El Internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés) continúa ganando terreno más allá de las ciudades, la movilidad o el sector energético, y entra con fuerza en la industria turística.
Tras consolidarse en hoteles, museos y medios de transporte, la siguiente fase se dirige ahora hacia la costa con la irrupción de las llamadas “playas inteligentes” o smart beaches, un modelo que España empieza a incorporar de cara a las próximas temporadas de verano.
De acuerdo con cifras de 1NCE, multinacional especializada en IoT con una sólida implantación en el mercado español y presencia en más de 170 países, ya se observa un aumento de arenales donde los servicios habituales se coordinan íntegramente mediante aplicaciones y plataformas digitales en tiempo real.
Gracias a esta capa tecnológica, los bañistas pueden llevar a cabo en línea gestiones cotidianas como reservar aparcamiento, sombrillas y hamacas, realizar pagos digitales, acceder a instalaciones deportivas o conectarse a redes wifi de alta capacidad sin levantarse de la toalla.
Italia marca el camino que España quiere seguir
Como segundo destino turístico mundial —cercano a los 100 millones de turistas al año y solo superado por Francia—, España observa de cerca la experiencia de Italia, país pionero en el despliegue de este tipo de infraestructuras conectadas.
“Esta nueva tendencia para el veraneo surgida en Italia ya empieza a exportarse a otros países turísticos, España entre ellos, y todo parece indicar que ha llegado para quedarse”, señalan desde la compañía tecnológica.
1NCE pone como referencia la región italiana del Véneto, donde enclaves como la playa de Bibione facilitan a los usuarios mapas interactivos para reservar hasta 18.000 sombrillas online, además de plazas de aparcamiento y el acceso a diferentes zonas de ocio.
Del mismo modo, áreas cercanas a Venecia han desarrollado sistemas de comercio electrónico de proximidad que permiten a los veraneantes comprar y recibir productos, como crema solar, directamente en su tumbona.
Inclusión, servicios personalizados y refuerzo de la seguridad
El modelo de playa inteligente trasciende el mero entretenimiento y apuesta también por la accesibilidad y la diferenciación de servicios.
El análisis sectorial subraya que estos espacios incorporan infraestructuras adaptadas para personas con movilidad reducida, además de áreas específicas para perfiles concretos como los viajeros singles (personas que viajan solas) o zonas pet-friendly destinadas a quienes acuden con sus mascotas.
Mediante la conectividad que aporta el IoT, los usuarios pueden organizar de forma digital la reserva de duchas de agua caliente, el uso de vestuarios, el acceso a pistas deportivas y el alquiler de taquillas o cajas fuertes automatizadas para reducir el riesgo de robos en la costa.
