Las autoridades rusas han criticado este viernes que el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, continúe con la ofensiva contra refinerías rusas, a pesar de que su homólogo estadounidense, Donald Trump, le ha instado a detener estos ataques. Las quejas de Moscú llegan en paralelo al polémico acuerdo energético cerrado entre Washington y Rusia, que suaviza de forma temporal las sanciones financieras y comerciales sobre el diésel.
“Han desobedecido una vez más y diría que simplemente le están ignorando. Aunque Trump ha insistido en este tema y sigue haciéndolo, no le hacen caso”, ha afeado el asesor presidencial sobre política exterior, Yuri Ushakov, en declaraciones a la radio estatal rusa Vesti, tras conocerse este viernes nuevos ataques.
Medios rusos y ucranianos han informado de un nuevo ataque con drones contra una refinería situada en la región de Samara, así como contra instalaciones de una empresa de conservas en la provincia de Briansk que abastece de alimentos al Ejército ruso.
El gobernador de Samara, Viacheslav Fedorishchev, ha reconocido un ataque con drones sobre la zona, sin ofrecer demasiados detalles, salvo que parte de los aparatos fueron interceptados por los sistemas de defensa antiaérea.
La refinería afectada se encuentra en la ciudad de Novokuibishevsk y pertenece a Rosneft, la mayor petrolera de Rusia. Estas instalaciones ya habían sido atacadas anteriormente por las fuerzas ucranianas, la última vez a mediados de agosto.
Ushakov ha atribuido a los aliados europeos de Kiev la “valentía” ucraniana para desoír a Trump y seguir con los ataques. “Seguramente no se habrían atrevido a hacerlo por su cuenta”, ha opinado el asesor del presidente Vladimir Putin.
Desde el Kremlin han subrayado, no obstante, que esta campaña de ataques no compromete la posibilidad de entablar eventuales negociaciones con Ucrania. “No”, ha respondido de forma escueta el portavoz Dimitri Peskov al ser preguntado este viernes por ese extremo.
En paralelo, las autoridades rusas han asegurado que los ataques no afectarán al suministro de combustible ni al mercado interno ni al cumplimiento de los compromisos de exportación. “Nuestras refinerías ya han reanudado sus operaciones (..) y estamos garantizando las importaciones”, han señalado.
A comienzos de mes, Donald Trump y Vladimir Putin anunciaron un acuerdo para reanudar los envíos de diésel, al menos hasta abril de 2027, lo que ha provocado el descontento de Volodimir Zelenski. Washington ha incrementado en las últimas semanas la presión sobre Kiev para que detenga este tipo de operaciones, llegando incluso a limitar la entrega de armamento y tecnología.
Con este controvertido pacto, sellado en la recta final hacia las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre, Trump busca contener la subida del precio del diésel y, con ello, moderar la inflación, que ha golpeado de lleno a sectores clave de su base electoral, como el transporte, la agricultura y la ganadería.