De la Espriella designa a su exministra de Educación como nueva comisionada para la Paz

Viviane Morales dirigirá la Consejería Comisionada de Paz y la Unidad de Implementación del Acuerdo de Paz por decisión de Abelardo de la Espriella.

En el centro de la imagen, la exministra Viviane Morales, nueva comisionada para la paz de Colombia VIVIANE MORALES EN X

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El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha anunciado este viernes el nombramiento de la exfiscal general y exministra de Educación, Viviane Morales, como nueva responsable al frente de la Consejería Comisionada de Paz, el organismo que asesora directamente a la Jefatura del Estado en materia de políticas de paz, procesos de diálogo y estrategias de desmantelamiento y reinserción de grupos armados en la vida civil.

Además de encabezar la Consejería Comisionada de Paz, Morales asumirá igualmente la dirección de la Unidad de Implementación del Acuerdo de Paz, el mecanismo encargado de ejecutar el pacto suscrito con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que este año cumple diez años desde su firma, según ha detallado el mandatario en un comunicado difundido a través de las redes sociales de la Presidencia.

Desde su nueva posición, la exfiscal “liderará una revisión exhaustiva de la implementación de los acuerdos, evaluará el cumplimiento de los compromisos, verificará la destinación de los recursos públicos e identificará las fallas institucionales que han obstaculizado la justicia, la reparación a las víctimas y la seguridad de los colombianos”.

De la Espriella, que antes de llegar a la Casa de Nariño el pasado agosto había manifestado reiteradas críticas contra esta instancia, ha subrayado que el aterrizaje de Morales “responde a la determinación del Gobierno nacional de examinar los resultados de la denominada falsa paz, desmontar estructuras burocráticas innecesarias y acabar con la utilización del discurso de paz como instrumento de impunidad y privilegios políticos”.

En esta misma línea, el presidente ha recalcado que “Morales impulsará (...) el desmonte de aquellas estructuras que hayan desviado sus propósitos institucionales”.

El dirigente ha insistido en que “la paz no puede limitarse a discursos ni a concesiones que favorezcan a los criminales mientras las víctimas siguen esperando justicia y los colombianos exigen seguridad” y se ha comprometido a actuar con “firmeza y transparencia” para que las decisiones del Ejecutivo se traduzcan en “resultados concretos” para la ciudadanía.

A mediados de julio, De la Espriella ya había avanzado su intención de suprimir varias agencias adscritas a la Presidencia para evitar la “duplicidad de funciones y el despilfarro”, entre ellas la figura del alto comisionado de paz, que planteó reconvertir en un comisionado de seguridad.

El puesto de comisionado para la Paz, que ahora ocupará Morales, se institucionalizó en 1994 durante el mandato de Ernesto Samper, aunque desde la década de los 80 ya se habían impulsado iniciativas preliminares para abrir canales de diálogo con las guerrillas. Su intervención fue especialmente relevante en el desarrollo de los acuerdos de paz con las FARC firmados en 2016.

Con este movimiento, Morales regresa al Ejecutivo colombiano tan solo unos meses después de su dimisión como ministra de Educación, una renuncia presentada menos de un mes después de que De la Espriella tomara posesión como presidente.