El eclipse solar de este 12 de agosto de 2026 no va a provocar terremotos, no contamina los alimentos ni genera una radiación especial capaz de afectar a las mujeres embarazadas. La expectación ante el primer eclipse total de sol visible desde la Península en más de un siglo también ha recuperado algunos de los bulos y mitos sobre los eclipses que acompañan a estos fenómenos desde hace generaciones.
Frente a ellos, organismos científicos como la NASA y el Instituto Geográfico Nacional (IGN) permiten distinguir entre supersticiones y efectos reales.
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¿Puede el eclipse provocar terremotos o erupciones volcánicas?
Uno de los temores que tradicionalmente acompañan a los eclipses es su supuesta capacidad para desencadenar terremotos, erupciones volcánicas u otros grandes desastres naturales. No existe evidencia científica que permita establecer esa relación causal.
Los terremotos se producen fundamentalmente por procesos tectónicos, como la ruptura de masas de roca a lo largo de fallas. La coincidencia temporal de un seísmo con un eclipse no demuestra que exista una relación entre ambos acontecimientos.
De hecho, los eclipses no son sucesos astronómicos imprevisibles. La posición y el movimiento de la Tierra y la Luna permiten calcularlos con enorme precisión. El IGN detalla que el eclipse de este miércoles recorrerá la Península de oeste a este y que el máximo global se producirá a las 19.46 horas cerca de Islandia.
El eclipse no produce una radiación especial
Otro de los bulos sobre el eclipse solar consiste en pensar que durante esos minutos el sol comienza a emitir algún tipo de radiación extraordinaria o especialmente perjudicial para el ser humano. No ocurre así.
La NASA incluye esta afirmación entre las ideas equivocadas más frecuentes. Durante la totalidad, cuando la Luna cubre completamente el disco solar, la corona que queda visible es muchísimo más tenue que la superficie del sol y no aparece una radiación misteriosa o extraordinaria provocada por el eclipse.
Eso no significa que mirar al sol sea seguro. El verdadero peligro aparece al observar directamente la superficie solar durante las fases parciales sin la protección adecuada, ya que puede producir daños en la retina. Por eso es fundamental diferenciar entre el bulo de una supuesta "radiación del eclipse" y el riesgo real que supone mirar directamente al sol.
¿El eclipse es peligroso para las embarazadas?
La creencia de que las mujeres embarazadas no deben mirar un eclipse porque puede provocar daños al feto también carece de fundamento científico.
La NASA recoge expresamente este mito y explica que está relacionado con la falsa creencia de que durante un eclipse se genera una radiación perjudicial diferente de la habitual. No existe evidencia de que contemplar un eclipse siguiendo las medidas normales de seguridad ocular represente un riesgo específico para una mujer embarazada o para el feto.
Las precauciones que debe adoptar una embarazada son, por tanto, las mismas relacionadas con la observación solar que debe seguir cualquier otra persona: no mirar directamente al sol durante las fases parciales sin protección adecuada.
¿Se estropea la comida durante un eclipse?
Otra superstición que ha sobrevivido al paso del tiempo sostiene que los alimentos preparados o expuestos durante un eclipse pueden contaminarse, estropearse o convertirse en perjudiciales para la salud.
La NASA también desmonta esta afirmación. Si durante un eclipse se produjera una radiación capaz de contaminar la comida, afectaría igualmente a los alimentos almacenados o a los cultivos, algo para lo que no existe evidencia científica.
Por tanto, no es necesario tirar la comida, cubrir los alimentos ni dejar de comer durante el eclipse solar del 12 de agosto por el mero hecho de que se esté produciendo el fenómeno astronómico.
Un eclipse tampoco predice desgracias ni cambios en nuestra vida
Los eclipses han sido interpretados históricamente como presagios de guerras, muertes, enfermedades y grandes catástrofes. Esa relación forma parte de las supersticiones que han acompañado a estos acontecimientos durante siglos, pero no tiene respaldo científico.
La NASA también incluye entre los mitos la creencia de que un eclipse pueda anticipar grandes acontecimientos personales o problemas de salud. Relacionar un suceso posterior con el eclipse constituye un ejemplo de sesgo de confirmación, al seleccionar las coincidencias que parecen respaldar una creencia e ignorar todas las ocasiones en las que no sucede nada.
El eclipse de este miércoles es, en realidad, un acontecimiento astronómico perfectamente predecible: ocurre cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el sol y proyecta su sombra sobre determinadas zonas de nuestro planeta.
El verdadero peligro: mirar al sol sin protección
Entre tantos bulos existe un riesgo que sí es real y que no debe minimizarse. Mirar directamente al sol sin protección adecuada puede causar lesiones oculares, tanto durante un eclipse como cualquier otro día.
Para el eclipse de este 12 de agosto, el IGN recomienda utilizar únicamente gafas de observación solar certificadas conforme a EN ISO 12312-2:2015 y con marcado CE cuando hayan sido adquiridas en la Unión Europea. Además, desaconseja expresamente utilizar radiografías, gafas de sol convencionales, CD, cristales ahumados o filtros no certificados.
Incluso utilizando gafas homologadas, el organismo aconseja no mirar al sol durante más de un minuto seguido. Las gafas tienen que cubrir todo el campo de visión y encontrarse en perfecto estado.
¿Se puede mirar al eclipse si está nublado?
La presencia de nubes tampoco debe interpretarse como una protección ocular. Que la luminosidad disminuya o que el sol resulte menos molesto a simple vista no convierte automáticamente en segura su observación directa.
Cuando el disco solar sea visible durante las fases parciales deben mantenerse las precauciones. El IGN establece como regla esencial no mirar nunca directamente al sol sin protección homologada.
Por tanto, tampoco deben utilizarse las nubes como sustituto de unas gafas adecuadas. La recomendación de seguridad depende de la exposición al sol y no de que el cielo parezca más o menos oscuro.
Lo que sí ocurre durante un eclipse solar
Que los grandes mitos sean falsos no significa que un eclipse solar no produzca cambios perceptibles. La disminución drástica de la luz durante la totalidad transforma durante unos instantes las condiciones ambientales y permite contemplar fenómenos que normalmente quedan ocultos por el brillo del disco solar.
El cambio más espectacular se produce dentro de la franja de totalidad. Cuando la Luna cubre completamente el sol puede observarse la corona solar, mientras el paisaje experimenta un oscurecimiento extraordinario en cuestión de segundos. La NASA utiliza precisamente los eclipses totales como una oportunidad para estudiar el sol y su corona.
Nada de esto convierte el eclipse total de sol de 2026 en un fenómeno capaz de desencadenar catástrofes o alterar misteriosamente la salud. El riesgo que merece especial atención este miércoles es mucho más concreto: observar el sol de manera incorrecta y sin la protección ocular necesaria.