American Airlines cerró los nueve primeros meses del año con unas pérdidas netas de 580 millones de dólares (519 millones de euros), frente al beneficio neto de 12 millones de dólares (10,7 millones de euros) registrado en el mismo periodo del ejercicio anterior. El fuerte encarecimiento del queroseno ha pesado con fuerza en sus cuentas, a pesar de que la compañía continúa encadenando ingresos históricos, y ha llevado a la aerolínea a recortar de nuevo sus previsiones para 2026, según recoge un comunicado.
El desembolso en combustible se disparó un 67,5% interanual, superando los 4.600 millones de dólares (4.110 millones de euros) solo en el tercer trimestre, con un precio medio de 3,85 dólares por galón de combustible.
Este incremento de los costes contrasta con el nuevo máximo de facturación logrado entre julio y septiembre, que elevó la cifra de negocio acumulada en lo que va de año hasta 46.982 millones de dólares (41.974,6 millones de euros), un 15,6% más, impulsada sobre todo por el mejor comportamiento de la clase Premium.
Para el cuarto trimestre, la compañía aérea anticipa que los ingresos continuarán mostrando fortaleza, en línea con las previsiones de sus competidoras United Airlines y Delta Air Lines, con un avance interanual estimado de entre el 19,5% y el 22,5%.
Sin embargo, para el conjunto de 2026, American ha recortado por tercera vez sus proyecciones, situando ahora la pérdida ajustada entre un dólar por acción y un máximo de 1,60 dólares, frente al rango comunicado en julio, que contemplaba desde una pérdida de 65 céntimos hasta un beneficio de 65 céntimos por título.
Con este movimiento, American se alinea con otras grandes aerolíneas de Estados Unidos, como United y Delta, que también han presentado resultados marcados por un fuerte repunte de los costes del combustible que presiona sus márgenes, aunque la elevada demanda, especialmente de viajeros con mayor poder adquisitivo, sigue proporcionando cierto alivio al sector.