La Unió advierte de un desplome superior al 40% en la miel por la sequía y el abejaruco

La Unió alerta de un desplome superior al 40 % en la miel valenciana por la sequía y el abejaruco y exige protocolo oficial y ayudas urgentes.

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La Unió Llauradora i Ramadera ha avisado de que la combinación de la sequía prolongada y la fuerte presión del abejaruco va a provocar una caída de más del 40 % en la producción de miel en la Comunitat Valenciana, en un ejercicio especialmente crítico para las explotaciones apícolas.

Según detalla la organización agraria en una nota, la escasa floración, la mayor mortalidad de las abejas y el encarecimiento de la alimentación, el manejo, los desplazamientos y la reposición de enjambres están poniendo en entredicho la viabilidad de muchas explotaciones.

La Unió resalta que cerca del 99 % de las colmenas valencianas son trashumantes, lo que agrava el problema para unas explotaciones obligadas a mover continuamente sus colmenas en busca de floraciones, asumiendo unos costes que no dejan de crecer.

“Cada colmena que se muere, y estos días en la Comunitat Valenciana están muriendo a miles, el apicultor pierde 120 euros”, ha indicado el secretario general de La Unió, Carles Peris. En la actualidad, en el territorio valenciano figuran registradas 2.440 explotaciones apícolas y 271.557 colmenas.

La Unió, que ha trasladado “nuevamente” a la Conselleria de Agricultura la “grave y persistente” afección derivada del abejaruco, explica que en 2026 la presión de esta ave insectívora ha sido inusualmente intensa en determinadas zonas, comprometiendo el desarrollo de los enjambres, la producción de miel y el resto de productos apícolas.

La entidad recuerda que ya puso sobre la mesa esta situación en octubre de 2023, cuando reclamó medidas de prevención y compensación, así como la aprobación de un protocolo oficial. En febrero de 2024 insistió en la necesidad de una ayuda directa para las explotaciones afectadas. “Han pasado tres años desde la primera petición y seguimos sin una respuesta”, ha lamentado la organización.

La presencia continuada del abejaruco no solo se traduce en depredación directa de abejas. También provoca un efecto de miedo en el entorno de los asentamientos, reduciendo el pecoreo y, en consecuencia, la entrada de néctar y polen en las colmenas. Esto obliga a las colonias a consumir sus reservas, merma la alimentación de la cría y debilita paulatinamente los enjambres, sobre todo cuando ya sufren la sequía, la falta de floración y otros factores sanitarios y climáticos.

Reclaman un protocolo y ayudas específicas

La Unió recuerda que la Orden 8/2023, de 20 de abril, que regula las ayudas de intervención en el sector apícola de la Comunitat Valenciana, incluye en su anexo I, apartado 2.1.6, la opción de financiar medidas preventivas frente al abejaruco siempre que exista un protocolo oficial autorizado. Por ello, considera imprescindible que la Generalitat elabore y apruebe dicho protocolo para que esta posibilidad pueda aplicarse de manera real.

La organización insiste en que la protección del abejaruco y el mantenimiento de la apicultura pueden compatibilizarse, y defiende una estrategia de convivencia basada en medidas preventivas autorizadas, selectivas y no dañinas, junto con compensaciones por los perjuicios que no puedan evitarse. LA UNIÓ subraya que no propone controles poblacionales ni actuaciones sobre los nidos.

En este sentido, reclama a la Generalitat un protocolo oficial consensuado con el sector, una línea estable de ayudas para compensar los daños y costear las medidas preventivas, priorizando a las explotaciones profesionales, así como un programa de investigación y seguimiento que permita identificar qué sistemas disuasorios resultan realmente eficaces.

La organización plantea además que puedan subvencionarse mallas y estructuras de protección, sistemas acústicos o visuales debidamente autorizados y otras herramientas compatibles con la conservación del abejaruco, además de un procedimiento ágil para acreditar los daños y tramitar las ayudas, adaptado de forma específica a las explotaciones trashumantes.

LA Unió considera que, tras las reiteradas peticiones formuladas desde 2023, es el momento de pasar del mero reconocimiento del problema a la puesta en marcha efectiva de soluciones, ya que la carga económica derivada de la mortalidad y el debilitamiento de las colmenas no puede recaer indefinidamente sobre los apicultores.