Meses de negociaciones, cientos de enmiendas y leyes que rozaban su aprobación definitiva quedaron en papel mojado con la disolución de las Cortes. El adelanto electoral del 29 de noviembre ha puesto fin a la tramitación de iniciativas como la Ley de Protección de Menores en Entornos Digitales, la Ley del Cine, la Ley de Familias o el Estatuto del Becario, que tendrán que empezar de cero si el próximo Gobierno decide recuperarlas. Sin embargo, hay excepciones. Algunas propuestas sobreviven a las urnas y seguirán sobre la mesa del Congreso, independientemente de quién ocupe sus escaños en la próxima legislatura.
Consta en acta
Aunque la convocatoria de elecciones generales ha provocado la caducidad de la mayoría de las leyes que estaban en tramitación, la nueva Cámara Baja heredará siete iniciativas legislativas populares (ILP), cinco propuestas procedentes de parlamentos autonómicos y dos reformas de estatutos de autonomía.
A diferencia de los proyectos y proposiciones de ley ordinarias, estas iniciativas tienen una particularidad: pueden sobrevivir al cambio de legislatura. Sin embargo, su continuidad no garantiza que vayan a convertirse en leyes ni que todas retomen su tramitación exactamente donde quedaron.
Sanidad y dependencia
En el caso de las ILP, es el artículo 14 de la ley orgánica que las regula el que establece que su tramitación no decae por la disolución de las Cámaras, aunque permite a la nueva Mesa del Congreso decidir si deben retroceder a una fase anterior del procedimiento. Si bien, sus promotores no tendrán que volver a presentar las iniciativas ni repetir la recogida de firmas ya acreditadas por el mero cambio de legislatura.
En este plano, una de las propuestas más avanzadas es la promovida por el sindicato de enfermería SATSE para establecer unas ratios de profesionales que garanticen la seguridad de los pacientes. La propuesta llegó al Congreso a finales de 2019, respaldada por más de 660.000 firmas, y consiguió superar el debate de toma en consideración. Su tramitación, sin embargo, no llegó a completarse. La proposición permanecía en fase de enmiendas al articulado, con un último plazo ampliado hasta el 30 de septiembre de 2026.
Todavía más antigua es la iniciativa impulsada por el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) para modificar la participación económica de los beneficiarios de las prestaciones y servicios de dependencia. Presentada inicialmente en octubre de 2014, pretende limitar las aportaciones exigidas a los usuarios y garantizar que conserven recursos suficientes para sus gastos personales. La propuesta ha atravesado varias legislaturas y ha superado en dos ocasiones el debate de toma en consideración, sin culminar su tramitación.
En el ámbito sanitario también figura una iniciativa sobre la regulación de los medicamentos veterinarios, que propone modificar el Real Decreto Legislativo 1/2025 y derogar el Real Decreto 666/2023.
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Acoso escolar, vivienda y protección social
A la próxima legislatura también se trasladan propuestas ciudadanas relacionadas con la protección de la infancia, la vivienda y las prestaciones sociales.
Entre ellas, una iniciativa para mejorar la transparencia y reforzar la protección de las personas denunciantes de irregularidades, así como otra que plantea avanzar en la desmercantilización de la vivienda protegida en zonas tensionadas, con el objetivo de preservar su función social y evitar que estos inmuebles pierdan su finalidad residencial asequible.
Además, cabe mencionar una propuesta para establecer una prestación de ingresos mínimos dentro del sistema de protección de la Seguridad Social. Su origen se remonta a 2016, antes de la aprobación del ingreso mínimo vital (IMV), y aunque parte de sus planteamientos fueron recogidos posteriormente en esta prestación, la iniciativa sigue "viva".
Mirada territorial
Las propuestas de origen autonómico constituyen otro de los frentes que tendrá que examinar el nuevo Congreso. En total, la relación hay pendientes cinco textos remitidos por los parlamentos de Baleares, Cataluña, Comunidad Valenciana y Asturias.
El Parlamento balear es el que más propuestas aporta, con dos iniciativas. La primera reclama la cogestión de los aeropuertos del archipiélago, una reivindicación que provocó discrepancias con el Gobierno por sus posibles consecuencias sobre los ingresos de Aena. El Ejecutivo llegó a vetar inicialmente su tramitación, aunque posteriormente retiró la oposición.
La segunda iniciativa propone modificar la legislación de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia. En concreto, pretende impedir que las personas condenadas por delitos de acoso a menores puedan ejercer profesiones o actividades que impliquen un contacto habitual con ellos.
Desde Cataluña llegó una proposición de ley para mejorar la calidad de vida de las personas con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y otras enfermedades irreversibles. Las Cortes Valencianas, por su parte, remitieron una propuesta de reforma constitucional destinada a recuperar la capacidad legislativa de la comunidad en materia de Derecho Civil valenciano.
Cierra la lista una iniciativa que procede de Asturias y se remonta a 2014. La Junta General del Principado aprobó entonces una propuesta de reforma de la Constitución para flexibilizar los requisitos de las iniciativas legislativas populares y los referéndums. Más de una década después, el texto sigue sin haber completado su recorrido en las Cortes Generales.
Dos reformas estatutarias pendientes
La próxima legislatura también recibirá las reformas de los estatutos de autonomía de Castilla-La Mancha y La Rioja. La reforma castellano-manchega superó el debate de totalidad en el Congreso en noviembre de 2025 y posteriormente pasó a la Comisión Constitucional. Entre sus medidas figura una modificación de la composición de las Cortes regionales. En el caso de La Rioja, se proponen cambios como la eliminación de los aforamientos de diputados y miembros del Gobierno o la limitación a ocho años del mandato del presidente autonómico.