La Diputación Foral de Vizcaya, el Ente Vasco de la Energía (EVE) y la compañía especializada en economía circular PreZero han puesto en marcha este lunes la planta Metabarri, considerada la primera instalación del país capaz de recibir residuos orgánicos, tratarlos y obtener biometano en un mismo recinto, listo para su inyección en la red de transporte de gas natural.
El acto de apertura de la planta, situada junto a la instalación de compostaje del Ecoparque de Artigas, ha contado con la participación de la diputada general de Vizcaya, Elixabete Etxanobe, el director general del EVE, Mikel Amundarain, y el director de desarrollo de negocio de PreZero, Borja Martín, en representación de las instituciones y la empresa que integran el accionariado de Metabarri.
Desde la diputación han precisado que el proyecto ha supuesto una inversión total de 25 millones de euros, de los cuales más de 17 proceden de una ayuda de los fondos europeos Next Generation.
La instalación inició en junio su fase de pruebas y está previsto que a finales de septiembre comience a recibir los primeros residuos y a poner en marcha su actividad de forma gradual. Una vez alcance su capacidad máxima, se prevé el tratamiento de 50.000 toneladas anuales de materia orgánica recogida en el contenedor marrón, con el objetivo de producir biometano y destinar el excedente a la elaboración de compost.
Proyecto estratégico para Vizcaya y la transición energética
Etxanobe ha definido la puesta en marcha de Metabarri como un “proyecto estratégico para Vizcaya” y ha resaltado su “estructura singular”, al tratarse de la primera planta del Estado que integra todo el proceso en un mismo espacio.
“Permitirá dar respuesta al crecimiento de la recogida de la materia orgánica que tenemos actualmente en Vizcaya”, ha señalado, subrayando que esta instalación se “anticipa” a “los retos que tenemos en el futuro”.
La diputada general ha recalcado, además, que este equipamiento, junto con el 'Waste Lab' de Vizcaya y la “ampliación” de la capacidad de clasificación y reciclaje de envases plásticos en las plantas del territorio, “responde a un mismo objetivo de reducir, reutilizar, reciclar y aprovechar cada vez mejor los residuos que todos generamos”.
Por su parte, el director general del EVE ha remarcado que, para Vizcaya, Euskadi y Europa, la autonomía energética “es una necesidad estratégica” ante “la nueva realidad geopolítica que vivimos de manera intensa”.
“Necesitamos producir más energía renovable para abasteceros y son válidos todos los proyectos, tanto los grandes desarrollos eólicos y fotovoltaicos como los de autoconsumo, todo gesto cuenta y es necesario”, ha enfatizado.
A juicio de Amundarain, la “imprescindible electrificación” no puede resolver “por sí sola todos los retos que plantea la transición energética”, ya que “existen actividades industriales, procesos térmicos o consumos energéticos difícilmente electrificables”. Por ello, ha defendido que, para “avanzar hacia una economía descarbonizada, debemos ofrecer alternativas renovables también para esos usos, por ello, necesitamos aprovechar al máximo los recursos que generamos en nuestro territorio”.
El responsable del EVE ha detallado que el biometano que comenzará a producirse en Metabarri a partir de la próxima semana es “un gas renovable plenamente intercambiable con el gas natural convencional”, lo que posibilita utilizar las infraestructuras gasistas ya existentes. Con el volumen de producción previsto, la planta podrá generar el equivalente al 1,2% del consumo total de gas natural.
El director de desarrollo de negocio de PreZero ha subrayado que la compañía “reconoce al País Vasco y a Vizcaya como un referente en la economía circular”. “Desde hace décadas esta tierra ha ido siempre un paso por delante para mantenerse a la vanguardia en el cuidado de nuestro medio ambiente”, ha afirmado.
Tras apuntar que en Europa operan “más de 1.600 instalaciones de biometano frente a las 25” existentes en España, ha señalado que “si tenemos en cuenta los cerca de seis millones de toneladas de materia orgánica que todavía a día de hoy se están enterrando en los vertederos a nivel estatal, desperdiciando todo su potencial energético, podemos hacernos una idea del gran paso que estamos dando aquí”.
Del contenedor marrón al biometano y al compost
La diputación ha explicado que el proceso arranca con la recogida de los residuos del contenedor marrón, que se introducen en depósitos cerrados donde se descomponen y generan biogás. Posteriormente, ese gas se somete a un proceso de depuración hasta obtener biometano.
En el caso concreto de Metabarri, el biometano resultante se inyectará en la red de transporte de Enagás Transporte del Norte (ETN), en la que participa el EVE.
El procedimiento permite, además, aprovechar el material residual que queda tras la obtención del gas para transformarlo en compost, de modo que la fracción orgánica se utiliza con un doble aprovechamiento.