Las autoridades sirias han denunciado este martes a las fuerzas israelíes por un bombardeo contra el aeródromo militar de Abú al Duhur, en la provincia de Idlib, en el noroeste de Siria, un “acto de agresión injustificado” que califican además como una “flagrante violación de la soberanía y la integridad territorial” del país árabe.
En una nota oficial, el Ministerio de Exteriores de Siria ha recalcado que este tipo de acciones suponen un “peligroso aumento de la violencia” y “hacen peligrar la seguridad y la estabilidad” en toda la región.
“Los continuados ataques israelíes perpetrados desde diciembre de 2024 a pesar de los esfuerzos de Siria de consolidar su estabilidad y evitar una escalada exponen los intentos de Israel de socavar los esfuerzos para arrastrar a toda la región hacia una mayor tensión e inestabilidad”, señala el comunicado, mientras Israel, por ahora, no ha ofrecido ninguna reacción pública.
Previamente, la cadena de televisión Siria TV había informado de que varios aviones no identificados llevaron a cabo cuatro incursiones aéreas de madrugada contra el citado aeródromo. Esos cuatro impactos habrían afectado a la pista principal de la instalación militar, aunque por el momento se desconoce el balance exacto de daños.
CARTAS A LA ONU Y AL CONSEJO DE SEGURIDAD
Tras el ataque, el representante permanente de Siria ante Naciones Unidas, Ibrahim Alabi, ha remitido dos cartas idénticas al secretario general de la ONU, António Guterres, y a la presidenta del Consejo de Seguridad, Christina Lassen.
En estos escritos, difundidos por la agencia oficial siria SANA, el embajador insiste en que Damasco seguirá adelante con la construcción del Estado sirio y el refuerzo de sus alianzas, responsabiliza a la ocupación israelí de la actual escalada y urge a la comunidad internacional y al Consejo de Seguridad a condenar sin ambigüedades la agresión israelí.
El diplomático también exige una postura clara y firme frente a las continuas violaciones israelíes de la soberanía de Siria, reclamando que se obligue a Israel a detenerlas y a someter sus operaciones al marco del Derecho Internacional.
Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, ha expresado su preocupación por estos bombardeos en territorio sirio atribuidos a Israel, aunque sin mencionarlo de forma directa, y ha pedido que se ponga fin a estas acciones.
“Hemos sido testigos de estos ataques aéreos. Se trata de otra violación más, muy preocupante, de la integridad territorial y del espacio aéreo de Siria. Estos ataques aéreos deben cesar y, obviamente, nos oponemos a ellos”, ha manifestado en rueda de prensa su portavoz, Stéphane Dujarric.
ISRAEL NO DESMIENTE SU IMPLICACIÓN Y CULPA A DAMASCO
En este contexto, a última hora del lunes, la oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reaccionó a las acusaciones. Sin llegar a asumir abiertamente la autoría del bombardeo, defendió sus operaciones militares en suelo sirio y evitó negar la posible implicación de Israel en el ataque contra el aeródromo de Abú al Duhur.
“Israel y Siria acordaron mantener el statu quo en materia de seguridad, que Siria ha estado a punto de romper al permitir el despliegue de tropas turcas en una base aérea cercana a Alepo”, señaló la oficina del primer ministro, en una referencia que encaja con el aeródromo mencionado, próximo a la provincia de Alepo, limítrofe con Turquía.
El comunicado añade que “Israel advirtió en repetidas ocasiones a Siria de que dicho despliegue supondría una amenaza para la seguridad de Israel”, pese a que la localidad israelí más al norte se sitúa a más de 300 kilómetros en línea recta del aeródromo —más de 450 kilómetros por carretera— y a que el país dirigido por Netanyahu no mantiene un conflicto bélico declarado con Turquía.
“Siria ha decidido hacer caso omiso de estas advertencias”, lamenta el Ejecutivo israelí, que insiste en que “no tolerará amenazas a su seguridad y acogería con satisfacción el retorno al statu quo”, sin aclarar a qué periodo, fronteras o correlación de fuerzas se refiere exactamente.
Ya el mes pasado, las autoridades israelíes defendieron los ataques en territorio sirio como una “obligación religiosa y moral” y advirtieron de que continuarían con nuevas operaciones, también “contra militantes yihadistas en el sur” del país.
TURQUÍA EXIGE A LA COMUNIDAD INTERNACIONAL CONTENER A ISRAEL
Turquía, por su parte, ha condenado “enérgicamente los ataques aéreos llevados a cabo por Israel” contra el aeródromo militar de Abú al Duhur.
“Israel continúa imprudentemente sus ataques contra la infraestructura y las capacidades de Siria, violando su integridad territorial y su unidad”, ha denunciado el Ministerio de Exteriores turco, que en su nota no hace referencia al supuesto despliegue de tropas turcas mencionado por Israel.
Al mismo tiempo, Ankara ha formulado “un llamamiento a la comunidad internacional para que adopte una postura más decisiva para poner fin a la agresión de Israel contra Siria”, en términos muy parecidos a los usados por el Gobierno sirio.
El departamento que encabeza Hakan Fidan ha advertido de que la campaña militar israelí “está adquiriendo nuevas dimensiones”. Por ello, ha pedido también a la comunidad internacional “que garantice la rendición de cuentas por estas acciones que ignoran por completo el Derecho Internacional”.
Turquía no ha sido el único actor regional en rechazar el ataque: también lo han condenado Arabia Saudí, Qatar, Kuwait y Egipto, además de la Liga Mundial Musulmana y el Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo.