Más de un centenar de personas han resultado heridas y trece han sido arrestadas, entre ellas dos integrantes de Madres por la Acampada, durante el nuevo operativo policial de desalojo de las acampadas por la vivienda llevado a cabo de madrugada en Lisboa y Oporto. Diez de los heridos han tenido que ser trasladados a centros hospitalarios.
Los activistas habían vuelto a instalar las tiendas de campaña tras las protestas del sábado contra el proyecto de ley de alquileres que, según critican, facilitaría los desahucios y eliminaría los límites a los nuevos contratos de arrendamiento.
Ya entrada la noche, la Policía cargó de forma simultánea en la plaza de Pedro IV, en Lisboa, y en la plaza de Joao I, en Oporto, lo que provocó escenas de pánico y carreras por las calles del centro de ambas ciudades.
Entre los heridos figuran trece agentes, tal y como ha informado un portavoz policial, Sérgio Soares. Diez pertenecen a las unidades antidisturbios y los otros tres son policías de paisano que fueron identificados por los manifestantes. Un cuarto agente de paisano hizo “uso pasivo de su arma” de fuego como “medio disuasor”. Soares ha detallado además que se han retirado 99 estructuras de acampada: 69 en Lisboa y 30 en Oporto.
Tras un primer aviso de desalojo, sobre las 4.00 horas de la madrugada, los acampados optaron por permanecer en las plazas y organizaron cadenas humanas de protección. En Lisboa, al frente se situaron cuatro diputados: Fabian Figueiredo, del Bloque de Izquierda, e Isabel Mendes Lopes, Jorge Pinto y Paulo Muacho, de Libre.
Poco después hicieron acto de presencia los antidisturbios encargados de ejecutar el desalojo. Cerraron todas las salidas de la plaza salvo una y avanzaron golpeando a manifestantes y también a algunos periodistas. A las 5.10 horas la operación ya había concluido. Mendes Lopes ha relatado a la cadena pública RTP que hay heridos “con la cabeza abierta” tras una situación “absurda e injustificable en un país democrático como Portugal”.
En Oporto el dispositivo se desarrolló de manera muy parecida, empujando a los activistas hacia la avenida de los Aliados para vaciar por completo la plaza de Joao I, a pesar de consignas como “¡El pueblo unido, jamás será vencido!”.
El abogado de la acampada de Oporto, Tiago Machado, ha indicado que se han producido siete detenciones, entre ellas las de dos mujeres del movimiento Madres por la Acampada que “estaban sentadas en primera línea cantando”.
Condena a la actuación policial y consecuencias políticas
Las organizaciones que impulsan las acampadas han anunciado que interpondrán denuncias penales contra el ministro de Administración Interna, Luís Neves, y contra el director nacional de la Policía, Coelho de Moura.
“Los únicos autores de crímenes en estas circunstancias on el ministro de la Administración Interna, Luís Neves, y el director nacional de la PSP, Coelho de Moura”, ha sostenido el abogado de la acampada de Lisboa, Ricardo Sá Fernandes, en declaraciones a la prensa lusa.
Sá Fernandes ha insistido en que los arrestados “no han cometido ningún crimen” porque la orden de dispersión “es una orden ilegítima”. “Ha sido un abuso de poder. Es absolutamente intolerable que 50 años después del 25 de Abril tengamos que asistir a una actuación digna de los tiempos anteriores al 25 de Abril”, ha señalado, aludiendo al periodo de la dictadura militar que se mantuvo hasta 1974, cuando la conocida Revolución de los Claveles del 25 de abril abrió la puerta al retorno de la democracia en Portugal.
El presidente de la República, António José Seguro, ha reclamado información “con todo detalle” sobre lo sucedido durante la madrugada y “sobre lo que está pasando con los manifestantes detenidos y todas las personas heridas”.
La tensión continúa al alza en el país mientras el Parlamento discute los Presupuestos para 2027, un debate marcado por el creciente malestar social, alimentado por los disturbios y las cargas policiales de los últimos días.