Muere José Luis García Sánchez a los 85 años, el director de 'Las truchas' y ganador de dos premios Goya

El cineasta salmantino ha fallecido este domingo en Madrid tras padecer una enfermedad neuronal. Ganador del Oso de Oro de Berlín en 1978, deja una extensa trayectoria marcada por el humor, la crítica social y su estrecha colaboración con Rafael Azcona

José Luis García Sánchez, cineasta español.

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El director de cine y guionista José Luis García Sánchez ha fallecido este domingo, 25 de octubre, a los 85 años en Madrid, después de padecer durante un tiempo una enfermedad neuronal, según ha informado El País. Nacido en Salamanca en 1941, el realizador fue una de las figuras más destacadas del cine español de las últimas décadas, con una trayectoria caracterizada por el humor negro, la sátira política y una particular manera de retratar las contradicciones de la sociedad española. Entre sus trabajos más reconocidos se encuentra Las truchas, película con la que consiguió el Oso de Oro del Festival Internacional de Cine de Berlín en 1978, uno de los principales reconocimientos internacionales de su carrera.

Su fallecimiento se produce apenas un día después del centenario del nacimiento de Rafael Azcona, uno de sus grandes amigos y colaboradores habituales. Ambos compartieron una larga relación profesional que dio lugar a algunas de las obras más representativas de la filmografía de García Sánchez, entre ellas Tirano Banderas, Tranvía a la Malvarrosa y Los muertos no se tocan, nene. El director también desarrolló una importante actividad como guionista, escritor y director teatral. A lo largo de su trayectoria consiguió dos premios Goya al mejor guion, uno por Belle Époque, de Fernando Trueba, y otro por la adaptación cinematográfica de Tirano Banderas. Era padre del también director Víctor García León, fruto de su matrimonio con la cantante Rosa León.

De 'Las truchas' al Oso de Oro de Berlín: una trayectoria marcada por la sátira

José Luis García Sánchez desarrolló una filmografía extensa y diversa en la que abordó prácticamente todos los géneros cinematográficos. Su capacidad para combinar comedia, crítica política y observación social se convirtió en una de sus principales señas de identidad, especialmente durante los años de la Transición y las décadas posteriores.

Uno de sus mayores éxitos llegó con 'Las truchas' (1978), una comedia negra que retrataba las miserias y contradicciones humanas a través de una mirada irónica. La película obtuvo el Oso de Oro en la Berlinale de 1978, situando al director salmantino entre los nombres más reconocidos del cine español de aquella época.

A este título se sumaron numerosas producciones que consolidaron su prestigio. Entre ellas destacan 'La corte del faraón' (1985), una comedia musical por la que recibió la Concha de Plata del Festival de San Sebastián; Divinas palabras (1987), adaptación de la obra de Ramón María del Valle-Inclán; y El vuelo de la paloma (1989), una de sus comedias costumbristas más conocidas.

El realizador también dirigió películas de contenido político y social como 'La noche más larga' y 'La marcha verde', además de títulos como Pasodoble, Suspiros de España (y Portugal), Siempre hay un camino a la derecha y María querida. Su cine estuvo marcado por el interés en mostrar las contradicciones de España y sus instituciones mediante personajes alejados de los grandes relatos heroicos.

Su amistad con Rafael Azcona y los dos premios Goya

La relación profesional entre José Luis García Sánchez y Rafael Azcona fue uno de los elementos fundamentales de su trayectoria. Ambos compartían una manera de entender la narración basada en la ironía, la crítica de las convenciones sociales y una especial sensibilidad hacia los personajes más vulnerables.

Uno de sus trabajos conjuntos más reconocidos fue 'Tirano Banderas' (1993), adaptación de la novela de Ramón María del Valle-Inclán, por cuyo guion ambos consiguieron el Goya al mejor guion adaptado. La película, dirigida por García Sánchez y protagonizada por Gian Maria Volonté, recibió un total de seis premios de la Academia de Cine.

Un año antes, García Sánchez había participado junto a Azcona y Fernando Trueba en la escritura de 'Belle Époque' (1992), película dirigida por Trueba que obtuvo nueve premios Goya, incluido el de mejor guion original. La cinta alcanzó además una importante proyección internacional tras conseguir el Óscar a la mejor película de habla no inglesa.

La colaboración entre ambos continuó con adaptaciones literarias como 'Tranvía a la Malvarrosa' (1996), basada en la novela de Manuel Vicent, y Los muertos no se tocan, nene (2011), inspirada en una obra del propio Azcona.

La coincidencia de su fallecimiento con el centenario del nacimiento del guionista riojano añade una circunstancia especialmente significativa a la despedida de García Sánchez, cuya obra estuvo estrechamente vinculada a la literatura y al universo cinematográfico de su amigo.

Un apasionado del teatro y de la literatura española

Aunque alcanzó sus mayores reconocimientos en el cine, García Sánchez siempre mantuvo una profunda vinculación con el teatro, una disciplina a la que concedía una importancia especial dentro de su actividad artística.

En una conversación mantenida con el crítico cinematográfico Diego Galán, publicada por El País en 2016, el realizador reconocía su predilección por los escenarios y aseguraba que "el teatro es sagrado". Entre los trabajos de los que se sentía más satisfecho destacaba su montaje de El beso de la mujer araña, del escritor argentino Manuel Puig.

El cineasta también reivindicó durante toda su vida la importancia de Ramón María del Valle-Inclán y Rafael Azconapara comprender la literatura y el cine español. Su interés por el esperpento, la crítica de las estructuras de poder y el retrato de las miserias cotidianas quedó reflejado en buena parte de sus películas y adaptaciones teatrales.

Además de dirigir películas, García Sánchez escribió relatos y participó en proyectos documentales como 'Dolores', dedicado a la figura de Dolores Ibárruri, conocida como la Pasionaria.

El legado de José Luis García Sánchez en el cine español

La muerte de José Luis García Sánchez supone la desaparición de uno de los representantes de una generación de cineastas que contribuyó a transformar el cine español durante los últimos años del franquismo, la Transición y la consolidación democrática.

Su carrera estuvo marcada por una mirada crítica sobre la realidad española, pero también por una versatilidad que le permitió transitar entre la comedia musical, el drama político, las adaptaciones literarias, el documental y el teatro.

A lo largo de su trayectoria recibió cinco nominaciones a los premios Goya por sus trabajos como guionista, de las que consiguió dos estatuillas, y obtuvo reconocimientos en festivales internacionales como Berlín y San Sebastián.

Con su fallecimiento, el cine español pierde a un director que encontró en el humor y la sátira una herramienta para analizar la sociedad, y que deja una extensa filmografía en la que conviven la crítica política, la tradición literaria y el retrato de la vida cotidiana.