Tras disertar los puntos clave de la legislatura --el papel de Junts, la actitud de la CEOE o las limitaciones del Gobierno al afrontar la crisis de vivienda--, Unai Sordo explora en la entrevista con DEMÓCRATA posibles escenarios tras las próximas elecciones, y debates como el futuro de las pensiones, el sistema tributario o la gestión de los servicios públicos.
PREGUNTA: Defiende la vocación de continuidad de leyes que nacen del acuerdo. ¿Teme modificaciones en la reforma laboral si hay cambio de Gobierno después de las próximas elecciones?
RESPUESTA: Es difícil teniendo en cuenta los resultados que ha dado. Pero claro, puede ser un Gobierno con ideas muy reaccionarias en temas laborales y que va a responder a la parte más improductiva del empresariado español.
Si la extrema derecha entra en el Gobierno sus cegueras ideológicas les llevarían a hacer todo lo que puedan por dinamitar el modelo de relaciones laborales que hemos tenido. Según cómo se configure, claro que temo que haya una regresión importante en materia de derechos y de democracia laboral.
"Si el próximo Gobierno quiere tocar las pensiones va a pinchar hueso y tendrá problemas"
EL FUTURO DE LAS PENSIONES
P: El futuro de las pensiones es el debate que más ruido genera.
R: Si entra un Gobierno de derecha o de extrema derecha va a querer reducir notablemente la protección del sistema público de pensiones, pero va a tener un serio problema para hacerlo porque está muy legitimado en la sociedad. Ahora están intentando dinamitar esa legitimación con el raca-raca de la pugna intergeneracional y que el chivo expiatorio de los bajos salarios de los jóvenes sea un pobre pensionista. Si el próximo Gobierno entra ahí va a pinchar hueso y va a tener problemas, porque además lo que nos está diciendo el AIReF es que el gasto en pensiones españolas es perfectamente asumible
P: ¿Qué diagnóstico hace de todas esas dudas que hay sobre el sistema? ¿Son suficientes las últimas reformas?
R: Las reformas en Seguridad Social y pensiones han sido permanentes. El sistema es perfectamente asumible en los términos que está diciendo el AIReF: un gasto medio de aquí al año 2050 del orden del 13,5% del PIB. ¿Es mucho dinero? Claro que es mucho dinero. ¿Es asumible? Evidentemente. Italia ahora está gastando más en pensiones. Sabemos que se va a incrementar el gasto en pensiones desde hace treinta años y se han adoptado medidas para mejorar la estructura de ingresos de la Seguridad Social. El sistema público de pensiones es la espina dorsal del modelo social español y no hay ninguna razón para romperlo.
"El sistema público de pensiones es una espina dorsal del modelo social español y no hay ninguna razón para romperlo"
¿Por qué hay que asustar a la gente? ¿Por qué se dice que el sistema es insostenible? Hay un precepto ideológico que dice que es insostenible y deficitario porque hay que pagarlo sólo con cotizaciones sociales. ¿Pero de dónde te has sacado que el sistema de pensiones lo tengas que pagar sólo con cotizaciones sociales? El sistema es contributivo porque hay una relación entre lo que aportas y lo que percibes, no porque sólo se pague con cotizaciones. Se paga preferentemente con cotizaciones y el derecho lo genera la cotización.
La decisión democrática es cuánto te quieres gastar tú como país en mantener una pensión digna para los millones de pensionistas que son en cada uno de los cohortes de generación que estamos por llegar. Que se plantee con toda la transparencia del mundo, pero sin apriorismos tramposos que lo que pretenden es asustar a la gente y enfrentar generaciones.
EL SISTEMA TRIBUTARIO
P: Hay una visión muy negativa en torno a los impuestos. No sé si cree que la izquierda está perdiendo ese debate.
R: Hay una ofensiva ideológica a la que parte de la izquierda contribuyó hace años. Me acuerdo de las palabras de (José Luis Rodríguez) Zapatero de que bajar impuestos era de izquierdas. Ahora hay consenso en que si quieres tener una sociedad vertebrada y un estado social digno de tal nombre necesitas un nivel de corresponsabilidad fiscal mayor del que tiene ahora mismo España.
Hay una pugna ideológica muy fuerte porque saben que bajar los impuestos conlleva en el corto plazo la insuficiencia de los recursos públicos y la privatización más acelerada de los servicios públicos. Y es apostar por una sociedad crecientemente individualista, individualizada, competitiva unos con otros.
"¿Quién dice que las pensiones se pagan sólo con cotizaciones? Se paga preferentemente con cotizaciones, pero no sólamente con ellas"
Es una forma de abrir nichos de negocio cautivo a determinados perfiles de empresas, que se centran en nichos de rentabilidad. Nadie quiere asumir la gestión privada de toda la sanidad o de toda la educación, ni siquiera de todas las pensiones, sino en nichos potencialmente rentables y dejar un Estado como mero asistencial de las clases más depauperadas. Es una apuesta por una segregación social y recuperar una sociedad mucho más estratificada y donde las diferencias sociales se abran paso.
P: ¿Una lógica de escasez?
R: Sí, y una lógica de reproducción de intereses de clase, donde esas clases medias aspiracionales piensan que se pueden desacoplar del conjunto de los mortales a través de la guetización, por ejemplo, de los sistemas educativos.
No con sistemas estrictamente privados, que salen muy caros, pero que una concertación preferente te permita alejarte del grueso. Muchos de los másters o de los títulos de posgrado que se vehiculizan a través de las universidades privadas no son mejores que los de las públicas. No dan más conocimiento, dan un distintivo. Es una forma ya de decir ‘vengo de donde vengo y este no’. Eso está operando cada vez más, sobre todo en las comunidades autónomas.
"Bajar impuestos es una apuesta de segregación social y por recuperar una sociedad mucho más desigual"
LA IZQUIERDA Y EL SISTEMA AUTONÓMICO
P: Habla de la educación, de la sanidad o del transporte, que son los servicios que gestionan comunidades autónomas, cuyos gobiernos, fundamentalmente del Partido Popular, se ven revalidados en las urnas. ¿Qué lectura hace o qué autocrítica debería hacer la izquierda respecto a esa situación?
R: El sistema autonómico, tal como se ha acabado por configurar, se ha convertido en una trampa para osos para la izquierda. Nunca ha habido más transferencias del Estado central a las comunidades autónomas, con un nivel de corresponsabilidad muy limitado porque tienen su marco competencial, y esto les ha permitido reducir simbólicamente impuestos, incluso de forma limitada, pero articular toda una narrativa y financiar con esos recursos una privatización selectiva de segmentos de la sanidad, la educación o la dependencia.
Hay una brecha muy grande entre la percepción que tiene la gente de las responsabilidades y las competencias de las comunidades autónomas respecto a sus políticas fiscales. Suelo decir que los presidentes autonómicos prefieren estar todo el día inaugurando pantanos. No hay una percepción de que las comunidades gestionan una parte de la fiscalidad. Y como reducen impuestos y lo compensan con ingresos que llegan de otro lado pues es un chollo, directamente.
Hemos llegado a un punto en el que hay que darle una vuelta al sistema. No me parece deseable ir a un proceso de recentralización por las características plurinacionales que tiene España. Políticamente sería un error. Y una vez has desplegado el Estado autonómico, eso no tiene marcha atrás.
"Hay que darle una vuelta al sistema autonómico y avanzar hacia una mayor corresponsabilidad con las competencias que hay atribuidas"
Pero quizás sí hay que avanzar, sin perder elementos de solidaridad, hacia una mayor percepción de corresponsabilidad donde las competencias que hay atribuidas tienen una relación directa con la fiscalidad que se gestionan. Garantizar una financiación que permita acceder a servicios públicos similares pero con mayor corresponsabilidad, porque esto se está convirtiendo en una trampa para osos para la izquierda, para quien aspira a hacer políticas públicas ambiciosas.
P: Pero, por los resultados electorales, existe un aval a ese tipo de políticas por la gente que utiliza los servicios públicos. O existe un aval o los partidos políticos de izquierda no están haciendo su trabajo.
R: Porque hay el deterioro de los servicios públicos es parcial. Hay una pérdida de calidad, sobre todo en la sanidad primaria y especializada, pero en las enfermedades crónicas o en tratamientos de cierta gravedad seguimos teniendo un gran sistema sanitario. Nuestro sistema educativo se ha deteriorado, pero seguimos teniendo un buen sistema público hasta los niveles universitarios.
No hay una quiebra del sistema. Esto se hace con políticas performativas del gota a gota. Ningún gobierno que plantease una privatización generalizada gana unas elecciones.
P: El ‘hachazo’ no está permitido.
R: Ni siquiera en Madrid. No se plantea así, no son tan torpes. Son políticas que se van haciendo poco a poco. En la medida en que pierde cierta calidad y fomentas una alternativa con un nivel de pago privado empiezas a generar la bifurcación y ahí entra la trampa ‘antiimpuestos’: te inducen a suscribir un seguro privado porque la prueba diagnóstica tarda un mes y luego te rebajan el IPRF 60 euros para pagarte el seguro privado.
"El sindicato tiene que aprender a dirigirse a los migrantes de formas un poco más sofisticadas que el sota-caballo-rey"
Pero por eso digo que es una trampa para osos, porque es un proceso de poco a poco y muy performativo: acabas generando mentalidades donde la sensación es que lo público no acaba de ir bien y aspiras a pasar al otro. A tener tu parte cada vez más grande de la pensión, de la educación o de la sanidad. Esto cuéntaselo a alguien que gana el SMI, queda fuera del sistema. Por eso digo que es un esquema de segregación social paulatina.
P: En el centro del debate público, al analizar el estado de los servicios, está más la migración que la falta de recursos.
R: Es que la estrategia que comentaba viene de las viejas derechas conservadores liberales de los últimos treinta años. Ahora ya ha irrumpido otra forma de entenderlo, que es el neofascismo, que sitúa los agravios en colectivos sobre los que identificar los problemas. Ya no es que la sanidad esté mejor o peor porque falte inversión, que es una disputa democrática. No. La culpa es de los inmigrantes. Es el malismo. La culpa es de estos y hay que ser crueles con ellos y excluirlas. Y hacer una prioridad nacional que dice que, si no se están muriendo, no se les trata en la sanidad.
SINDICALISMO Y MIGRACIÓN
P: Comisiones Obreras se ha implicado directamente en el proceso de regularización de migrantes. ¿Cómo valora el papel que tiene el sindicato de cara a potenciar la afiliación de los migrantes?
R: Nos exige reflexionar sobre algunas cosas, ¿no? La migración, aunque mucha es latinoamericana, viene de realidades nacionales bastante diversas y de realidades institucionales distintas donde la visión de los sindicatos puede ser diametralmente distinta: un país donde el sindicalismo es muy fuerte a otro donde ha estado prohibido o es parte del control social del Estado.
La gente que ha estado en situaciones de irregularidad tiene lógicas desconfianzas a cualquier cosa que suene institucional. Igual es muy difícil que se organice al principio en el centro de trabajo, porque es un espacio muy peligroso de organización y de socialización, pero seguramente tiene espacios de socialización propios súper potentes. El sindicato tiene que aprender a incorporar estas realidades y aprender a dirigirse a estas personas de formas un poquito más sofisticadas que el sota-caballo-rey.
P: Adaptarse de alguna forma, ¿no?
R: Claro, muchos además luego tienen sesgos ocupacionales. Muchas de estas personas migrantes, sobre todo mujeres, están en sectores de cuidados, donde la sindicalización es súper difícil y la tendencia va a ser, en todo caso, hacer plataformas. Tienes que ver cómo haces frente a estas realidades para que sientan que el sindicalismo es su espacio también de organización.
SINDICALISMO Y JUVENTUD
P: ¿Cuál es el diagnóstico que hace con los jóvenes?
R: La juventud no es que no se afilie en España, pero se afilia cuando ya casi no es joven. A partir de los ‘veintimuchos’, ‘treinta y algo’ es cuando empiezan a incorporarse y hay tasas de afiliación más altas. En España la gente cuando está estudiando o en los primeros años de vida laboral no siente la necesidad de la afiliación, al menos como hecho organizado. Igual se afilia cuando tiene un problema y te viene a consultar. O tiene un juicio, o para una reclamación de cantidades o un despido. Pero como hecho organizado es un poco después. Mentiría si dijera que vamos muy bien en tasas de afiliación de gente de 20-25 años. No es verdad.
P: Y ante eso, ¿qué reflexión hace el sindicato?
R: Es una cuestión de tener en cuenta la realidad de los jóvenes. A veces el sindicato no tiene muy interiorizada la reivindicación del último que ha entrado. Otras veces, la tendencia no es organizarse al llegar a una empresa, sino dejarlo cuando estás más asentado. Es bastante humano.
En el sindicato estamos tomando iniciativas en el ámbito prelaboral. Visitar los centros de estudio, los centros de FP para que los chavales tengan una idea previa de lo que es el sindicato. Y mejorar las herramientas de relación digital. Estar ahí de forma latente, que cuando la persona considere que ha llegado el momento diga ‘están estos ahí’.
El despacho en el que Unai Sordo recibe a DEMÓCRATA es una sala amplia, luminosa, de luz cálida y agradable. Está dividido en varios espacios, y el que acoge la entrevista es un grupo de sofás negros.
Preside la sala, sobre el sofá en el que se sienta Sordo, una elegante vara de madera. Es una makila, un bastón con especial significado en la cultura vasca. Un regalo de sus compañeros cuando dejó la Federación de Euskadi del sindicato para dirigir la Confederación en Madrid, hace ya nueve años. Sordo explica que es un regalo habitual cuando alguien se jubila o marcha de una empresa.
Entonces faltaba un año para la moción de censura contra Mariano Rajoy. Ocho de los nueve años de Sordo al frente del sindicato son con Pedro Sánchez, el período de quizás mayor sintonía de la organización con el Ejecutivo en décadas. Sordo ha sido un líder en años de acuerdos y entendimiento. Un período que da síntomas de agotamiento y cuya continuidad se decidirá en los próximos meses.