La derrota de la CDU en las elecciones regionales de este domingo ha abierto el momento más delicado para Friedrich Merz desde que llegó a la Cancillería alemana. Su partido ha quedado por primera vez fuera del Parlamento de Mecklemburgo-Pomerania Occidental y ha perdido la primera posición en Berlín, dos resultados que añaden presión al Gobierno federal y amenazan con complicar la agenda de reformas que conservadores y socialdemócratas trataban de sacar adelante.
Merz ha descartado abandonar el cargo y este lunes ha reiterado su intención de continuar tanto al frente del Gobierno como de la CDU. Tampoco se han producido, por ahora, peticiones públicas relevantes dentro de su formación para sustituirle ni movimientos internos dirigidos a hacerlo, según Associated Press. El propio canciller aseguró que en las reuniones de la dirección celebradas entre el domingo y el lunes nadie planteó cuestiones de personal.
La dimensión del golpe, sin embargo, es difícil de minimizar. En Mecklemburgo-Pomerania Occidental, la CDU obtuvo un 4,9% y no alcanzó el umbral del 5% necesario para entrar en el Parlamento regional, algo que no había ocurrido con el partido en los 77 años de historia de la República Federal. Alternativa para Alemania (AfD) quedó como primera fuerza y el SPD de la presidenta regional Manuela Schwesig terminó en segunda posición.
El propio Merz calificó el resultado de "desastre". "No podemos maquillar los resultados en Mecklemburgo-Pomerania Occidental", reconoció el domingo, aunque sostuvo que las dificultades económicas y políticas de Alemania hacían todavía más necesarias las reformas que pretende impulsar su Ejecutivo.
La CDU también pierde Berlín
El segundo golpe llegó en la capital. Die Linke ganó las elecciones de Berlín con el 25,3% de los votos, por delante de la CDU, que cayó hasta el 19%. AfD obtuvo alrededor del 16% y el SPD quedó en el 12,1%.
El resultado supone que los dos partidos que gobiernan juntos a escala federal, CDU/CSU y SPD, salen debilitados de la cita berlinesa. La candidata de Die Linke, Elif Eralp, parte ahora con opciones de encabezar el próximo Ejecutivo de la ciudad, aunque la composición final dependerá de las negociaciones entre los partidos.
Las dos elecciones profundizan además una tendencia que preocupa especialmente a los grandes partidos alemanes. AfD ha vuelto a avanzar en el este después de su victoria electoral en Sajonia-Anhalt a comienzos de septiembre, mientras Die Linke ha capitalizado en Berlín el descontento con el coste de la vivienda y ha desplazado a la CDU de la primera posición.
Las reformas de Merz, en peligro
La consecuencia más inmediata puede producirse dentro del propio Gobierno. El SPD ya ha reclamado cambios en algunas de las reformas económicas y sociales pactadas con los conservadores, especialmente en pensiones y sanidad.
El vicecanciller y ministro de Finanzas, Lars Klingbeil, advirtió este lunes de que el Ejecutivo no puede actuar como si los votantes no hubieran enviado ningún mensaje en las últimas elecciones regionales. La copresidenta del SPD y ministra de Trabajo, Bärbel Bas, ha reclamado por su parte someter los planes a una revisión desde el punto de vista de su aplicación y de la equidad.
Uno de los puntos más controvertidos es la reforma de las pensiones y, en concreto, la propuesta que afectaría a la posibilidad de jubilarse anticipadamente sin penalización después de 45 años de cotizaciones. El Gobierno también trabaja en cambios en el sistema sanitario dentro de una agenda con la que pretende responder al prolongado estancamiento de la mayor economía de Europa.
Merz, sin embargo, no ha renunciado a ese programa. Este lunes evitó anticipar qué aspectos podrían modificarse y defendió que la coalición tiene la responsabilidad de preparar al país para los próximos años. También reconoció que la CDU "ya no tiene respuestas satisfactorias para demasiadas preguntas" y que el partido tendrá que cambiar.
¿Está realmente en peligro Merz?
La derrota ha alimentado las especulaciones sobre una eventual sucesión del canciller. Un análisis elaborado por la consultora alemana Fuchs & Cie después de las elecciones considera que la presión sobre Merz aumentará y plantea varios escenarios, desde la continuidad hasta un cambio de canciller dentro de la actual mayoría CDU/CSU-SPD. El documento señala al presidente de Baviera y líder de la CSU, Markus Söder, como una posible alternativa y analiza también la posición del presidente de Renania del Norte-Westfalia, Hendrik Wüst.
Esa valoración debe diferenciarse de la situación política constatada este lunes. No existe por ahora un desafío abierto contra Merz dentro de la CDU, y los principales dirigentes regionales del partido no han iniciado un movimiento para relevarle. Associated Press señala precisamente que, pese a las especulaciones, no se han producido llamamientos destacados para su salida.
Wüst sí aparece desde hace tiempo entre las figuras de la CDU citadas como posibles alternativas de futuro. Su posición tendrá además un examen importante el próximo año, cuando Renania del Norte-Westfalia, el estado más poblado de Alemania, celebre elecciones regionales.
El análisis de Fuchs & Cie va más allá y sostiene que Söder podría beneficiarse de su experiencia de gobierno y de su posición al frente de la CSU para convertirse en una eventual alternativa si se abriera la sucesión. Se trata, no obstante, de un escenario planteado por la consultora, no de una candidatura formal ni de un proceso sucesorio actualmente abierto.
Un 2027 con cinco elecciones regionales
Merz tiene a su favor que Alemania no celebrará más elecciones regionales en lo que queda de 2026. Eso concede al Gobierno unos meses sin nuevas urnas para intentar recuperar iniciativa y negociar las reformas que dividen a la coalición.
El calendario volverá a complicarse el próximo año. Alemania afrontará cinco elecciones regionales en 2027, tres de ellas en abril, incluida la de Renania del Norte-Westfalia.
La cuestión inmediata, por tanto, no es todavía quién sustituirá a Merz, sino cuánto margen conserva el canciller para mantener unida a su coalición y sacar adelante unas reformas que su socio socialdemócrata ya quiere revisar. Las derrotas de Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental no han abierto formalmente una sucesión, pero sí han reducido el espacio político del Gobierno para afrontar los próximos meses.