“Muchas cosas en las redes nos engañan, nos cuentan mentiras. Buscad siempre la verdad. Dios es verdad”, ha afirmado el Papa ante los jóvenes congregados en la capital.
El mensaje ha llegado en uno de los actos más multitudinarios de la visita de León XIV a España, después de su recorrido en papamóvil por Madrid y tras su paso por el centro CEDIA de Cáritas, en el barrio de Lucero.
El Papa llama a buscar la verdad frente al ruido de las redes
Uno de los momentos centrales del discurso de León XIV ha sido su advertencia sobre el mundo digital. El Pontífice ha animado a los jóvenes a no consumir de forma acrítica todo lo que reciben a través de las redes sociales y a mantener una búsqueda activa de la verdad.
“Muchas cosas en las redes nos engañan, nos cuentan mentiras”, ha dicho el Papa, antes de pedirles: “Buscad siempre la verdad”.
León XIV ha vinculado esa llamada con la necesidad de cultivar el silencio interior. Según ha explicado, solo al apartarse del “estruendo de mil voces” se puede distinguir qué mensajes alimentan de verdad y cuáles buscan manipular, comprar o confundir los deseos de las personas.
“Sed humanos”: el mensaje más directo a los jóvenes
Hacia el final de su intervención, León XIV ha resumido su mensaje con una expresión sencilla y poderosa: “¡Sed humanos!”.
El Papa ha pedido a los jóvenes que sean “hombres y mujeres de carne y hueso”, no simples apariencias ni perfiles construidos para gustar. Les ha llamado a convertirse en “rostros fiables”, personas capaces de buscar la justicia, desear una vida honesta y sostener vínculos reales.
El mensaje encaja con uno de los grandes ejes de la vigilia: frente a la tentación de vivir desde la imagen, la ansiedad o la representación digital, León XIV ha defendido una vida concreta, encarnada y responsable.
Protagonistas del cambio en la familia, el trabajo y el mundo digital
León XIV también ha animado a los jóvenes a no situarse como espectadores del presente, sino como protagonistas del cambio.
“Sobre todo vosotros, jóvenes, estáis llamados a dar una nueva dirección a la sociedad”, ha afirmado.
El Papa ha situado esa misión en los espacios más cercanos: la familia, la universidad, el trabajo, la amistad y también el entorno digital.
El Pontífice ha recurrido a la Carta a Diogneto, un texto cristiano antiguo, para recordar que “los cristianos son en el mundo lo que el alma es en el cuerpo”. Desde esa idea, ha invitado a los jóvenes a testimoniar su fe también en la realidad digital, “para comunicar los valores y la belleza del Evangelio”.
No tener miedo al matrimonio ni a la vocación
El Papa ha lanzado además una llamada directa sobre el matrimonio, la familia y la vocación religiosa.
“Si antes dije no tengáis miedo en pensar en una vocación, el matrimonio también es una vocación. No tengáis miedo del matrimonio y de formar una familia”, ha afirmado.
León XIV ha pedido a los jóvenes que no vivan paralizados por el miedo a comprometerse. Su mensaje ha situado tanto la vida eclesiástica como el matrimonio dentro de una misma lógica: la de una existencia entregada, responsable y abierta a los demás.
El silencio como forma de libertad
Otro de los ejes del discurso ha sido la oración. El Papa la ha presentado como una voz libre, no como una forma de aparentar o demostrar algo ante los demás.
“La oración es una voz libre”, ha señalado, precisamente porque no habla para rendir cuentas, para hacerse importante ni para demostrar que uno está preparado.
León XIV ha recordado que nadie nace siendo maestro y que todos, ante Dios, son siempre discípulos. Por eso ha animado a los jóvenes a compartir su camino espiritual y a no recorrerlo desde la soledad.
Tres santos como guía: Crisóstomo, Tomás de Villanueva y Toribio de Mogrovejo
En su primera respuesta a los jóvenes, León XIV ha repasado algunas figuras que han acompañado su camino espiritual.
Ha citado a Juan Crisóstomo, cuyo nombre significa “boca de oro”, por su valentía para hablar con verdad ante el poder. También ha destacado a Tomás de Villanueva, agustino español formado en la Universidad de Alcalá y vinculado a la reforma de la Iglesia.
El tercer referente ha sido Toribio de Mogrovejo, misionero español en Perú en el siglo XVI, al que el Papa ha presentado como modelo por su lucha contra los abusos y la corrupción y por su entrega a los más pobres.
León XIV ha conectado estos ejemplos con su propia experiencia como misionero y obispo en Perú. “El encuentro con las heridas y las alegrías del pueblo me hicieron crecer”, ha afirmado.
José Cobo abre la vigilia con una llamada a “mirar alto”
La vigilia comenzó con la bienvenida del cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, que invocó el lema del viaje y la imagen de la capital como una ciudad que mira hacia el cielo.
“Nos gusta presumir de tener unos colores de cielo especiales, sobre todo cuando cae la tarde. Quizá por eso repetimos aquello de ‘Madrid al cielo’”, dijo Cobo, antes de añadir que el objetivo de la noche era “mirar al cielo, mirar alto y alzar la mirada”.
El arzobispo describió la diversidad de los jóvenes presentes: quienes llegan con entusiasmo, quienes atraviesan sufrimiento, migrantes, jóvenes en precariedad o soledad y también quienes han perdido la esperanza.
Cobo mencionó expresamente a los jóvenes que ven el suicidio como salida y pidió aprender a responder como Iglesia “ofreciendo caminos de acompañamiento y de vida”.
Godspell, música y una cruz firmada por el Papa
La vigilia tuvo también un fuerte componente musical y escénico. Los asistentes presenciaron una representación de Godspell, el musical dirigido por Antonio Banderas y basado en el Evangelio de san Mateo, con parte de su elenco original reunido para esta ocasión.
Antes del momento central de oración, actuaron Fito Robles, cantante de Siloé, y el sacerdote Jaime Salmoreno.
Los jóvenes pidieron además al Papa que firmara la cruz que presidirá los actos que los reúnen en Madrid. León XIV accedió y estampó su firma en ella, en uno de los gestos más simbólicos de la noche.
“Vosotros podéis cambiar la historia”
El cierre del discurso dejó una de las frases más rotundas de la vigilia.
“Vosotros podéis cambiar la historia. Hacedlo con el amor”, dijo León XIV a los jóvenes.
Con esa apelación, el Papa resumió el tono de su mensaje en Madrid: menos apariencia, más verdad; menos miedo, más compromiso; menos ruido, más silencio; menos vida digital vacía, más humanidad concreta.