Corea del Norte culpa a EEUU de dinamitar la no proliferación nuclear y avisa de una nueva carrera armamentística global

Corea del Norte acusa a EEUU de dinamitar la no proliferación nuclear, avisa de una nueva carrera armamentística y reclama más peso en el orden nuclear.

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El líder supremo norcoreano, Kim Jong Un, y el presidente estadounidense, Donald Trump, en un encuentro bilateral en Hanoi, Vietnam (archivo) Shealah Craighead/White House / Zuma Press / Europ

El líder supremo norcoreano, Kim Jong Un, y el presidente estadounidense, Donald Trump, en un encuentro bilateral en Hanoi, Vietnam (archivo) Shealah Craighead/White House / Zuma Press / Europ

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El Ministerio de Asuntos Exteriores de Corea del Norte ha responsabilizado a Estados Unidos de deteriorar el sistema internacional de no proliferación nuclear y de impulsar una modernización de su arsenal atómico que, según Pyongyang, podría desembocar en una nueva carrera armamentística de alcance mundial.

En un memorando difundido por las autoridades norcoreanas y citado por la agencia oficial KCNA, se cuestiona que Washington esté cumpliendo sus obligaciones como Estado dotado de armas nucleares y se denuncia tanto el refuerzo de sus capacidades estratégicas como la ampliación de su cooperación nuclear con países aliados.

El texto sitúa el origen de esta política en los albores de la era nuclear. De acuerdo con el Ministerio norcoreano, Estados Unidos llevó a cabo en 1945 el primer ensayo atómico de la Historia en el desierto de Nuevo México y, a partir de entonces, habría tratado de preservar una posición de dominio exclusivo mediante la expansión constante de su arsenal.

El documento cifra en 1.032 los ensayos nucleares realizados por Estados Unidos entre 1945 y 1994 y subraya que el arsenal estadounidense llegó a superar las 32.500 armas nucleares de distintos tipos en el punto álgido de la Guerra Fría.

Pyongyang sostiene igualmente que Washington habría reorientado después su estrategia para conservar su supremacía nuclear de una forma menos visible. Ese giro, según el memorando gubernamental, estaría vinculado tanto al peso económico del gasto militar como al ascenso de la Unión Soviética como segunda gran potencia nuclear.

Sobre esta base, Corea del Norte acusa ahora a Estados Unidos de prepararse para una posible reanudación de los ensayos nucleares mientras, al mismo tiempo, critica públicamente supuestos programas similares en otros Estados. El Ministerio norcoreano de Exteriores interpreta esta conducta como un intento de avivar una competición estratégica que empujaría a sus rivales a incrementar sus propios arsenales.

El documento enlaza esta línea de actuación con la doctrina de la actual Administración estadounidense, inspirada, según Pyongyang, en los principios de “America First” (“América primero”) y de “la paz a través de la fuerza”. A juicio de las autoridades norcoreanas, el proceso de modernización de las fuerzas nucleares de Estados Unidos alcanza hoy una magnitud comparable, por su alcance, a la de la Guerra Fría.

Críticas al componente espacial y al empleo de armas atómicas

El Ministerio de Exteriores norcoreano dirige también sus reproches al ámbito espacial, poniendo el acento en el reciente reconocimiento oficial por parte del Ejército estadounidense de la existencia de “armas de control espacial en órbita”.

Pyongyang considera que estas capacidades se integran en una estrategia destinada a reforzar la posición militar de Estados Unidos en el espacio y a asegurar condiciones más ventajosas para sus operaciones estratégicas. El memorando alerta de que Washington estaría tratando de consolidar su superioridad nuclear en tierra, mar, aire y espacio.

A estas acusaciones suma la denuncia de un supuesto cambio en los criterios estadounidenses sobre el uso de armas atómicas, reduciendo —según Corea del Norte— el umbral para recurrir al armamento nuclear y contemplando nuevas fórmulas vinculadas al empleo de armas nucleares tácticas.

“Estas armas nucleares no son meros elementos de disuasión destinados a eliminar amenazas de los adversarios”, sostiene el memorando, que las describe como sistemas susceptibles de ser utilizados de forma directa en un conflicto armado.

Críticas al Tratado de No Proliferación y a la cooperación con aliados

Otra parte de las acusaciones norcoreanas se centra en la denominada proliferación horizontal, es decir, en la extensión de capacidades y de cooperación nucleares entre diferentes Estados.

En este contexto, el Ministerio de Exteriores recuerda que el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), firmado en 1968, estableció un marco para frenar la expansión de las armas atómicas, garantizar el derecho al uso pacífico de la energía nuclear y promover el desarme mediante negociaciones.

Pyonyang reprocha a Washington haber abierto excepciones a este sistema a través de la cooperación nuclear con sus socios. Según el memorando, Estados Unidos habría transferido tecnología relacionada con las armas nucleares y mantenido cooperación con miembros de la OTAN al margen de las limitaciones fijadas por el tratado.

El Gobierno norcoreano cuestiona además el despliegue de capacidades nucleares estadounidenses en otros países bajo las fórmulas de “paraguas nuclear” y “disuasión ampliada”.

En este apartado, el documento menciona de forma específica la cooperación con Corea del Sur y Japón, y denuncia la elaboración de unas “Directrices de Operaciones Nucleares” entre Washington y Seúl, la institucionalización del denominado Grupo de Consulta Nuclear y el compromiso estadounidense de integrar las armas nucleares en la “disuasión ampliada” ofrecida a Tokio.

A partir de estos elementos, Corea del Norte interpreta que la profundización de la cooperación militar entre Estados Unidos, Japón y Corea del Sur está evolucionando hacia una estructura de carácter nuclear bajo liderazgo estadounidense.

Israel, AUKUS y la expansión de los submarinos nucleares

El memorando extiende sus críticas a Israel y a otros aliados de Washington que, según Pyongyang, han mostrado interés en desarrollar o adquirir capacidades nucleares.

Las autoridades norcoreanas atribuyen esta situación a la protección y el apoyo que, según su lectura, Estados Unidos habría brindado a esos Estados.

En esta línea, el texto sostiene que la posesión de armas nucleares por parte de Israel y las aspiraciones nucleares de determinados países cercanos a Washington siguen generando preocupación internacional.

Corea del Norte cuestiona igualmente la cooperación submarina, acusando a Estados Unidos de tratar de sumar a Japón, Corea del Sur, Nueva Zelanda y Canadá al proyecto AUKUS —alianza estratégica militar trilateral entre Australia, Reino Unido y EEUU— con el propósito de convertirlo en la mayor alianza de submarinos nucleares del planeta.

En particular, señala la autorización estadounidense para que Corea del Sur desarrolle submarinos de propulsión nuclear como un nuevo ejemplo de la expansión de este modelo de cooperación. El Ministerio advierte además de que este proceso podría aumentar la inestabilidad política y militar en la región de Asia-Pacífico.

Pyonyang reclama un papel más activo en el orden nuclear

Ante este escenario, Corea del Norte afirma que la continuidad de las políticas que atribuye a Washington podría desencadenar una expansión descontrolada de las capacidades nucleares.

“La caja de Pandora se abrirá por completo y traerá una terrible catástrofe nuclear sobre la humanidad”, advierte el memorando.

El documento concluye que el crecimiento de los arsenales y la proliferación impulsada por Estados Unidos han llevado al orden nuclear internacional a una situación de grave deterioro, y reivindica un papel más activo de las autoridades norcoreanas en la preservación de la paz internacional y en la protección de su seguridad estratégica.

Como “Estado nuclear responsable”, asegura Pyonyang, sus decisiones estarán condicionadas por la constatación de que los mecanismos internacionales existentes no han logrado frenar el desarrollo del arsenal estadounidense ni sus iniciativas de cooperación nuclear.

Pyonyang indica finalmente que tomará esta posición como referencia para sus futuras actuaciones, orientadas a proteger sus intereses de seguridad nacional y el entorno estratégico de la región.