La soledad ya no es solo una cuestión emocional o social. También tiene un impacto económico, sanitario y tecnológico cada vez más visible. Y, según un estudio elaborado por EAE Business School en colaboración con Nex·ia, España se ha convertido en el país europeo donde más se utiliza la inteligencia artificial generativa como herramienta de acompañamiento y apoyo a la salud mental.
El informe, titulado La economía de la soledad. El papel de la IA en la salud mental, concluye que el 61% de los españoles recurre ya a soluciones de inteligencia artificial con este fin, frente al 52% de media registrado en Europa. Una tendencia que coincide con el avance de la soledad no deseada, un fenómeno que afecta al 13,4% de la población y que genera un coste económico estimado de 14.141 millones de euros anuales, el equivalente al 1,17% del PIB.
España se ha convertido en el país europeo donde más se utiliza la inteligencia artificial generativa como herramienta de acompañamiento y apoyo a la salud mental
Los investigadores atribuyen este impacto tanto al aumento del gasto sanitario como a las consecuencias que el aislamiento tiene sobre la productividad. Según el estudio, 6.101 millones de euros corresponden a costes sanitarios directos derivados de un mayor uso de la atención primaria y del consumo de psicofármacos, mientras que otros 8.039 millones están relacionados con pérdidas de productividad vinculadas al absentismo laboral, la enfermedad o la muerte prematura.
Un cambio social que transforma el consumo
La investigación señala que la evolución demográfica y los nuevos hábitos de vida están modificando profundamente la forma de relacionarse y consumir. Las previsiones apuntan a que en 2039 habrá en España 7,7 millones de hogares unipersonales, lo que representará el 33,5% del total y convertirá este modelo en el más frecuente, por delante incluso de las parejas con hijos.
Los autores del estudio estiman que vivir solo supone un sobrecoste medio de 7.078 euros al año por persona debido a la imposibilidad de compartir determinados gastos. Además, detectan un crecimiento de patrones de consumo más individualizados, especialmente entre los jóvenes.
En este sentido, el informe destaca que el 38,5% de los integrantes de la Generación Z prefiere pedir comida a domicilio antes que salir de fiesta, una tendencia que, a juicio de los investigadores, contribuye a consolidar formas de ocio vinculadas a una “soledad confortable” favorecida por el entorno digital.
La relación entre aislamiento y vulnerabilidad económica también aparece reflejada en los datos. La prevalencia de la soledad alcanza el 36% entre quienes tienen dificultades económicas para llegar a fin de mes, frente al 19,4% registrado entre las personas con una situación económica más desahogada.
Para Pilar Saura, decana de EAE Business School, “la soledad se perfila como uno de los grandes desafíos económicos y sociales de la próxima década, no solo por sus efectos sobre la salud pública, sino también por su capacidad para redefinir mercados, modelos de consumo y el desarrollo tecnológico”.
La IA como apoyo emocional
Uno de los aspectos más llamativos del estudio es el creciente uso de la inteligencia artificial conversacional como herramienta de apoyo emocional, especialmente entre los más jóvenes.
El 34,9% de las personas de entre 25 y 34 años utiliza ya herramientas de IA para buscar información relacionada con la salud mental. Además, parte de la Generación Z ha comenzado a emplear estos sistemas como espacios de conversación o desahogo personal.
Según explica Jone Vicente Urrutia, responsable académica de Nex·ia, “la IA conversacional está evolucionando desde una función puramente productiva hacia un uso emocional y relacional”. El estudio señala que el 18% de las adolescentes y el 12% de los jóvenes españoles utilizan herramientas de inteligencia artificial “para hablar o contarle sus cosas”.
El fenómeno también se refleja en el crecimiento de plataformas especializadas en interacción conversacional. Replika, orientada al acompañamiento emocional y las relaciones virtuales, supera ya los 30 millones de usuarios en todo el mundo, mientras que Character.ai registró 194,4 millones de visitas durante el pasado mes de enero.
Junto a ello, los autores destacan el avance de la denominada computación afectiva, es decir, tecnologías diseñadas para detectar, interpretar y responder a emociones humanas. Se trata de un mercado que, según recoge el informe, podría superar los 388.000 millones de dólares a nivel global antes de 2030.
No obstante, el estudio también advierte de los interrogantes que plantea esta evolución. Entre ellos figuran la posible dependencia emocional de estas herramientas, la creciente confianza depositada en sistemas tecnológicos o el riesgo de que determinados colectivos sustituyan parte de sus relaciones humanas por vínculos digitales.
