El Gobierno de Estados Unidos ha comunicado el desembolso de “más de tres millones de dólares” (2,6 millones de euros) en concepto de “compensaciones” dirigidas a las personas afectadas por el denominado síndrome de La Habana, la enigmática dolencia que en los últimos años ha golpeado a personal diplomático, político y de seguridad estadounidense destinado en Cuba y en otras capitales del exterior.
“Damos prioridad a la atención del personal afectado y desembolsamos casi tres millones de dólares en compensaciones en el que supone el primer pago de la Ley de La Habana realizado”, ha informado el Departamento de Defensa en un comunicado.
Los servicios de Inteligencia estadounidenses llegaron a plantear que esta extraña afección pudiera estar vinculada a la actuación de actores extranjeros, aunque la mayoría de las agencias continúan considerando esta hipótesis como improbable.
El síndrome se detectó por primera vez en 2016 entre diplomáticos destinados en Cuba y desde entonces ha impactado a decenas de personas en distintos puntos del mundo, entre ellos Bogotá y Viena.
Los afectados presentaron múltiples síntomas que especialistas médicos relacionaron con ultrasonidos o microondas de procedencia desconocida. El informe definitivo del Congreso, difundido en 2023, determinó que era “muy improbable” que se tratara de una operación de un Estado extranjero, aunque no aportó una explicación alternativa y esta sucesión de “incidentes médicos anómalos” continúa sin aclararse.
A partir de 2017, Washington ordenó la salida de todo el personal no esencial de su Embajada en La Habana y expulsó a diplomáticos cubanos, en el marco de las pesquisas por el presunto empleo de microondas como arma.