España pondrá en el mercado otros 4,4 millones de barriles de crudo de sus reservas estratégicas en octubre

España liberará 4,4 millones de barriles más de sus reservas de petróleo en octubre dentro del plan coordinado de la AIE por la crisis en Oriente Medio.

La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Sara Aagesen Carlos Luján - Europa Press

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España activará este mes de octubre una segunda fase de liberación de reservas estratégicas de petróleo, con la puesta en el mercado de 4,4 millones de barriles. Esta actuación se enmarca en el compromiso asumido el pasado mes de marzo en el seno de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) para mitigar el impacto de la crisis en Oriente Medio sobre el suministro y los precios.

Fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico señalaron que, en este momento, "considerando la situación en los mercados internacionales, los países de la AIE han decidido acelerar la liberación del resto de reservas".

Tras estas dos fases ya ejecutadas de liberación de reservas, quedarían pendientes algo más de tres millones de barriles de la cantidad comprometida inicialmente por España, volumen que estaría "sujeta a un análisis continuo de la situación", apuntaron las mismas fuentes, dejando la puerta abierta a nuevos ajustes en función de la evolución del contexto internacional.

El 17 de marzo, el Consejo de Ministros, a propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, dio luz verde a la liberación de hasta 11,5 millones de barriles de crudo. Esta cifra forma parte del acuerdo alcanzado por los países miembros de la AIE para poner a disposición del mercado 400 millones de barriles de petróleo durante 90 días, con el fin de hacer frente al impacto derivado de la guerra en Irán y del conflicto en Oriente Medio. Todo este volumen procedería de las reservas que actualmente mantienen la industria, las empresas distribuidoras y los operadores petrolíferos.

Dentro de esos 11,5 millones de barriles previstos, 2,2 millones correspondían a gasolina, nueve millones de barriles a destilados medios -gasóleos de automoción y otros gasóleos, así como los querosenos empleados en aviación- y unos 297.000 barriles a fuelóleos.

El calendario de liberación se diseñó de forma escalonada. Una primera fase ya ejecutada inyectó en el mercado el equivalente a cuatro días de consumo nacional, es decir, 3,75 millones de barriles, mientras que las fases posteriores quedarían condicionadas a la evolución de los acontecimientos en la región y en los mercados energéticos.

Al igual que España, otros miembros de la AIE decidieron poner a disposición del mercado una parte de sus reservas estratégicas y reservar el resto para liberarlo paulatinamente, en función de cómo fueran reaccionando los precios y el suministro.

El propósito de esta estrategia coordinada era amortiguar el impacto del conflicto desencadenado por Estados Unidos e Israel en Oriente Próximo sobre el coste de los carburantes para consumidores y empresas.