Tres de cada diez ciudadanos en España no logra guardar dinero de forma constante, mientras que quienes sí lo hacen apartan una media de 265 euros al mes, de acuerdo con el estudio “¿Cómo ahorran los españoles? Tendencias y opiniones sobre el ahorro y la inversión”, elaborado por Mapfre.
El informe, basado en una muestra representativa de más de 1.000 personas de entre 18 y 65 años residentes en España, examina cómo se relacionan los españoles con el ahorro y la inversión, cuáles son sus prioridades financieras y qué trabas encuentran para crear un colchón económico.
Entre quienes no ahorran, la causa principal es la falta de margen económico. La mayoría lo atribuye a ingresos demasiado ajustados, a las dificultades para llegar a final de mes o al encarecimiento del coste de la vida, y no a una falta de interés por ahorrar. De hecho, el 59% de quienes ahora no consiguen hacerlo asegura que sí ahorraba en algún momento del pasado.
Además de la dificultad para reservar parte de sus ingresos, el estudio constata que la tasa de ahorro presenta “diferencias significativas” entre hombres y mujeres. El 74% de los hombres declara ahorrar con regularidad, frente al 67% de las mujeres. Ellos destinan una media de 306 euros mensuales al ahorro, mientras que ellas aportan 236 euros, es decir, 70 euros menos al mes.
El 21% de los ahorradores acumula la mitad del dinero reservado
El documento también evidencia una distribución muy desigual del ahorro: el 21% de los ahorradores concentra en torno a la mitad de todo el dinero que se guarda en España y destina más de 400 euros al mes a este fin. En el extremo opuesto, un 7% de los participantes reconoce que no sabe cuánto consigue ahorrar cada mes.
La encuesta refleja igualmente que la capacidad de ahorro varía en función de la situación personal. Las personas separadas o divorciadas presentan una tasa de ahorro del 55,8%, frente al 71,4% de quienes conviven en pareja y al 72,4% de los solteros.
El informe también detecta un vínculo entre el nivel de formación financiera y la posibilidad de ahorrar. Mientras el 58% de quienes dicen no tener ningún conocimiento financiero consigue ahorrar, la proporción sube al 72% entre quienes cuentan con nociones básicas y se acerca al 80% entre quienes se consideran mejor preparados.
En cuanto al destino del dinero reservado, uno de cada cuatro españoles que ahorra lo hace para constituir un fondo de emergencia con el que responder a imprevistos. A continuación se sitúan la compra de una vivienda, con un 22%; reforzar la jubilación, con un 12%; y los viajes futuros, con un 11%.
Los jóvenes ahorradores apartan 12 euros menos al mes que la media
Respecto a la brecha generacional, el grupo de 18 a 33 años es el que declara en mayor medida que consigue ahorrar (un 78%). Sin embargo, estos jóvenes apartan 253 euros mensuales, es decir, 12 euros menos que la media general. En el tramo de 34 a 49 años, ahorra el 74% de los encuestados, mientras que el porcentaje baja al 64% entre quienes tienen entre 50 y 65 años.
El lugar de residencia también influye: quienes viven en ciudades muestran una mayor propensión a ahorrar que quienes residen en áreas rurales. El 73% de los habitantes de entornos urbanos afirma ahorrar, frente al 66% en el medio rural. Además, los ahorradores urbanos suelen tener perfiles financieros más sofisticados y recurren con más frecuencia a productos de ahorro e inversión.
El estudio señala igualmente diferencias territoriales. Las comunidades del noroeste, las dos castillas y el Levante concentran una proporción más elevada de ahorradores, mientras que Canarias y las regiones del sur peninsular presentan niveles de ahorro más contenidos.
A partir de estos datos, el retrato tipo del ahorrador en España es el de un hombre que vive en una zona urbana, con empleo, estudios superiores y un nivel de ingresos medio o medio-alto. Suele disponer de más conocimientos financieros que la media y utiliza varios productos de ahorro e inversión.
Solo el 27% de quienes ahorran decide invertir su dinero
El informe subraya que solo el 27% de los ahorradores declara invertir el dinero que consigue reservar cada mes con el objetivo de obtener rentabilidad, una proporción que aumenta a medida que crecen la edad, los ingresos y el nivel de conocimiento financiero.
La investigación apunta que los menores de 35 años concentran su ahorro sobre todo en efectivo y cuentas corrientes (75% de ellos), y apenas utilizan planes de pensiones. En cambio, entre los mayores de 50 años ganan peso los fondos de inversión (27%) y los planes de pensiones (32%), y el ahorro se orienta en mayor medida a complementar los ingresos durante la jubilación.
El estudio remarca que el conocimiento espontáneo de productos de inversión es “bajo” y que un 42% de los encuestados no identifica ninguno.
Entre quienes sí invierten, los fondos se sitúan como la alternativa favorita (58%), seguidos de las acciones (25%) y las Letras del Tesoro (11%). Solo un 3% declara invertir en oro.