Silicosis por encimeras: los casos se multiplican por ocho

os casos de silicosis reconocidos como enfermedad profesional han pasado de 81 en 2005 a 630 en 2025. La fabricación y manipulación de encimeras de piedra artificial concentra ya aproximadamente la mitad de las notificaciones

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Vistas de una mina de cobre. Eduardo Briones - Europa Press

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La silicosis ha dejado de ser una enfermedad asociada casi exclusivamente a las minas. Los nuevos diagnósticos se concentran cada vez más entre trabajadores que cortan, pulen e instalan encimeras fabricadas con aglomerados de cuarzo y otros materiales con sílice cristalina.

Las notificaciones reconocidas como enfermedad profesional pasaron de 81 en 2005 a 630 durante 2025, casi ocho veces más en dos décadas, según datos recogidos en una investigación publicada por El País.

Aproximadamente la mitad de los partes actuales está relacionada con la fabricación y manipulación de piedra artificial. El aumento ha reabierto el debate sobre si España debe prohibir estos productos o mantenerlos con controles laborales más estrictos.

Qué provoca la silicosis

La silicosis es una enfermedad pulmonar causada por la inhalación de partículas muy pequeñas de sílice cristalina. El riesgo aparece cuando un material que contiene sílice se corta, perfora, pule o tritura y libera polvo respirable.

Las partículas pueden alcanzar las zonas más profundas del pulmón y provocar inflamación y cicatrices permanentes. El daño acumulado reduce progresivamente la capacidad respiratoria.

La enfermedad no tiene cura. Sus síntomas incluyen dificultad para respirar, tos persistente, fatiga y dolor torácico. En los casos más graves puede provocar insuficiencia respiratoria y obligar a recurrir a un trasplante pulmonar.

El diagnóstico puede aparecer años después de la exposición, aunque una concentración intensa de polvo puede acelerar el desarrollo de la enfermedad.

De las minas a las encimeras

La minería fue durante décadas el principal foco de silicosis en España. El cierre de explotaciones y las mejoras preventivas redujeron su peso, pero aparecieron nuevos sectores expuestos.

Las encimeras artificiales pueden contener una proporción elevada de sílice. El riesgo aumenta cuando el trabajo se realiza en seco, sin sistemas adecuados de extracción o sin protección respiratoria suficiente.

Canteras, obras de construcción, fundiciones y determinadas actividades industriales también pueden exponer a sus trabajadores. La piedra artificial, sin embargo, concentra alrededor de la mitad de los nuevos partes.

Las sanciones de la Inspección de Trabajo reflejan el crecimiento del problema. Entre 2019 y 2025 se impusieron 224 sanciones relacionadas con esta exposición, por un importe acumulado de 2,5 millones de euros.

El debate sobre prohibir la piedra artificial

La Asociación Nacional de Enfermos de Silicosis reclama que España prohíba la fabricación y manipulación de determinados aglomerados de cuarzo.

Australia prohibió desde julio de 2024 la utilización, suministro y fabricación de piedra artificial en respuesta al elevado número de trabajadores afectados. California también ha endurecido sus controles.

La patronal del mármol y UGT FICA defienden que el material puede seguir utilizándose si se cumplen estrictamente las medidas preventivas. Su posición pasa por reforzar la vigilancia, el trabajo con agua, la extracción del polvo y el control sanitario periódico.

La controversia se centra en si esas medidas pueden garantizar realmente una exposición segura. Las asociaciones de afectados sostienen que los diagnósticos siguen creciendo pese a la normativa existente.

Qué deben exigir los trabajadores

Los trabajos con sílice deben realizarse mediante procedimientos que reduzcan la generación de polvo. El corte en húmedo, la ventilación localizada y la aspiración en el punto de emisión disminuyen la concentración de partículas.

La mascarilla no sustituye a las medidas colectivas. La empresa debe evaluar el riesgo, formar a los trabajadores, entregar equipos adecuados y ofrecer vigilancia sanitaria específica.

La detección temprana permite detener la exposición antes de que el daño avance. Los trabajadores que presenten dificultad respiratoria persistente y hayan manipulado piedra, cuarzo u otros materiales con sílice deben comunicar sus antecedentes laborales al personal sanitario.

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