La conquista del Mundial de 2026 ha colocado a España en el primer escalón de las favoritas para la edición de 2030. Más allá del título, la selección llega con una base de futbolistas jóvenes que todavía estarán en plena madurez deportiva dentro de cuatro años, un factor que muchos analistas consideran decisivo.
Además, el hecho de disputar buena parte del campeonato como país anfitrión podría convertirse en otro elemento a favor. Aunque el torneo se repartirá entre España, Portugal y Marruecos, jugar ante su afición es un argumento que históricamente ha beneficiado a varias selecciones campeonas.
Argentina, Francia e Inglaterra seguirán en la pelea
Argentina también figura entre las candidatas habituales tras volver a completar un gran campeonato en 2026. Buena parte del debate gira en torno al futuro de Lionel Messi y a la incógnita de si intentará llegar al Mundial de 2030, cuando tendría 43 años. Más allá del capitán argentino, la albiceleste mantiene un bloque competitivo que seguirá aspirando a todo.
Francia continúa apareciendo en las previsiones gracias a la profundidad de su plantilla y a la capacidad para renovar generaciones sin perder competitividad. Inglaterra, semifinalista en el último Mundial, también mantiene una de las plantillas con mayor valor de mercado y será una de las selecciones a seguir durante el próximo ciclo.
El camino hasta 2030 acaba de empezar
Quedan cuatro años para el inicio del Mundial 2030 y muchas circunstancias pueden cambiar: irrupción de nuevos talentos, cambios de seleccionador, lesiones o evolución de las distintas generaciones.
Sin embargo, el cierre del Mundial de 2026 ya ha servido para abrir el primer debate sobre quiénes partirán como favoritos en la próxima Copa del Mundo. España comienza ese camino con el aval del título y con la posibilidad de disputar el torneo en casa, un escenario que alimenta las expectativas de repetir el éxito conseguido este verano.