El estado de salud del rey Harald V de Noruega ha vuelto a preocupar a la Casa Real noruega. El monarca, de 89 años, permanece ingresado en el Hospital Universitario de Oslo después de que durante su hospitalización se detectara una infección bacteriana en el torrente sanguíneo. El Palacio ha informado de que ha respondido al tratamiento con antibióticos y que su estado es estable, aunque continuará hospitalizado y apartado de su agenda oficial hasta nuevo aviso.
La situación sanitaria del rey ha recuperado también una historia de juventud que durante décadas ha formado parte de la crónica de las casas reales europeas: la relación que se atribuyó al entonces príncipe Harald con la princesa Sofía de Grecia, la joven que años después se convertiría en reina de España.
La historia se remonta a los años cincuenta, cuando las casas reales europeas todavía desempeñaban un papel importante en la búsqueda de matrimonios entre sus miembros. La reina Federica de Grecia, madre de entonces, la princesa Sofía, organizaba encuentros y viajes en los que coincidían jóvenes de distintas familias reales europeas. En ese contexto se produjo el acercamiento entre Sofía y Harald.
Sofía y Harald: una historia que no llegó al matrimonio
La posibilidad de que Harald y Sofía pudieran casarse ha sido recogida durante años por publicaciones especializadas en realeza. ¡Hola! recuperó esta historia y explicó cómo Federica favorecía este tipo de encuentros entre jóvenes de las casas reales con vistas a posibles enlaces matrimoniales.
Algunas crónicas sostienen que Sofía se sintió atraída por Harald y que la relación no llegó a prosperar porque el heredero noruego no optó finalmente por ella. Sin embargo, no existe documentación primaria suficiente para presentar como un hecho probado que Harald rechazara a Sofía por una cuestión económica o por el tamaño de su dote.
La supuesta cuestión de la dote ha formado parte de las versiones difundidas posteriormente sobre aquel episodio, pero no hay pruebas sólidas que permitan establecerla como la razón por la que el príncipe noruego descartó un eventual matrimonio con Sofía. Por ello, las referencias a este aspecto deben entenderse dentro de la crónica de sociedad y no como un hecho histórico acreditado.
Lo que sí ocurrió es que Harald terminó tomando una decisión que, en aquel momento, tampoco era sencilla para una casa real: eligió a una mujer que no pertenecía a ninguna familia reinante.
Sonja Haraldsen, la mujer por la que esperó nueve años
Harald conoció a Sonja Haraldsen en 1959. Ella había nacido en Oslo en 1937 y era hija de un comerciante de tejidos. La relación entre ambos se prolongó durante nueve años antes de que pudieran casarse.
La propia Casa Real noruega confirma que la boda se celebró el 29 de agosto de 1968, después de que el rey Olav V, padre de Harald, diera finalmente su consentimiento. Sonja pasó a ser princesa heredera y, cuando Harald llegó al trono en 1991, se convirtió en reina de Noruega.
El obstáculo para aquella relación no era, por tanto, la posición económica de Sonja frente a una posible candidata real. Era precisamente su condición de mujer ajena a la aristocracia y a las casas reales europeas.
La relación se mantuvo durante años mientras Harald esperaba la autorización de su padre. Según la reconstrucción publicada por distintos medios, el heredero llegó a plantear que permanecería soltero si no podía casarse con Sonja. La decisión tenía además una dimensión institucional: Harald era el único hijo varón de Olav y heredero directo de la Corona.
Finalmente, el consentimiento llegó y la pareja contrajo matrimonio en la catedral de Oslo. Sonja se convirtió en princesa heredera y, décadas después, en reina.
La princesa que acabó siendo reina de España
Mientras tanto, el destino de Sofía fue muy diferente. La princesa de Grecia terminó casándose con el entonces príncipe Juan Carlos de Borbón en Atenas, en 1962. Cuando Juan Carlos accedió al trono en 1975, Sofía se convirtió en reina de España.
De esta forma, dos jóvenes pertenecientes a familias reales que habían coincidido en aquellos años siguieron caminos completamente diferentes. Sofía acabó siendo reina de España y Sonja terminó siendo reina de Noruega, mientras Harald llegó al trono junto a la mujer por la que había esperado durante casi una década.
La comparación resulta especialmente llamativa porque la historia de Harald no terminó respondiendo al patrón habitual de los matrimonios dinásticos de la época. En lugar de escoger a una princesa europea, el heredero noruego mantuvo durante años su relación con una mujer sin título ni ascendencia real hasta conseguir el permiso para casarse con ella.
Harald, ingresado en Oslo
La historia de aquella juventud vuelve ahora a la actualidad por el estado de salud del monarca. Harald permanece ingresado desde el 17 de agosto en el Hospital Universitario de Oslo. El ingreso se produjo inicialmente por complicaciones relacionadas con una anemia hemolítica y, posteriormente, los médicos detectaron la infección bacteriana en sangre.
El Palacio ha informado de que el rey está recibiendo antibióticos y ha respondido al tratamiento. Su hijo, el príncipe heredero Haakon, ejerce mientras tanto como regente y asume las funciones oficiales de su padre.
Harald, que cumplió 89 años en febrero, ha sufrido distintos problemas de salud en los últimos años. En 2024 recibió un marcapasos permanente después de haber sido hospitalizado en Malasia por una infección y, a comienzos de 2026, volvió a ingresar durante unas vacaciones en Tenerife por otra infección.
La Casa Real no ha informado de una fecha para su regreso a la actividad oficial. Mientras continúa hospitalizado, la vida de Harald vuelve a quedar ligada a una historia que comenzó más de seis décadas atrás: la del heredero que pudo haber formado una pareja con la futura reina de España y que finalmente convirtió en reina a la mujer que había elegido pese a no pertenecer a ninguna casa real.
Harald de Noruego, un rey enamorado
Harald V de Noruega nació el 21 de febrero de 1937 en Skaugum, cerca de Oslo, en una Europa que apenas dos años después entraría en guerra. Hijo del futuro Olav V y de la princesa Märtha de Suecia, y nieto de Haakon VII, fue el primer príncipe nacido en Noruega en más de cinco siglos.
Tenía solo tres años cuando la Alemania nazi invadió Noruega, en abril de 1940. Harald abandonó el país junto a su madre y sus hermanas, Ragnhild y Astrid. Tras pasar por Suecia, los cuatro se instalaron en Estados Unidos, mientras su padre y su abuelo permanecían en Europa vinculados al Gobierno noruego en el exilio. No regresó a Oslo hasta junio de 1945, terminada la guerra.
Su formación combinó la preparación para la Corona con una vida relativamente cercana a la de otros jóvenes noruegos. Estudió en Oslo, recibió formación militar y, posteriormente, pasó por Balliol College, Oxford, donde cursó Ciencias Sociales, Historia y Economía. En 1957, la muerte de su abuelo y la proclamación de Olav V lo convirtieron, con 20 años, en príncipe heredero.
Fuera de sus obligaciones oficiales, Harald encontró en la vela una de sus grandes pasiones. Llegó a competir al máximo nivel y representó a Noruega en tres Juegos Olímpicos, en 1964, 1968 y 1972. En Tokio 1964 fue además el encargado de portar la bandera noruega durante la ceremonia inaugural.
Por entonces ya había conocido a Sonja Haraldsen. Se encontraron por primera vez en 1959, pero había un obstáculo: ella no pertenecía a ninguna familia real ni aristocrática. Su relación se prolongó durante nueve años antes de que Olav V autorizara el matrimonio, después de consultar la cuestión con el Gobierno. Harald y Sonja se casaron finalmente el 29 de agosto de 1968 en la catedral de Oslo. Después nacieron sus dos hijos, Märtha Louise, en 1971, y Haakon, en 1973.
Harald pasó 34 años como príncipe heredero antes de llegar al trono. La muerte de Olav V, el 17 de enero de 1991, lo convirtió en Harald V de Noruega, con Sonja como reina. Adoptó el lema utilizado por su padre y su abuelo: "Alt for Norge", "Todo por Noruega".
Desde entonces, Harald ejerce como rey y jefe del Estado de una monarquía constitucional, con funciones fundamentalmente institucionales y representativas. Su reinado supera ya los 35 años y, a sus 89 años, continúa al frente de la Corona noruega.