Alrededor de medio centenar de personas han perdido la vida en una serie de enfrentamientos intercomunitarios en el estado nigeriano de Níger, situado en el oeste del país. Se trata de un nuevo episodio de este tipo de violencia, que se ha intensificado en los últimos meses en la región, pese al refuerzo de las medidas de seguridad, incapaz de frenar la escalada.
El estallido de la violencia se produjo a primera hora del miércoles, cuando un grupo de presuntos fulani armados con machetes irrumpió en una comunidad kamuku en Tegina y mató a 42 personas, entre ellas varios menores. Como represalia, seis fulani murieron en un posterior ataque contra una plantación cercana.
El asalto en Tegina dejó también numerosas viviendas incendiadas y provocó el desplazamiento de parte de la población local, según ha informado el diario nigeriano “The Premium Times”. Por su parte, el portavoz de la Policía de Níger, Wasiu Abiodun, ha indicado que las autoridades siguen recopilando datos sobre lo ocurrido para poder cerrar un balance definitivo de víctimas.
Los choques entre ambas comunidades comenzaron en mayo a raíz de una disputa por una donación económica realizada por un senador. El hombre fulani encargado de distribuir los fondos fue hallado muerto cerca de un puesto controlado por miembros de la comunidad kamuku, lo que desencadenó acusaciones cruzadas de asesinato y robo.
Nigeria ha vivido en los últimos años numerosos episodios de violencia intercomunitaria, especialmente en la franja central del país. Estos conflictos suelen estar relacionados con disputas por la tierra y los recursos, aunque también se ven alimentados por las sospechas hacia los fulani —o peul—, a quienes otras comunidades acusan de mantener vínculos con grupos yihadistas.