El Ejecutivo gallego permitirá a los institutos de educación secundaria ajustar la lengua de impartición de determinadas materias mediante intercambios entre asignaturas concretas, siempre que pertenezcan al mismo curso y cuenten con la misma carga académica.
Esta novedad figura en la Ley de Medidas Fiscales y Administrativas que acompaña a los Presupuestos de la Xunta para 2027, que introduce cambios en el Decreto para o Plurilingüísmo de 2010 con el fin de aplicar las medidas del Plan de normalización lingüística aprobado en el Parlamento de Galicia tras el acuerdo alcanzado entre el PP y el PSdeG.
En el caso de la educación primaria, la conocida como ley de acompañamiento retoca el artículo que obligaba a impartir en gallego Conocimiento del medio y en castellano matemáticas, para establecer ahora que las ciencias sociales y de la naturaleza --conjuntamente-- y la materia de matemáticas deberán darse en “lenguas oficiales diferentes”.
Asimismo, precisa que será cada centro el que determine, siguiendo el procedimiento fijado en el reglamento, qué bloque se imparte en gallego y cuál en castellano.
Educación secundaria
A continuación, la ley de medidas modifica también el precepto que imponía que en la educación secundaria Matemáticas, Tecnologías y Física y Química se impartiesen obligatoriamente en castellano, para disponer que cada centro educativo, igualmente de acuerdo con el reglamento, elija la lengua en la que se impartirán los siguientes bloques: “Geografía e Historia y Biología y Geología” o “Matemáticas, Tecnología y Digitalización y Física y Química”.
Con todo, en coherencia con lo avanzado por la Xunta tras el pacto, se recoge que “cada decisión deberá adoptarse para cada bloque en su totalidad y que la elección de una lengua para uno de los bloques implicará necesariamente impartir en la otra el otro bloque”, al tiempo que se incorporan mecanismos para una “mayor flexibilización”.
Así, la ley de acompañamiento establece que los centros podrán alterar el idioma de las materias mencionadas mediante “intercambios individuales” entre las asignaturas de cada bloque, “siempre que correspondan al mismo curso y tengan la misma consideración curricular”.
De este modo, cuando las materias permutadas tengan distinta carga horaria semanal, los centros deberán introducir los ajustes precisos en otras asignaturas del mismo curso cuya lengua no esté determinada en este decreto, con el objetivo de preservar “el equilibrio horario” entre gallego y castellano.
En cualquier caso, se indica que las modificaciones deberán responder a un criterio uniforme que asegure una distribución lingüística coherente y estable a lo largo de toda la etapa de educación secundaria obligatoria, y que la organización resultante tendrá que quedar recogida y motivada en el proyecto lingüístico del centro.
Con estas variaciones, el Gobierno gallego suaviza el sistema de bloques inicialmente planteado y que había suscitado críticas de colectivos como A Mesa Pola Normalización, Anpas Galegas y el BNG, que denunciaban que se “mantenía el veto en mitad de las materias”. Por su parte, el PSdeG respaldó el pacto, remarcó que era “claro y transparente” y que ponía fin al veto de 17 años del PP a la docencia de materias científicas en gallego.
En lo que respecta a la educación infantil, el decreto citado se actualiza para aludir de forma específica a los contornos urbanos. De este modo, se establece que el profesorado empleará en el aula la lengua materna predominante del alumnado y deberá considerar la lengua del entorno, en particular en las zonas urbanas y periurbanas.
Además, se indica que se procurará que el alumnado alcance, tanto de forma oral como escrita, competencias equivalentes en la otra lengua oficial de Galicia dentro de los límites de la etapa o ciclo correspondientes.