El Ejército de Malí ha informado de la “neutralización” de al menos 50 presuntos terroristas durante una nueva serie de bombardeos, llevados a cabo como parte de su respuesta a la ofensiva a gran escala iniciada el 25 de abril por la rama de Al Qaeda en el Sahel y los separatistas tuareg del Frente para la Liberación del Azawad (FLA).
En un comunicado difundido en redes sociales, las Fuerzas Armadas malienses detallan que uno de los ataques tuvo como objetivo “un refugio usado por grupos armados terroristas” en las inmediaciones de Doro, cerca de Gao, en el norte del país, donde habrían sido “neutralizados” “una veintena” de sospechosos cuya identidad no ha sido precisada.
El texto añade que un segundo bombardeo impactó contra “una importante base” utilizada por presuntos combatientes en Sandaré, en la región occidental de Kayes, con un balance de “una treintena de neutralizados”, mientras que otros ataques adicionales se dirigieron igualmente a la zona de Doro, sin que por el momento el Ejército haya ofrecido cifras concretas de víctimas en estos últimos casos.
Paralelamente, el Africa Corps --antiguo Grupo Wagner y actualmente bajo la órbita del Ministerio de Defensa de Rusia-- subrayó en otro comunicado publicado en redes sociales que “la situación en Malí no ha cambiado y sigue bajo control del Gobierno maliense y las fuerzas aliadas”.
Según esta fuerza, las operaciones continúan “para localizar formaciones terroristas, patrullar zonas pobladas y escoltar convoyes”, y confirmaron un choque con “terroristas” en Mourdiah, en el centro del país. “Los terroristas intentaron evitar el contacto y retirarse, pero no todos tuvieron éxito”, concluyó el mensaje.
Sobre el terreno, el conflicto sigue marcado por la volatilidad y los enfrentamientos puntuales, después de que la rama regional de Al Qaeda llamara a principios de mayo a un “frente unido” para derrocar a la junta militar que gobierna el país desde 2020 y abrir “una transición pacífica e inclusiva”, pese a que días antes el presidente de transición, Assimi Goita, había asegurado que todo estaba “bajo control”.
Actualmente, Malí está dirigido por una junta militar surgida de los golpes de Estado de agosto de 2020 y mayo de 2021, ambos liderados por Goita. Desde entonces, las autoridades de Bamako han estrechado lazos con Rusia y han tomado distancia respecto a sus tradicionales socios occidentales, entre ellos Francia, antigua potencia colonial en la región.