La regla para observar el eclipse solar de este miércoles es sencilla, pero tiene una excepción que conviene conocer. Durante toda la fase parcial hay que utilizar protección ocular adecuada para mirar directamente al Sol. Solo cuando la Luna haya cubierto completamente el disco solar, durante la totalidad, se puede retirar momentáneamente la protección.
Esto significa que no hay que quitarse las gafas cuando el cielo empiece a oscurecerse ni cuando apenas quede una pequeña parte del Sol visible. Mientras pueda verse cualquier porción del disco solar brillante, la protección sigue siendo necesaria. La NASA advierte de que hay que volver a ponerse las gafas inmediatamente en cuanto reaparezca cualquier parte del Sol después de la totalidad.
Antes de la totalidad, las gafas son obligatorias
El eclipse comienza con una fase parcial: la Luna empieza a pasar por delante del Sol, pero todavía queda parte de su superficie brillante expuesta. Durante todo ese periodo no es seguro mirar directamente al Sol sin protección.
El IGN recomienda utilizar gafas específicas para observación solar y recuerda que las gafas de sol convencionales no sirven. Los visores utilizados para observar directamente el Sol deben cumplir la norma internacional ISO 12312-2.
La recomendación también afecta a los momentos inmediatamente anteriores a la totalidad. Aunque el cielo se haya oscurecido notablemente y el Sol aparezca reducido a una pequeña fracción, sigue siendo necesario utilizar protección.
La totalidad: el único momento en que pueden quitarse
La excepción llega cuando la Luna cubre completamente la superficie brillante del Sol. Es la fase conocida como totalidad y dura apenas unos instantes o, dependiendo del lugar, alrededor de uno o dos minutos.
Durante ese intervalo concreto, quienes se encuentren dentro de la franja de totalidad pueden mirar directamente al eclipse sin las gafas. La NASA señala que el indicador para saber que ha llegado ese momento es que ya no pueda verse ninguna parte del Sol brillante.
Pero hay una condición fundamental: esto solo es válido para quienes estén realmente en la zona donde el eclipse es total. Fuera de esa franja, aunque el Sol quede cubierto en un porcentaje muy elevado, seguirá siendo un eclipse parcial y no será seguro mirarlo directamente sin protección.
En cuanto vuelva a aparecer el Sol, las gafas otra vez
La totalidad termina cuando empieza a reaparecer el disco solar. En ese instante hay que volver a colocarse inmediatamente las gafas de observación antes de mirar de nuevo hacia el Sol.
Por tanto, la secuencia es siempre la misma: gafas durante la fase parcial, sin gafas únicamente durante la totalidad y gafas de nuevo en cuanto termine. No existe un periodo de seguridad adicional después de la totalidad.
¿Y si solo quiero mirar un segundo?
Tampoco es seguro. El riesgo no depende de cuánto tiempo se mire directamente al Sol ni desaparece porque el eclipse esté casi completo. La NASA recomienda protección durante todas las fases parciales y advierte además de que nunca deben utilizarse cámaras, prismáticos o telescopios para mirar al Sol sin filtros solares específicos colocados correctamente en la parte frontal del dispositivo.
Por eso, para quien quiera observar el eclipse sin correr riesgos, la referencia no debe ser cuánto se ha oscurecido el cielo, sino si ha comenzado realmente la totalidad en el lugar concreto desde el que está observando.