El Ejecutivo británico y Rolls-Royce han cerrado un acuerdo para poner en marcha un programa dotado con 2.500 millones de libras esterlinas (2.999,6 millones de euros), dirigido a la producción en el país de motores para aviones de pasillo único, tanto de pasajeros como militares. El plan, que se desarrollará a lo largo de 10 años con financiación compartida, contempla la creación de 3.300 nuevos empleos.
Según las estimaciones oficiales, esta iniciativa podría inyectar 120.000 millones de libras (143.741 millones de euros) a la economía británica durante todo el periodo de vigencia. En el comunicado difundido se subraya que se trata de “la mayor oportunidad para el sector aeroespacial de Reino Unido en los próximos 50 años”.
El primer ministro, Andy Burnham, ha defendido que ofrecer estabilidad y visibilidad a las empresas a la hora de invertir permite generar puestos de trabajo sólidos, sobre los que la población pueda construir su futuro, y contribuye a mantener a la industria del país en la vanguardia de la innovación.
Desde la compañía, el consejero delegado de Rolls-Royce, Tufan Erginbilgic, ha destacado que el proyecto supone “una oportunidad única” en una generación para cimentar varias décadas de crecimiento económico sostenible en todo el territorio.
Los nuevos empleos abarcarán perfiles muy diversos, desde ingeniería e investigación hasta actividades de fabricación. La mayor parte de estos puestos se concentrará fuera de Londres y del sureste de Inglaterra, apoyándose en las instalaciones y redes de suministro que Rolls-Royce ya tiene desplegadas en distintas regiones del país.
El programa impulsará el desarrollo de tecnologías punteras, como materiales avanzados, sistemas electrónicos, procesos de fabricación avanzada y la incorporación de robótica e inteligencia artificial, junto con un amplio plan de formación y cualificación profesional.
Los aviones de pasillo único, empleados principalmente en rutas de corto y medio radio, están llamados a dominar el mercado aeroespacial civil global. De acuerdo con las previsiones del Instituto de Tecnología Aeroespacial de Reino Unido, este segmento podría alcanzar un valor anual de 220.000 millones de libras esterlinas en 2050.