El abogado y exfiscal guatemalteco Juan Francisco Solórzano Foppa ha sido asesinado a balazos, junto a otra persona a la que las autoridades califican como “víctima colateral”, mientras ejercía como director técnico de un equipo de fútbol durante un partido en Ciudad de Guatemala. En ese momento, los escoltas que tenía asignados permanecían, a petición suya, custodiando a su hijo en la banda del campo.
“El Ministerio Público informa sobre el ataque armado ocurrido en el complejo deportivo Campo Marte, ubicado en la zona 5 de la ciudad de Guatemala, en el que perdieron la vida Juan Francisco Solórzano Foppa y Gustavo Adolfo Aguilar Gamarro”, ha señalado la institución en un comunicado difundido en redes sociales.
Posteriormente, el Ministerio ha precisado que la investigación en curso “cuenta con el acompañamiento técnico de aliados internacionales, en el marco de los mecanismos de cooperación aplicables, lo cual fortalece las capacidades especializadas para el esclarecimiento del caso”.
La Policía Nacional Civil (PNC), que ha expresado su pesar por la muerte de ambas personas, ha informado en otra nota oficial de la captura de “Rigoberto Choc Toz, de 30 años, (y) Daniel Zaqueo Choc Toz, de 28 años”, además de la incautación de una carabina y de una motocicleta vinculadas al ataque.
El ministro de Gobernación, Marco Antonio Villeda, ha detallado que el primero de los arrestados “fue parte del ejército de Guatemala, habiendo ingresado el primero de febrero del año 2017 al Comando Regional Central y causando baja solicitada por el mismo el día 28 de febrero del año 2019”. En este contexto, ha querido “confirmar que esta persona en este momento no es un elemento activo de esa institución”, del mismo modo que el segundo detenido “en ningún momento” ha pertenecido al Ejército.
Según la PNC, “en el ataque participaron al menos cuatro personas vestidas con ropa deportiva para pasar desapercibidas”, por lo que se “confirma preliminarmente la participación de una estructura criminal organizada”.
En relación con el arma utilizada, la Policía ha subrayado que, dado que “no corresponde al armamento habitual utilizado por la delincuencia común”, se han “solicitado las pericias técnicas y peritajes balísticos correspondientes para determinar su procedencia e historial de uso en coordinación con el Ministerio Público”.
La institución policial ha recordado igualmente que “el abogado y exfiscal Solórzano Foppa contaba con esquema de seguridad institucional desde el año 2010 por su labor en investigaciones contra estructuras criminales en el MP, la cual fue reforzada en 2025 debido a su perfil político”.
No obstante, “los agentes de seguridad asignados se encontraban a una distancia de 30 a 40 metros del lugar, resguardando a su hijo menor de edad al momento en que ocurrió el ataque”, ha puntualizado la PNC.
Villeda ha ampliado estos datos en una comparecencia ante los medios, donde ha explicado que Solórzano Foppa “no estaba jugando (...), sino que estaba dirigiendo al equipo”, y que “le pidió a la escolta que se quedara junto a su hijo mientras él iba a dirigir al equipo, básicamente a la orilla del campo”.
“Los escoltas manifiestan que lo tenían a una distancia más o menos entre 30 y 40 metros. Ellos se quedaron custodiando a su hijo menor de edad, cuando de repente se suscitaron los disparos, se perpetró el ataque”, ha relatado el ministro, quien ha añadido que “la escolta en su momento tuvo un intento de reacción, pero fue demasiado tarde y, además, esto se complicó dado que, al sonido de los disparos, las personas obviamente se alarmaron y todo se volvió, de alguna manera, muy confusa”.
En cuanto a la segunda víctima mortal, Gustavo Adolfo Aguilar Gamarro, Villeda ha indicado que desde el Ministerio consideran “que fue una víctima colateral y se presume que el ataque no iba dirigido hacia él”.