El bloque liderado por el partido Yashar, encabezado por el ex jefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, se coloca en primera posición en las elecciones celebradas este martes en Israel, por delante de la alianza que agrupa al Likud del primer ministro Benjamin Netanyahu. Así lo reflejan las primeras proyecciones difundidas por varios medios israelíes, que, no obstante, aún no se atreven a señalar un vencedor definitivo de la contienda.
Según estos cálculos iniciales, ninguno de los dos bloques estaría en disposición de alcanzar por sí solo la mayoría absoluta de 61 escaños necesaria para gobernar. Los sondeos publicados por Kan 11, Canal 12 y Canal 13 otorgan al bloque del ex jefe del Estado Mayor 53, 52 y 53 escaños, respectivamente. El bloque de Netanyahu, por su parte, se quedaría en 50 escaños en las tres proyecciones, lo que apuntaría a un escenario de fuerte fragmentación parlamentaria.
Si se analizan los resultados por partidos, el Likud de Netanyahu seguiría siendo la lista más votada en términos individuales, con una estimación de 25 escaños, tres más que el Yashar de Eisenkot, de acuerdo con las mismas encuestas. Sin embargo, esos 25 posibles escaños para el Likud supondrían una caída significativa frente a los 32 que ocupa en la actualidad en la Knesset, el Parlamento israelí, lo que evidenciaría un retroceso importante para la formación conservadora.
En paralelo, la participación ha experimentado un notable repunte respecto a las elecciones de 2022. Datos de la Comisión Electoral Central sitúan la afluencia a las urnas en el 77,7% a las 22.00 horas, muy por encima del 70,6% registrado hace cuatro años. Esta cifra constituye la tasa de participación más alta a esa misma hora desde 1999, lo que subraya el elevado interés ciudadano por estos comicios y su posible impacto en el futuro panorama político de Israel.