Jonatan Urich, uno de los asesores más cercanos al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha admitido ante la Policía que percibió “cientos de miles de séqueles” —equivalentes a decenas de miles de euros— procedentes de Qatar y que continuó prestando servicios para Doha durante un periodo prolongado tras el ataque de las milicias gazatíes del 7 de octubre de 2023.
Según el testimonio recogido en el interrogatorio, al que ha tenido acceso la cadena israelí Canal 12, Urich dejó de colaborar con los qataríes a “mediados o finales de 2024”. Los pagos tenían como objetivo impulsar la imagen pública de Qatar, en un trabajo que, según ha precisado, no “se desarrollaba en Israel”. Fue otro asesor de Netanyahu, Yisrael Einhorn, también investigado en el caso conocido como Qatargate, quien le ordenó que pusiera fin a esa relación profesional, momento en el que cesó su labor para Doha.
Preguntado por los agentes si Netanyahu conocía los ingresos que estaba recibiendo, Urich respondió que “yo no respondo ante el primer ministro por lo que hago” y subrayó que “hay una gran diferencia entre lo que ocurre en el extranjero y lo que pasa aquí”. Ha relatado que, aunque trabajaba para mejorar la reputación de Qatar de cara al Mundial de Fútbol de 2022, no dejó de “atacar a Qatar desde Israel” y mencionó a otros altos cargos del Ejército y del Mossad, entre ellos Yoav ‘Poli’ Mordechai, a quienes ha señalado por su cooperación con Doha.
En la misma comparecencia, Urich ha quitado hierro a las denuncias sobre la financiación de Qatar a Hamás y sobre su propia colaboración con este país. “No veo que haya conflicto. No creo que haya un problema moral. No creo que haya hecho nada inmoral o poco profesional”, ha afirmado. La Fiscalía le imputa la entrega de información clasificada como secreto, con la posible consecuencia de “dañar al Estado” y “poner en peligro la seguridad nacional”.
Urich ha ejercido como asesor estratégico de Netanyahu y fue también director de campaña del partido Likud. Está vinculado a una filtración producida en 2024 que incluía material militar confidencial sobre el supuesto plan del entonces líder de Hamás, Yahya Sinwar, para escapar junto a varios rehenes israelíes a través del corredor Filadelfia, unos datos que, según las pesquisas, podrían haber sido manipulados.