La Puerta del Sol ha vuelto a "ser lo que era" después de que la Policía Nacional y la Municipal de Madrid hayan desalojado de madrugada a las cerca de 300 personas que seguían en la acampada y de que los servicios de limpieza hayan llevado a cabo la retirada de residuos.
Desde el 26 de septiembre, este enclave se había transformado en un foco de protesta por el problema de la vivienda surgido tras el desahucio de Maricarmen Abascal -la anciana de 87 años que fallecería días después en el Hospital Gregorio Marañón-. En las primeras horas del día, la plaza ha visto cómo el campamento que se había levantado quedaba completamente desmantelado.
Durante la mañana, la estatua del oso y el madroño ha permanecido acordonada mientras el SELUR eliminaba las pintadas y pegatinas adheridas, y el monumento ecuestre de Carlos III seguía sin el agua en la fuente que lo rodea. También continúa vallado el acceso conocido como 'la ballena' de la estación de Sol para acometer su limpieza, aunque la entrada y el resto de bocas de Metro permanecen abiertas al público.
El espacio donde durante casi mes y medio se concentraron centenares de tiendas de campaña, con calles improvisadas, zonas de avituallamiento y mesas informativas, así como los accesos al Metro de Sol, presentaba ya por la tarde una imagen cercana a la normalidad habitual de la zona.
Excavadoras, camiones de recogida y vehículos del SELUR, con unos 50 operarios municipales, han retirado a lo largo de la mañana de este martes, tras la actuación policial, los restos que quedaban del campamento, incluidos los toldos que cubrían la plaza y resguardaban de la lluvia a quienes han vivido allí este tiempo. Según el Ayuntamiento de Madrid, se han contabilizado 36 toneladas de residuos.
"Un panorama completamente distinto"
Ahora el 'kilómetro cero' de la capital ofrece "un panorama completamente distinto", en palabras de Sergio, de 28 años, que este martes ha llegado a Sol desde Villaverde Alto "con el tráfico habitual", sin saber lo que iba a encontrarse.
Para quienes han pasado estas semanas en la acampada, como Alejandro, de 27 años, ver la plaza de nuevo repleta de turistas y sin tiendas de campaña provoca "shock". "La verdad es que me ha saltado un poco la lagrimilla", ha confesado.
Aunque la acampada haya concluido, e "independientemente de que se haya podido alargar", Alejandro considera que "es importante reivindicar la protesta en sí" y que la ciudadanía "proteste donde le dé la gana".
Entre los turistas que este martes han vuelto a recorrer la plaza se encontraban Sol, de 30 años, y Cecilia, de 29, ambas uruguayas. Esta misma mañana, tras conocer el levantamiento del campamento, han decidido acercarse "a ver si estaba todo realmente desalojado". "Pensé que íbamos a encontrar más destrozos", ha señalado la primera, que creía que "iba a estar más revoltoso". Pese a ello, las dos han destacado "la cantidad de seguridad" que todavía hay en Sol.
También "por la curiosidad" se ha acercado Marcos, de 52 años, que vive cerca y asegura haber presenciado "todas las fases". A su juicio, los daños en la Puerta del Sol tras más de un mes de acampada no son graves. "Los desperfectos, si los hay, no son visibles", ha indicado, antes de precisar que lo único que ha visto son "tres o cuatro pegatinas".
Varios comercios del entorno han trasladado a Europa Press que este último mes ha sido especialmente complicado, ya que la acampada ha provocado una notable caída de clientes en la plaza y en las calles próximas. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha estimado "más de 30 millones de euros en pérdidas del comercio de la zona" por "38 días de ocupación" con la acampada en Sol.
Salam, de la heladería 'Palazzo', ubicada en uno de los bajos del edificio coronado por el emblemático letrero del Tío Pepe, ha celebrado "ver la plaza otra vez así". "Estoy muy feliz", ha afirmado, porque este último mes "han bajado mucho las ventas".