La Consellería de Medio Rural y la Mancomunidad de Montes de O Baixo Miño llevaron a cabo este sábado en Tomiño (Pontevedra) una jornada formativa destinada a impulsar el primer proyecto piloto de colaboración para la detección temprana de incendios forestales en los montes gestionados por esta entidad.
Según explicó el departamento autonómico, la mancomunidad pondrá en marcha durante el verano equipos de vigilancia preventiva y de detección temprana en estas superficies forestales. La finalidad es “reducir el riesgo y mejorar la capacidad de respuesta ante conatos” y así “agilizar” los avisos al Servicio de Prevención e Defensa contra Incendios Forestais de la Xunta.
Esta jornada formativa ha sido el punto de arranque de la iniciativa, organizada por la Mancomunidad de Montes de O Baixo Miño con el apoyo técnico de personal del distrito forestal XVIII Vigo-Baixo Miño y de integrantes de la unidad de directores de extinción (UDEX) de la Xunta. Al encuentro asistió también el director xeral de Defensa do Monte, Manuel Francisco.
La Consellería ha definido este plan como “un avance más” en la colaboración entre la Xunta y las comunidades de montes vecinales en mano común, con el objetivo de “reforzar la labor preventiva y de detección temprana que ya desarrolla el propio dispositivo autonómico frente al fuego”. Este enfoque se ha subrayado como “uno de los ejes centrales de su trabajo”, junto con la extinción y la formación del personal, entre otros campos.
Durante el foro se presentó la red “Ollos no Monte”, una iniciativa surgida de las propias comunidades vecinales y respaldada por la Xunta que el pasado año ya hizo posible localizar más de una docena de conatos de incendio.
En este marco, el director xeral repasó la “evolución” que han experimentado los montes gallegos en las últimas décadas. Señaló que, pese a contar hoy con más medios, tecnología e infraestructuras, continúa siendo “muy importante” la prevención a través de la gestión del combustible, el cuidado del territorio y la implicación de la sociedad.
En la misma línea, puso en valor herramientas como las quemas prescritas para disminuir la probabilidad de grandes incendios. En cuanto al origen del fuego, recordó que una parte muy significativa está vinculada a la actividad humana: alrededor del 70 % son intencionados, de acuerdo con los datos de la Unidade de Investigación de Incendios Forestais (UIFO). Por este motivo, insistió en la necesidad de reforzar la concienciación, la vigilancia y la colaboración ciudadana.