El director general de Lopesan Hotel Group, José Alba, ha advertido de que la situación de la vivienda está condicionando el crecimiento económico de la industria en Canarias, afectando no sólo al turismo sino al conjunto de la actividad del archipiélago.
Durante su intervención en el foro informativo de Europa Press “Canarias hacia el futuro”, celebrado este martes en Las Palmas de Gran Canaria, Alba explicó que el “foco” actual del grupo está “en vivienda, en transporte y en renovación del destino”.
No obstante, precisó que la vivienda “está siendo uno de los elementos que está condicionando el futuro y el desarrollo económico” de la industria, “no sólo la turística, sino del resto” en las islas.
Alba detalló que Lopesan dispone de cuatro parcelas en Fuerteventura y que “dos de ellas tendrían la posibilidad de tener licencia con proyectos”, pero señaló que “no” las ponen en marcha porque detectan “un riesgo muy importante” para captar personal debido a la “ausencia de vivienda, de infraestructura y de servicios públicos que atraigan a nuevo personal cualificado para dar salida a esos proyectos”, tanto en la fase de construcción como en la operativa posterior.
Según indicó, constructoras de Fuerteventura, Lanzarote y algunas de Gran Canaria “están dando muy bajas expectativas de poder cumplir plazos” en proyectos del tipo que impulsa Lopesan, es decir, “grandes resorts” como el Costa Meloneras o el Baobab, con más de 700, 800 habitaciones y cuya ejecución “puede durar cuatro años”.
En Gran Canaria, la compañía mantiene “tres proyectos empantanados”: la ampliación del Villa del Conde, el complejo situado junto a Expomelonera y otra parcela contigua, que a su juicio “podrían cambiar o aumentar incluso la percepción” de la isla si llegaran a desarrollarse. En este marco, insistió en que la oferta residencial ligada a estos proyectos “es vital” para atraer y retener profesionales en el sector.
Alba reclamó además que las administraciones públicas aporten “seguridad, tienen que dar transparencia y agilidad” a los procedimientos, y que “garanticen qué es lo que se hace con ese desarrollo urbanístico” asegurando “que sea de calidad, aporte una mejora a la sociedad, una mejora económica, se suban salarios, se mejore la vida de las personas”.
Recordó que el área de construcción de Lopesan ha levantado “1.000 viviendas en los últimos 20 años” y que aún dispone de “suelo para construir 400 o 500 viviendas más”. No obstante, subrayó que, pese a su “afán por intentar contribuir siempre de manera rentable y transparente al problema de la vivienda”, necesitan que la administración “den las herramientas” y que cualquier iniciativa “tiene que ser rentable, tiene que ser viable urbanísticamente y tiene que ser un proceso previsible, temporalmente”.
Alba añadió que si estas tres condiciones “no se cumplen, que a día de hoy no se están cumpliendo, es imposible” sacar adelante nuevas promociones. Por ello, defendió la búsqueda de fórmulas que permitan liberalizar suelo para vivienda protegida, ya que “a día de hoy no es rentable y no es predecible”.
En cuanto al transporte, alertó de que la red viaria “se está convirtiendo en un lastre” y reconoció que una de las “grandes claves” pasa por el “desarrollo y en la agilización” de los sistemas de transporte, de forma que “se tienen que crear anillos residenciales mejor desarrollados a 30 minutos del lugar de trabajo”.
Renovación del destino turístico
En el ámbito de la renovación del destino, Alba destacó que Lopesan ha cumplido con “sus deberes”, destinando 175 millones de euros a “renovar todo el parque hotelero” del grupo en Gran Canaria.
“No existe una cama de Lopesan en Gran Canaria que no haya sido renovada en los últimos cinco años”, apuntó, para añadir que “eso exige la responsabilidad y la corresponsabilidad de las administraciones públicas” —en referencia al Gobierno de Canarias y a los ayuntamientos— en la mejora de infraestructuras públicas, playas, centros comerciales y en los incentivos a la inversión privada para seguir renovando.
Alba señaló que “se puede ver claramente la diferencia tanto en impuestos como en calidad del trabajo, como en calidad de destino que puede haber en lugares como Meloneras y Puerto Rico o Playa del Inglés”, y matizó que, “sin hacer una crítica a nadie en particular”, se aprecia con claridad “lo que es un desarrollo bien armado y bien planificado y lo que es un desarrollo producto de una desorganización”.