El Departamento de Justicia de Estados Unidos informó este martes de la detención de un ciudadano saudí sospechoso de haber escondido un dispositivo de escucha en una de las oficinas de OpenAI en San Francisco. La compañía ya ha procedido al despido del que hasta entonces era uno de sus empleados.
El arrestado es Abdulrahman Alfozan, de 35 años, que ha comparecido este mismo martes por primera vez ante un tribunal federal tras ser detenido el pasado viernes. Está acusado de “utilizar o intentar utilizar un dispositivo electrónico, mecánico o de otro tipo para interceptar comunicaciones orales” en la empresa tecnológica estadounidense, según detalló el Departamento en un comunicado oficial.
De acuerdo con la versión ofrecida por las autoridades, el sospechoso “ocultó un dispositivo de grabación encubierto en la sala de reuniones ejecutiva de su empresa para captar en secreto comunicaciones confidenciales sobre la tecnología de superinteligencia --nombre con el que el presidente Donald Trump se refiere a la inteligencia artificial-- de la empresa”, según declaró el director del FBI, Kash Patel.
El incidente se remonta a finales de septiembre, cuando el personal de OpenAI localizó un dispositivo de grabación de audio camuflado en un puerto USB situado en la parte trasera de un televisor de una sala de reuniones en las instalaciones de la firma en California. El aparato, cuyo contenido estaba cifrado, había sido escondido previamente entre papel higiénico y colocado en ese mismo mes.
Alfozan ejercía como ingeniero en OpenAI desde julio de 2025 y, si finalmente es considerado culpable, se expone a una condena máxima de cinco años de prisión, seguidos de otros tres años de libertad vigilada, además de una multa de 250.000 dólares (más de 220.000 euros).
La compañía ha subrayado que, hasta la fecha, no dispone de “indicios de que esta persona haya accedido indebidamente o haya sustraído los pesos de los modelos, el código fuente o los datos de los clientes”.
En un comunicado difundido en sus redes sociales, la empresa ha confirmado la rescisión del contrato del detenido, mientras el FBI mantiene abierta la investigación sobre lo sucedido.
Al mismo tiempo, OpenAI ha expresado su agradecimiento a “los agentes y fiscales que actuaron con rapidez” en la detención de Alfozan, después de remitir el caso al FBI tras identificar al empleado sospechoso con ayuda de sus propios “modelos”.
“Nuestro programa de seguridad está diseñado para protegernos frente a una amplia gama de actores maliciosos, desde riesgos internos hasta ciberdelincuentes o Estados-nación, y este caso es un ejemplo de cómo la IA puede ayudar a hacer frente a estas sofisticadas amenazas de seguridad”, ha defendido la compañía, antes de recalcar que se toma “muy en serio la protección de (su) tecnología, datos y personal”.