Los Estados miembro de la Unión Europea han alcanzado este jueves un acuerdo político para sacar adelante el 21º paquete de sanciones contra Rusia, con el que prolongan durante otros doce meses el actual tope al precio del petróleo ruso e incorporan una exención limitada para permitir determinadas transferencias de gas natural licuado (GNL) ruso hacia terceros países, una concesión introducida para superar el bloqueo mantenido por Grecia en los últimos días.
El pacto sellado por los embajadores de los Veintisiete logra la unanimidad imprescindible para aprobar la nueva tanda de medidas --que deberá ser formalmente validada por el Consejo (gobiernos) antes de que pueda aplicarse--, después de que las negociaciones, que se han extendido durante meses, quedaran atascadas en la fase final por las reservas de Atenas a las restricciones sobre el transporte de este combustible.
Grecia se había mostrado contraria a ampliar el veto a estos servicios marítimos al considerar que tendría un efecto reducido sobre los ingresos de Moscú y golpearía sobre todo a la industria naviera europea, ya que, a su entender, esa actividad terminaría en manos de compañías de fuera de la UE.
Tras reanudarse las conversaciones este jueves, fuentes europeas han indicado que el acuerdo ha sido posible gracias a un “compromiso” que prevé una exención limitada para las transferencias de GNL a terceros países y las compras asociadas correspondientes a contratos suscritos antes del 24 de febrero de 2022, al tiempo que restringe cualquier ampliación de estas operaciones por parte de entidades europeas y contempla una revisión anual por parte del Consejo.
Esta nueva ronda de penalizaciones persigue incrementar la presión económica sobre el Kremlin golpeando los sectores “de mayor impacto” para la economía rusa, según han subrayado tanto el presidente del Consejo Europeo, António Costa, como la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, con medidas que afectan a la banca, la energía, el comercio y los activos digitales, a las que se suma un refuerzo de las restricciones sobre la denominada “flota fantasma” utilizada por Moscú para esquivar las sanciones occidentales.
Más presión sobre el sector financiero
En el terreno financiero, el paquete suma otras 32 entidades rusas a la lista de bancos sometidos a una prohibición de transacciones, extiende las penalizaciones a empresas de criptomonedas y plataformas de comercio de petróleo y recoge el mayor número de designaciones individuales de cualquier paquete de sanciones aprobado por la UE en los últimos cuatro años.
Asimismo, Bruselas ha decidido mantener durante otros doce meses el actual mecanismo que limita el precio del petróleo ruso, una herramienta con la que busca privar al Kremlin de una parte relevante de sus ingresos energéticos en un contexto de volatilidad en los mercados internacionales y evitar que “la maquinaria bélica rusa se beneficie de los 'shocks' del mercado”, en palabras de la presidenta comunitaria.
En el ámbito energético y comercial, el paquete amplía las restricciones dirigidas contra la industria militar rusa, refuerza las medidas para impedir la evasión de sanciones e introduce nuevas prohibiciones de transacción contra empresas y facilitadores que contribuyen a sostener la economía de guerra rusa.
La UE también ha extendido la lista de buques de la denominada “flota fantasma” rusa y, por primera vez, sanciona embarcaciones que prestan apoyo logístico a esa red utilizada por Moscú para eludir las restricciones occidentales sobre las exportaciones de petróleo.
Además, los Estados miembro se comprometen a impulsar las medidas necesarias para restringir la concesión de visados a antiguos combatientes rusos, incluidos aquellos que posteriormente participan en competiciones deportivas, tal y como ha avisado el comisario europeo de Equidad Intergeneracional, Juventud, Cultura y Deporte, Glenn Micallef.
La Presidencia irlandesa del Consejo de la UE ha celebrado el acuerdo alcanzado en las primeras semanas de su mandato y ha remarcado que el paquete “ataca aún más las fuentes de ingresos” de Moscú, dificulta la actividad de la “flota fantasma” y altera las cadenas de suministro rusas. “Europa está con Ucrania frente a la brutal guerra de agresión de Rusia”, ha señalado la ministra irlandesa de Exteriores, Helen McEntee.