Estados Unidos ha arremetido de nuevo contra la galardonada con el premio Nobel de la Paz de este año, la jurista sudafricana Navi Pillay, por su papel en el intento de ensanchar la definición de genocidio en el procedimiento abierto por Gambia contra Birmania ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Este caso podría marcar un precedente clave para el proceso que se sigue en el mismo tribunal contra Israel por su ofensiva en la Franja de Gaza.
La CIJ tiene previsto pronunciarse antes de que finalice el año sobre las acusaciones de genocidio contra Birmania por la "operación de limpieza" emprendida por el Ejército contra la minoría rohingya entre 2006 y 2007, una campaña que las autoridades presentaron como una acción destinada a eliminar a los grupos armados activos en el estado de Rajine, lugar de origen de esta comunidad.
Como consecuencia de esta ofensiva se produjo un éxodo masivo de cientos de miles de personas hacia Bangladesh, donde quedaron hacinadas en campos de refugiados, expuestas a la hambruna y a múltiples vulneraciones de derechos humanos. Las mujeres y niñas resultaron especialmente afectadas, muchas de ellas obligadas a prostituirse para poder sobrevivir.
El equipo jurídico de Gambia sostiene, entre otros argumentos, que el uso deliberado del hambre contra una población puede encajar en la definición de genocidio; que no debería exigirse un umbral mínimo de víctimas mortales para calificar los hechos como tal; y que la alegación de "operación antiterrorista" no puede servir como justificación para cometerlo.
Los expertos subrayan además la singularidad del caso, al tratarse de la primera ocasión en que un tribunal internacional se pronunciará sobre violaciones masivas de derechos humanos en una causa presentada por "un Estado no perjudicado que actúa para defender el derecho Internacional". Un veredicto favorable a Gambia podría reforzar de forma notable la posición de Sudáfrica en el proceso que mantiene abierto contra Israel, aún pendiente de resolución.
El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, acusa a Pillay, jueza 'ad hoc' (independiente) de la CIJ, de intentar imponer "un estándar debilitado y falso que pueda luego usarse como arma contra soldados estadounidenses y aliados cada vez que levantan un dedo contra terroristas que se esconden detrás de civiles", en una alusión implícita al caso israelí.
Waltz ha asegurado que su país no consentirá que "falsos jueces globalistas utilicen la ley como arma contra nuestras tropas, socaven nuestra soberanía o pongan en riesgo vidas estadounidenses" y ha redoblado sus ataques contra el Comité Nobel, al que considera "deshonrado" por otorgar el premio a una persona "que representa una 'comunidad internacional' con una agenda izquierdista, globalista y antisemita".