Al menos dos agentes de Policía han resultado heridos durante los disturbios de carácter racista registrados en Belfast, en Irlanda del Norte, desencadenados tras el ataque de un ciudadano sudanés contra un hombre que perdió un ojo y sufrió lesiones en la cara al ser apuñalado.
En una rueda de prensa para valorar la magnitud de los choques, el secretario de Estado para Irlanda del Norte, Hilary Benn, ha achacado los incidentes a "matones encapuchados". "Nada puede justificar la violencia que vimos anoche en las calles de Irlanda del Norte", ha afirmado, remarcando el carácter "vergonzoso" de los episodios vividos en la capital norirlandesa.
El responsable británico ha criticado que los impulsores de las protestas contra la inmigración aseguren "proteger" a los barrios locales cuando, en realidad, están "haciendo exactamente lo contrario".
Benn ha incidido en que existe una responsabilidad compartida para impedir que se repitan imágenes similares. "Esto no es lo que es Irlanda del Norte; este no es el gran lugar que es Irlanda del Norte", ha indicado, subrayando la necesidad de convencer a quienes planean nuevas concentraciones violentas para que "dejen de hacer esto". "Esto no es normal", ha enfatizado.
En la misma línea, y tratando de rebajar la tensión, el jefe de Policía de Belfast, Jon Boutcher, ha calificado los disturbios como un "insulto a la víctima" y a todas las personas afectadas por el suceso, entre ellas quien intervino para socorrer al hombre apuñalado.
Boutcher ha explicado que alrededor de un centenar de personas están siendo investigadas por su participación en los altercados y ha asegurado que todos los implicados serán "identificados y perseguidos". Al mismo tiempo, ha pedido calma a la población para evitar que se repitan las escenas de violencia vividas en la ciudad.
"Si son sus hijos o sus vecinos, impidan que salgan hoy. Esto tiene que parar. No podemos tener una sociedad que permita que esto ocurra", ha advertido el responsable policial.
El jefe de la Policía ha detallado además que un contingente de 200 agentes se está desplazando a Irlanda del Norte con el objetivo de reforzar el despliegue policial durante las próximas noches y tratar de impedir que los disturbios se extiendan.
Asimismo, ha reclamado a la ciudadanía que se "el proceso judicial siga su curso" y que se respeten los tiempos de la Justicia, evitando tomarse la ley por su mano.
Vista judicial del presunto agresor
Paralelamente, esta mañana ha comparecido ante un tribunal de Belfast el sospechoso del apuñalamiento, identificado como Hadi Alodid, un ciudadano sudanés de 30 años.
Además del ataque contra Steven Ogilvy, de unos 40 años, se le imputan cargos por tenencia de un cuchillo en un lugar público y por proferir amenazas de muerte contra un trabajador del Servicio Nacional de Salud (NHS).
El presunto agresor permanece en prisión preventiva, mientras que la víctima sigue hospitalizada con graves heridas en los ojos, el cuello y la espalda como consecuencia del ataque.
Aunque el apuñalamiento tuvo lugar en Irlanda del Norte, se han registrado disturbios racistas en distintas localidades del Reino Unido, entre ellas varias ciudades de Escocia y la localidad de Southampton, en el sur de Inglaterra.
"Las escenas que vimos anoche en Glasgow, Edimburgo y Ayr son inaceptables. Escocia es una nación acogedora y quienes eligen hacer sus vidas aquí son miembros valiosos de nuestras comunidades", ha denunciado el ministro principal de Escocia, John Swinney, en redes sociales, recalcando que "el racismo, el odio y la intimidación no tienen cabida en Escocia" y llamando a la población a oponerse a esta deriva.