Qué es el sistema LZB y por qué se investiga su funcionamiento tras la colisión de dos trenes en Urda (Toledo)

El control continuo de velocidad y distancia está diseñado para impedir que un tren rebase los límites de circulación autorizados. El ingeniero Ricardo Díaz cuestiona cómo ha podido producirse un choque por alcance en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, mientras siguen sin conocerse las causas del accidente de Urda

Imágenes del accidente ferroviario en Urda (Toledo). Foto: Europa Press.

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El accidente ferroviario registrado este miércoles, 28 de octubre, en Urda (Toledo), donde un AVE de Renfe ha alcanzado por detrás a un tren de Iryo, ha situado el funcionamiento de los sistemas de protección de la circulación entre los principales aspectos técnicos que deberán examinar los investigadores. La línea de alta velocidad Madrid-Sevilla utiliza el sistema LZB, una tecnología de supervisión continua diseñada para controlar la velocidad de los trenes y garantizar el cumplimiento de las autorizaciones de movimiento.

El ingeniero Ricardo Díaz, catedrático de Ingeniería Química y de Materiales, ha cuestionado en declaraciones a Espejo Público, de Antena 3, cómo ha podido producirse una colisión por alcance en una infraestructura dotada de mecanismos de protección ferroviaria. El experto ha señalado que, cuando un tren ocupa una sección de vía protegida, los sistemas de seguridad deben impedir que otro convoy avance hacia ella sin respetar las condiciones de circulación establecidas.

"Lo que no puede ser es un choque por alcance, ¿pero de qué estamos hablando?", ha afirmado Díaz, quien ha recordado que las detenciones de trenes por incidencias o necesidades de regulación del tráfico son habituales y deben estar contempladas por los sistemas de seguridad.

El ingeniero también ha mencionado el funcionamiento de los circuitos de vía, encargados de detectar la ocupación de determinados tramos de la infraestructura. Sus declaraciones se producen cuando todavía no se han determinado las causas del siniestro ni se ha confirmado la existencia de una avería en los sistemas de protección.

Según la información inicial facilitada por Adif, el accidente se ha producido en el entorno del punto kilométrico 118, entre Mora y Orgaz y Urda, en la provincia de Toledo. El alcance entre los dos trenes ha provocado el descarrilamiento de los últimos vagones del Iryo, dos de los cuales han caído por un terraplén.

Qué es el LZB y cómo controla la circulación ferroviaria

El LZB, siglas de Linienzugbeeinflussung, es un sistema de protección ferroviaria de origen alemán basado en la transmisión continua de información entre las instalaciones de la vía y los equipos embarcados en los trenes.

Su implantación en España se remonta a la inauguración de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, en 1992. Está concebido para supervisar la circulación a velocidades elevadas, cuando las distancias de frenado hacen insuficiente depender exclusivamente de la observación de las señales exteriores.

El sistema transmite al tren información sobre la velocidad autorizada, la distancia disponible y las restricciones de circulación que debe respetar. A partir de estos datos, el equipo embarcado supervisa la marcha y determina si el convoy circula dentro de los límites establecidos.

El funcionamiento se apoya en tres elementos principales:

  • Instalaciones de control en tierra. Reciben información sobre la ocupación de la infraestructura y las condiciones de circulación, y calculan las autorizaciones que deben transmitirse a los trenes.

  • Cable de transmisión instalado en la vía. Permite el intercambio continuo de información con las antenas de los vehículos.

  • Equipo embarcado. Supervisa la velocidad real del tren, calcula las curvas de frenado y puede intervenir sobre el sistema de frenos cuando se superan determinados límites de seguridad.

En la cabina, el maquinista dispone de indicaciones sobre la velocidad permitida, la velocidad objetivo y la distancia hasta el punto en el que debe cumplirse una restricción.

Cuando el sistema exige reducir la velocidad, establece una curva de frenado que tiene en cuenta las características del tren. Si se superan los umbrales de supervisión, puede ordenar una intervención automática, incluida la aplicación del freno de emergencia.

Por tanto, el LZB no se limita a advertir al conductor de la existencia de una señal restrictiva: supervisa de forma continua que el tren pueda cumplir las condiciones de circulación autorizadas.

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Agentes servicios emergencias trabajan en el lugar de accidente. Foto: Europa Press.

Qué ocurre cuando un tren se detiene y otro circula detrás

La separación entre convoyes depende de los sistemas de bloqueo y de la información que estos proporcionan a los equipos de protección.

En una línea equipada con LZB, la presencia de un tren en una sección protegida debe ser detectada por las instalaciones de seguridad. Esa ocupación condiciona las autorizaciones de movimiento del convoy que circula detrás.

Si el tren precedente se encuentra detenido, el sistema debe establecer las restricciones necesarias para que el siguiente reduzca su velocidad y, cuando corresponda, se detenga antes de alcanzar el límite de movimiento autorizado.

El LZB supervisa esa reducción mediante una curva de frenado. Su finalidad es garantizar que el tren pueda detenerse dentro de la distancia disponible, siempre que la información recibida y las condiciones de funcionamiento sean las previstas.

La protección no consiste en detectar directamente la parte trasera del tren precedente como lo haría un radar. El sistema utiliza la información de ocupación y las autorizaciones de circulación calculadas por las instalaciones de seguridad.

Esta diferencia resulta fundamental para analizar el accidente de Urda. Una colisión por alcance obliga a comprobar si la posición del tren precedente estaba correctamente registrada, qué autorización recibió el convoy que circulaba detrás y cómo actuó su equipo de protección.

Circuitos de vía y LZB: dos funciones distintas

Ricardo Díaz ha hecho referencia a los circuitos de vía al explicar por qué le sorprende que se haya producido el accidente.

Aunque ambos elementos forman parte de la arquitectura de seguridad ferroviaria, cumplen funciones diferentes.

El circuito de vía permite determinar si una sección de infraestructura está ocupada por material ferroviario. En su configuración convencional, utiliza las propiedades eléctricas de los carriles para detectar la presencia de un tren. Existen también otros dispositivos de detección de ocupación, como los contadores de ejes.

El LZB, por su parte, utiliza la información sobre la situación de la infraestructura y las condiciones de circulación para supervisar el movimiento del tren y establecer los límites que debe respetar.

Por tanto, un eventual problema de detección de ocupación y una incidencia en la transmisión de información al equipo embarcado serían anomalías diferentes.

También deben distinguirse de un fallo de frenado o de una circulación realizada bajo procedimientos excepcionales.

No se ha confirmado que ninguno de estos elementos haya fallado en Urda. Su comprobación forma parte de las cuestiones técnicas que deberán esclarecerse.

Qué tendría que comprobar la investigación sobre el LZB

La investigación del accidente deberá reconstruir la secuencia de circulación de ambos trenes antes del impacto.

Uno de los primeros aspectos será establecer por qué el convoy de Iryo se encontraba en la posición en la que fue alcanzado y si estaba completamente detenido o circulaba a una velocidad inferior a la del AVE.

A continuación, será necesario conocer qué información registraban las instalaciones de seguridad sobre la ocupación de la vía.

Si el tren precedente estaba detenido dentro de una sección protegida, deberá comprobarse si esa ocupación fue detectada correctamente y qué restricciones se transmitieron al tren que se aproximaba por detrás.

También será relevante determinar:

  1. La velocidad del AVE durante los instantes anteriores al impacto.

  2. La autorización de movimiento que tenía vigente.

  3. El sistema de protección que estaba efectivamente activo en ese punto.

  4. Las indicaciones de velocidad y distancia recibidas en cabina.

  5. La existencia de posibles alarmas, pérdidas de comunicación o intervenciones automáticas.

  6. El momento en que se aplicaron los frenos y la respuesta del material rodante.

Los datos almacenados por los equipos embarcados y los registros de los sistemas de control de tráfico permitirán reconstruir parte de esa secuencia.

En caso de detectarse una anomalía, los investigadores deberán establecer si se originó en las instalaciones de infraestructura, en las comunicaciones, en el equipo embarcado o en otro elemento de la operación ferroviaria.

Qué sucede si el LZB pierde la comunicación con el tren

El LZB está concebido como un sistema de seguridad ferroviaria y dispone de mecanismos para gestionar determinadas situaciones de fallo.

Una pérdida de comunicación no implica, por sí sola, que el tren pueda continuar circulando sin restricciones. Los procedimientos previstos contemplan avisos al maquinista, intervenciones del sistema y condiciones específicas para recuperar o modificar el régimen de circulación.

La respuesta depende de la naturaleza de la incidencia y del estado del sistema en ese momento.

Por ello, una eventual pérdida de transmisión no bastaría para explicar técnicamente una colisión por alcance. Sería necesario determinar qué fallo se produjo, cómo lo detectaron los equipos, qué medidas de protección se activaron y bajo qué condiciones continuó circulando el tren.

Tampoco puede darse por supuesto que una avería del LZB equivalga a una pérdida total de los mecanismos de seguridad. La infraestructura dispone de procedimientos y sistemas complementarios cuyo funcionamiento debe analizarse conjuntamente.

¿Podría haber existido un error humano?

Entre las cuestiones que deberán examinarse figura también la actuación de los maquinistas y del personal encargado de la regulación del tráfico.

Sin embargo, la existencia de una colisión por alcance no permite atribuir automáticamente el accidente a un error humano.

En condiciones normales, el LZB supervisa la conducción y puede intervenir cuando se superan los límites de seguridad. Por tanto, incluso si un maquinista no reaccionara a tiempo ante una restricción, habría que comprobar si el sistema disponía de la información necesaria para actuar y si se encontraba funcionando en el régimen previsto.

La investigación también deberá determinar si existía alguna situación excepcional, como una circulación bajo condiciones degradadas, una incidencia de señalización o una autorización específica de movimiento.

En ese contexto, la posible actuación humana y el funcionamiento de los equipos no constituyen explicaciones necesariamente excluyentes. La reconstrucción técnica debe establecer qué ocurrió en cada fase y qué barreras de seguridad estaban disponibles.

Por ahora, no existe información oficial que permita afirmar que el accidente fue consecuencia de un error del maquinista, de una orden incorrecta de circulación o de una avería del LZB.

Las diferencias entre LZB, ASFA y ERTMS

La red ferroviaria española utiliza diferentes sistemas de protección, cuyas prestaciones y formas de funcionamiento no son idénticas.

El ASFA convencional transmite información al tren mediante balizas instaladas en puntos determinados de la infraestructura. Sus funciones de supervisión son más limitadas que las de un sistema de control continuo.

El LZB mantiene una comunicación continua y permite supervisar curvas de frenado y autorizaciones de movimiento.

El ERTMS, desarrollado para facilitar la interoperabilidad ferroviaria europea, incorpora diferentes niveles de operación. En sus configuraciones de supervisión continua puede transmitir autorizaciones de movimiento y controlar automáticamente el cumplimiento de las restricciones de velocidad.

La línea Madrid-Sevilla comenzó a operar con LZB y ha sido objeto de proyectos de modernización de sus instalaciones de señalización y protección.

No obstante, la existencia de tecnologías más recientes no significa que el LZB carezca de las funciones necesarias para mantener la separación entre trenes. Su funcionamiento seguro depende de la integridad de la información, de las instalaciones y de los procedimientos de circulación.

Los registros determinarán si el sistema intervino antes del choque

El accidente de Urda se ha producido en una infraestructura concebida para la circulación ferroviaria de alta velocidad y dotada de mecanismos automáticos de protección.

Las declaraciones del ingeniero Ricardo Díaz ponen el foco en una cuestión técnica concreta: cómo ha podido producirse un alcance entre dos convoyes cuando los sistemas de seguridad están diseñados para supervisar su separación.

La investigación deberá establecer si el tren que circulaba detrás recibió una autorización de movimiento compatible con la posición del convoy precedente, si se registraron restricciones de velocidad y si hubo alguna intervención automática de frenado.

También deberá comprobarse si los equipos de infraestructura y los embarcados funcionaron conforme a sus especificaciones.

Hasta que se analicen esos registros, no puede determinarse si el accidente estuvo relacionado con el LZB, con otro elemento de la señalización, con una circunstancia operativa o con una combinación de factores.

 

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¿En qué estado se encuentra la investigación oficial sobre el accidente ferroviario de Urda y qué pasos quedan para esclarecer las causas?

La investigación sobre el accidente ferroviario de Urda está, a 28 de octubre de 2026, en una fase muy preliminar: se está reconstruyendo la circulación de los dos trenes y todavía no hay una causa confirmada. La posible avería de la protección automática y un posterior error en la gestión del tráfico son hipótesis, no conclusiones. El esclarecimiento depende de contrastar los datos de los trenes, la señalización y las comunicaciones del puesto de mando.

Qué se conoce y qué sigue abierto

Según la información inicial de Adif y del Ministerio de Transportes recogida por Demócrata, el AVE 2080 alcanzó por detrás al Iryo 6076, provocando el descarrilamiento de los últimos coches de este último. El siniestro se produjo a las 8.54 horas, en el entorno del punto kilométrico 118 de la línea de alta velocidad Madrid-Andalucía, entre Mora y Orgaz y Urda.

Adif está revisando sus sistemas y reconstruyendo la secuencia, pero no ha identificado una causa confirmada, según la información de EFE. En las fuentes consultadas no consta todavía un informe técnico final, un calendario de conclusiones ni la identificación del órgano judicial encargado de una eventual causa penal.

La principal hipótesis publicada plantea que una avería del LZB —el sistema que supervisa continuamente la velocidad y las autorizaciones de movimiento— habría obligado a detener los trenes y reanudar la circulación mediante un procedimiento alternativo. Después podría haberse producido un error operativo. Sin embargo, Demócrata precisa que Adif no había confirmado esa avería ni el uso del Bloqueo de Señalización Lateral, que regula la circulación mediante señales junto a la vía.

Qué pasos quedan para determinar las causas

Los trabajos pendientes deben permitir pasar de esas hipótesis a una explicación documentada. No consta que todas las actuaciones siguientes hayan concluido:

  • Preservar e inspeccionar las pruebas. Documentar la escena y examinar vías, señales, desvíos, equipos de control y material rodante, conservando los elementos relevantes para los análisis técnicos.
  • Recuperar los datos de ambos trenes. Establecer posición, velocidad, indicaciones recibidas en cabina, alarmas, momento de aplicación del freno y respuesta efectiva del convoy.
  • Comprobar la detección de ocupación. Determinar si las instalaciones identificaban correctamente dónde estaba el Iryo y qué restricciones transmitieron al AVE. El LZB no detecta directamente la parte trasera del tren precedente: utiliza información de la infraestructura.
  • Reconstruir las autorizaciones y comunicaciones. Precisar qué órdenes emitió el puesto de mando, quién las dio, qué recibieron los maquinistas y bajo qué régimen circulaba cada tren. También debe aclararse si el Iryo estaba detenido o avanzaba lentamente y por qué.
  • Contrastar datos y testimonios. Comparar los registros técnicos con las declaraciones del personal de circulación, maquinistas y mantenimiento, para distinguir fallos de infraestructura, comunicaciones, equipos embarcados, frenado o actuación operativa.
  • Fijar la cadena causal y las medidas preventivas. El informe técnico deberá explicar qué ocurrió, por qué las barreras de seguridad no evitaron el alcance y qué recomendaciones se desprenden.

Estas comprobaciones están desarrolladas en el análisis técnico de Demócrata. Una pérdida de comunicación o avería del LZB, por sí sola, no explica el choque: hay que establecer qué protecciones y procedimientos alternativos actuaron.

Investigación técnica y responsabilidades

Conviene separar la revisión de Adif de la investigación técnica independiente y de las posibles actuaciones judiciales. El texto aprobado sobre investigación de accidentes prevé coordinar la investigación técnica con los procesos judiciales cuando ambos existan. Por ahora, atribuir el accidente a una persona concreta o dar por acreditado un fallo técnico sería adelantarse a las pruebas.

¿Cuáles son las competencias y funciones legales del presidente de Adif respecto a la seguridad ferroviaria en España?

El presidente de Adif tiene funciones legales de dirección, vigilancia y organización que afectan directamente a la seguridad de las infraestructuras y de la circulación ferroviaria. No es, sin embargo, la autoridad nacional de seguridad ni concentra personalmente todas las competencias técnicas: hay que distinguir sus atribuciones propias, las del Consejo de Administración y las obligaciones de Adif como administrador de infraestructuras.

1. Sus facultades propias: dirigir y vigilar

La referencia principal es el artículo 23 del Estatuto de Adif, aprobado por el Real Decreto 2395/2004. Aunque no configura una competencia presidencial única denominada seguridad ferroviaria, sí atribuye al presidente facultades decisivas para garantizar su gestión:

  • Alta inspección y vigilancia: ejercer «la alta inspección de los servicios de la entidad y la vigilancia del desarrollo de su actividad», además de la jefatura superior del personal —artículo 23.2.e—.
  • Cumplimiento y ejecución: velar por el cumplimiento del Estatuto y de los acuerdos del Consejo, y ejecutar estos últimos —artículo 23.2.c y d—.
  • Organización y responsables: proponer la estructura organizativa, determinar la plantilla dentro de las directrices del Consejo y nombrar o cesar al personal directivo —artículo 23.2.f y g—.
  • Recursos y contratación: proponer presupuestos y programas plurianuales, ejercer las competencias contractuales que le correspondan y ordenar gastos y pagos —artículo 23.2.k, l y n—.

Estas facultades alcanzan a los servicios de mantenimiento, circulación y seguridad. Su contenido es directivo y de vigilancia; no equivale a realizar personalmente cada inspección técnica.

2. Qué obligaciones de seguridad debe gestionar Adif

La Ley 38/2015, del sector ferroviario, encuadra la responsabilidad de los administradores y de las empresas ferroviarias en sus respectivos ámbitos. El artículo 3 del Estatuto atribuye a Adif la administración de sus infraestructuras y el control e inspección de estas, de sus zonas de protección y de la circulación ferroviaria.

También le corresponde elaborar instrucciones de operación, pautas para investigar los accidentes que le competan, un informe anual de incidentes y accidentes y un plan de contingencias. La presidencia debe ejercer sus facultades organizativas y de vigilancia sobre el cumplimiento de estas obligaciones, sin confundirlas con una atribución presidencial exclusiva.

3. Qué corresponde al Consejo y qué sucede ante una urgencia

El artículo 16.1.s a v del Estatuto reserva inicialmente al Consejo de Administración aprobar las instrucciones de operación, las pautas de investigación interna, el informe anual de incidentes y accidentes y el plan de contingencias. El presidente dirige sus reuniones y ejecuta sus acuerdos; además, puede recibir competencias delegadas conforme al artículo 17.

Existe una facultad excepcional importante: el artículo 24 permite que, «en los casos de urgente necesidad», adopte decisiones reservadas al Consejo. Debe comunicarlas en la primera reunión ordinaria posterior para su ratificación.

La delegación tampoco elimina todas sus funciones: el artículo 23.3 impide delegar, entre otras, la vigilancia del cumplimiento estatutario y la jefatura superior, alta inspección y vigilancia de la actividad.

4. Límites y responsabilidad

La Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria ejerce las funciones públicas de supervisión, autorización y sanción que le atribuye la normativa. Su Estatuto, aprobado en 2014, impide transferir o subcontratar sus competencias a administradores de infraestructuras. Por tanto, el presidente de Adif no sustituye al supervisor ni a la investigación técnica independiente.

En conclusión, tiene deberes propios de dirección y vigilancia relevantes para la seguridad. Pero atribuirle responsabilidad personal por un accidente exige examinar sus actuaciones u omisiones concretas, las competencias aplicables y su relación con los hechos: el cargo no convierte automáticamente toda incidencia en responsabilidad individual.

¿Cuántos accidentes ferroviarios con colisión por alcance se han registrado en la red de alta velocidad española en la última década?

Se ha identificado un accidente con colisión por alcance en la red de alta velocidad española durante la última década: el ocurrido en Urda (Toledo) el 28 de octubre de 2026, entre un AVE de Renfe y un tren de Iryo. Sin embargo, las fuentes consultadas no ofrecen un recuento estadístico completo que permita asegurar que ese sea el total exhaustivo del periodo. La respuesta más precisa es, por tanto, un caso identificado, sin un total decenal oficialmente desglosado.

Qué periodo y qué tipo de accidente se cuentan

Tomando como referencia la fecha actual, la última década abarca del 28 de octubre de 2016 al 28 de octubre de 2026. No debe confundirse este intervalo con los años 2015-2024, que aparecen en algunas recopilaciones porque constituyen diez años con datos consolidados disponibles.

También importa distinguir una colisión entre trenes de una colisión por alcance: en esta última, un convoy alcanza por detrás a otro que circula delante. Una colisión posterior a un descarrilamiento, con invasión de la vía contigua, no responde a esa misma mecánica. Por eso no todos los choques ocurridos en líneas de alta velocidad pueden sumarse al recuento que planteas.

El caso que sí encaja: Urda

Según la información publicada por Demócrata sobre el comunicado de Adif, el accidente se produjo entre Mora y Orgaz y Urda, en el punto kilométrico 118 de la línea Madrid-Sevilla. Los dos trenes realizaban el trayecto Madrid-Sevilla, y Adif describió expresamente el suceso como un «alcance».

La información posterior identifica los convoyes como el AVE 2080 de Renfe y el Iryo 6076: el primero colisionó con el segundo, que circulaba delante. Así lo recoge la información sobre el accidente. Este suceso cumple, por tanto, los dos criterios de tu pregunta: ocurrió en una línea de alta velocidad y fue descrito como una colisión por alcance.

Las causas no estaban determinadas en las informaciones consultadas. La clasificación inicial del choque no permite atribuirlo por sí sola a un fallo de señalización, a una incidencia técnica o a un error operativo; esas circunstancias deben esclarecerse mediante la investigación.

Por qué no se suma Adamuz

El accidente de Adamuz, del 18 de enero de 2026, también ocurrió en una línea de alta velocidad y produjo una colisión entre dos trenes, pero no fue descrito como un alcance. El comunicado del Ministerio de Transportes explica que descarrilaron los tres últimos coches del Iryo 6189 Málaga-Madrid y que se produjo una colisión posterior con el Alvia 2384, que circulaba por la vía contigua en sentido contrario.

Por esa diferencia, Adamuz no debe incluirse en un recuento específico de alcances, aunque sí en otro más amplio sobre colisiones entre trenes en la red de alta velocidad.

Por qué tampoco sirve la cifra de nueve

Una recopilación de siniestralidad ferroviaria cifra en nueve las colisiones entre trenes en toda la red española durante 2015-2024. Ese dato no distingue cuántas ocurrieron en alta velocidad ni cuántas fueron por alcance, y tampoco coincide con el intervalo solicitado.

En conclusión: las fuentes permiten señalar un caso concreto, Urda, pero no presentar la cifra de uno como una estadística oficial exhaustiva de toda la década. Tampoco permiten responder nueve: esa cifra corresponde a una categoría y a un periodo diferentes.

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¿Cuál es la finalidad principal del sistema LZB en las líneas de alta velocidad?

Pregunta 1 de 3

¿Qué elemento del sistema de seguridad ferroviaria detecta si una sección de vía está ocupada por un tren?

Pregunta 2 de 3

¿Qué ocurre si el sistema LZB detecta que un tren supera los límites de velocidad autorizados?

Pregunta 3 de 3