El barril de petróleo Brent, referencia para el mercado europeo, registraba antes de la apertura de las Bolsas del Viejo Continente un retroceso cercano al 1,6%, hasta los 102,2 dólares por unidad, después de que el presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, manifestara este fin de semana su disposición a mantener un encuentro con el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, aprovechando la sesión anual de la Asamblea General de la ONU que se celebra estos días en Nueva York.
De forma paralela, el barril de West Texas Intermediate (WTI), crudo de referencia en EEUU, descendía más de un 1,6%, situándose en 98,6 dólares.
Este domingo, Trump expresó su apertura a reunirse con el mandatario iraní durante una entrevista con el periodista y corresponsal de Fox News en Jerusalén Trey Yingst, a quien el dirigente estadounidense trasladó que las alternativas actualmente sobre la mesa son “arrasar Irán, dejarles que se pudran por la vía económica o pactar”. “Espero que se comporten”, afirmó.
Respecto a la ofensiva de las milicias hutíes en Yemen, Trump reiteró que mantienen canales de comunicación con este grupo y que “están de acuerdo en que no van a luchar contra Estados Unidos”.
Al mismo tiempo, el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, insistió este domingo en que no se permitirá la libre circulación por el estrecho de Ormuz mientras no se acepten las condiciones marcadas por Teherán, entre ellas el levantamiento de las sanciones y el cese de las hostilidades.
“Durante los últimos siete meses hemos demostrado que no nos rendimos ante la agresión”, ha expresado Qalibaf en una sesión parlamentaria, en la que defendió la necesidad de “luchar y negociar al mismo tiempo”.
En paralelo, el diputado iraní Alí Hayideliganí avanzó la presentación de una propuesta por la vía de urgencia para que el Majlis, el Parlamento de Irán, apruebe la retirada del país del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) como respuesta a las acciones militares de Estados Unidos e Israel.
Por otro lado, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, anunció su intención de convocar en breve una cumbre del G7 con el fin de debatir la posible liberación de reservas estratégicas de productos petrolíferos para hacer frente a la crisis energética derivada de la guerra de Irán y contener la escalada de los precios de los combustibles.
“Convocaré una reunión del G7 para mejorar la coordinación respecto a los niveles de reservas e impulsar una mayor cooperación en materia de exportaciones y capacidad de producción”, afirmó Macron. El encuentro reunirá a los líderes de Estados Unidos, Alemania, Japón, Reino Unido, Francia, Italia y Canadá con el propósito de “evitar tensiones innecesarias” entre los propios socios y con el resto de países occidentales.
Mientras tanto, los rebeldes hutíes han reivindicado este fin de semana ataques contra la capital de Arabia Saudí, Riad, así como contra instalaciones de Saudi Aramco, la mayor petrolera del planeta y controlada por el Gobierno saudí, ubicadas en la costa occidental del reino.
A raíz de estos incidentes, Saudi Aramco ha comenzado a comunicar a varios operadores europeos que no podrá suministrarles crudo el próximo mes, tras el ataque contra el oleoducto saudí Este-Oeste, cuya actividad se ha visto interrumpida sin que exista todavía una fecha concreta para su reanudación.