir, cuando “dejan marca en la cara”. En cambio, en las mascarillas quirúrgicas “se les escapa el aire por todos los lados”, ha detallado.
Jiménez ha recordado igualmente que “no todas las personas contagian igual”, ya que “la mayoría no contagia y hay unos pocos con alta carga viral que contagian mucho”. En este contexto, ha lamentado que una de las medidas que se promovía “mucho” durante la pandemia, pero que “se ha hecho muy poco y sigue siendo asignatura pendiente”, es “tener medidores de CO2” en “todos los hospitales, en todas las escuelas”.
En relación con futuras crisis sanitarias, ha advertido de que la siguiente pandemia “será otro virus respiratorio”, probablemente “otro coronavirus o, tal vez, una gripe”. “Estos son los que tienen más probabilidades de que se empiecen a propagar muy rápido y de manera que no los podamos parar”, ha concluido.