Alrededor de 550.000 personas han salido este sábado a las calles de las principales ciudades de Francia en multitudinarias marchas para denunciar la situación de la educación pública, el encarecimiento del coste de la vida y la violencia policial registrada en las últimas semanas, según el recuento de las autoridades. La Confederación General del Trabajo (CGT), principal sindicato del país, eleva la participación a más de 800.000 manifestantes.
“Salarios, carestía de la vida, servicios públicos: nos unimos todos” ha sido el lema elegido por el sindicato para esta jornada de protesta, que hunde sus raíces en las movilizaciones de estudiantes de secundaria de las últimas semanas, que denuncian la falta de recursos, profesorado e instalaciones adecuadas. A las columnas estudiantiles se han sumado 'chalecos amarillos', activistas climáticos y agricultores.
En París, la marcha ha arrancado en la plaza de la República, escenario desde primera hora de la mañana de choques entre manifestantes y fuerzas de seguridad. La Policía ha llegado a utilizar un cañón de agua y la salida de la manifestación se ha retrasado respecto al horario previsto de las 14.00 horas. Finalmente, la marcha ha avanzado con relativa calma hasta la plaza de Clichy, punto final del recorrido, con unas 110.000 personas, según el balance oficial.
En otros barrios de la capital se han registrado incidentes, con el incendio de un vehículo y el uso de gases lacrimógenos por parte de la Policía para dispersar concentraciones no autorizadas. En el Distrito X, un grupo de participantes ha intentado irrumpir en el ayuntamiento de distrito.
En todo el país se han practicado al menos 272 detenciones. Solo en París, a primera hora de la tarde ya se contabilizaban 195 arrestos, trece de ellos de menores de edad. “Las detenciones se están produciendo en todos los distritos parisinos. Se trata principalmente a detenciones por participación en un grupo con el fin de cometer actos de violencia o daños --individuos detenidos con guantes con puños americanos o objetos para lanzamiento en sus bolsos--, porte de armas (cuchillos...), posesión de productos explosivos, ocultación del rostro y actos de violencia”, ha detallado la Fiscalía, citada por la cadena BFMTV. Aun así, las autoridades subrayan que “la gran mayoría de los manifestantes se están manifestando pacíficamente”.
Incendio del Ayuntamiento de Limoges y disturbios en varias ciudades
Las protestas se han extendido a numerosas urbes, como Lyon, donde se han reunido unas 20.000 personas, Nantes, con una cifra similar, o Rennes, con unos 10.000 asistentes. El episodio más grave se ha producido en Limoges, donde la sede del Ayuntamiento ha quedado destruida tras un ataque incendiario perpetrado por un grupo de encapuchados. La torre con campanario del edificio, una construcción del siglo XVII, se ha desplomado.
“No puedo explicarlo, no es estupidez, es odio, es odio a la bandera francesa. es odio a las instituciones, odio a los profesores de secundaria, odio a la policía, odio a los cargos electos”, ha denunciado el alcalde de Limoges, Guillaume Guérin, tras el “lamentable” ataque contra la “casa de todos los residentes de Limoges”.
Guérin ha calificado el ataque de “despreciable” y ha lamentado la pérdida de “una parte del patrimonio de Limoges”. “Esta noche, un monumento arde, pero no es la República. La República perdurará”, ha declarado ante los medios, sosteniendo la bandera francesa rescatada por los bomberos antes del derrumbe del inmueble. “No se trata de delincuentes comunes. Eran personas muy metódicas y organizadas”, ha añadido.
En Marsella, durante las protestas se ha producido un breve asalto al Ayuntamiento. En Lyon, individuos encapuchados han atacado la oficina de turismo de la plaza Bellecour durante unos 15 minutos, rompiendo cristales y provocando un incendio en el interior. También se han reportado saqueos en decenas de comercios del centro de Marsella, entre la sede de la prefectura y el Puerto Viejo, afectando a tiendas de ropa, establecimientos de lujo como una boutique de Hermès, comercios de electrodomésticos, maquillaje, oro y joyería, alimentación y panaderías.
En la manifestación de Saint-Étienne, un participante ha resultado gravemente herido y ha perdido una mano, según fuentes policiales citadas por BFMTV. En Lille, un grupo separado de la marcha principal ha irrumpido en el Ayuntamiento.
Respuesta del Gobierno francés y cruce político de acusaciones
El presidente Emmanuel Macron ha asegurado que los autores de los disturbios serán “perseguidos y castigados”. “No hay lugar para la violencia en nuestra República. Quienes han causado destrozos, atacado tanto las prefecturas como los comercios, y saqueado incluso nuestros ayuntamientos, serán perseguidos y castigados”, ha señalado en un mensaje en redes sociales.
Macron ha expresado igualmente su respaldo y el de “la nación” a “las fuerzas del orden, garantes del derecho a manifestarse”. “Nos mantendremos unidos frente a quienes siembran el caos, que solo buscan derribar nuestras instituciones e impiden que quienes expresan pacíficamente sus reivindicaciones puedan hacerlo”, ha apuntado.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, ha advertido tras los “abusos” que “no nos dejaremos intimidar” y ha vinculado la escalada de tensión con la cercanía de las elecciones presidenciales del próximo año. “A quienes claramente pretenden utilizar esta violencia como un 'calentamiento' antes de las elecciones presidenciales, les digo claramente: no nos dejaremos intimidar. Nadie impondrá su agenda política mediante la violencia”, ha escrito en redes sociales. “Las instrucciones dadas son claras: prevenir los abusos, proteger la propiedad y a las personas, detener a los responsables y llevarlos ante la justicia”, ha añadido.
Desde la Agrupación Nacional de extrema derecha, Marine Le Pen ha denunciado que “las legítimas reivindicaciones sociales han sido nuevamente secuestradas por la extrema izquierda y los discursos de los diputados de Jean-Luc Mélenchon, quienes, al legitimar la violencia (...), buscan sumir al país en el caos”.
En la misma línea, ha cargado contra la “extrema izquierda” de Jean-Luc Mélenchon, quien “aboga por el desorden”. A su juicio, es “el mejor aliado de los macronistas para desacreditar cualquier demanda social” y reclama “una movilización real por el poder adquisitivo, por impuestos más bajos sobre los combustibles, por trabajos con salarios dignos”, llamando a respaldar a la candidata de la Agrupación Nacional, Marine Le Pen, en las presidenciales. Éric Ciotti, aliado de la formación, ha condenado el “fascismo rojo” presente en las calles.
Por su parte, el candidato presidencial de La Francia Insumisa, Mélenchon, ha subrayado que “donde no hay policía, hay calma y buen ánimo”. “Parece que el objetivo de esta estrategia de 'ley y orden' es la confrontación. Es lamentable. Por eso, se están organizando marchas espontáneas por todas partes para manifestarse. Y donde no hay policía, ¡hay calma y buen ambiente!”, ha insistido, al tiempo que ha criticado la actuación policial en la plaza de la República.
Mélenchon ha acusado además a Lecornu de “apostar por el desgaste”. “Lo único que ha conseguido es unir a toda la juventud y a los sindicatos de trabajadores”, ha asegurado. También ha citado una información de la revista satírica 'Le Canard Enchaîné' que alude a órdenes del Gobierno para lanzar una “represión salvaje” en palabras del propio Mélenchon. “Han desencadenado una movilización sin precedentes en el país”, ha advertido.
Según una encuesta, casi siete de cada diez franceses respaldan la movilización del 17 de octubre contra el aumento del coste de la vida, después de que la inflación haya alcanzado su nivel más alto desde enero de 2024.