El presidente del Parlamento de Líbano, Nabih Berri, ha reiterado sus críticas al acuerdo marco sellado el viernes entre Líbano e Israel para abrir un proceso de conversaciones formales orientadas a una paz y seguridad estables, recalcando sobre este entendimiento que “no se llevará a cabo ni se implementará en su forma actual”.
“Este acuerdo no se llevará a cabo ni se implementará en su forma actual”, ha afirmado Berri en una nota difundida por el Movimiento Amal, la formación que encabeza, en la que ha adelantado que sus ministros “participarán en las sesiones del Gabinete donde se presente el acuerdo y expresarán su postura (contraria) desde dentro de las instituciones”.
En la misma línea, ha incidido en que la “oposición a este acuerdo se manifestará dentro de los marcos constitucional, político y nacional”, una postura que ha fundamentado al considerar que “el aspecto más peligroso del acuerdo es que podría allanar el camino a la discordia y la división entre el pueblo libanés, favoreciendo así la ocupación israelí”.
“El acuerdo firmado en Washington es un conjunto de imposiciones, no un acuerdo que salvaguarde los derechos de Líbano. Este acuerdo es diez veces peor que el del 17 de mayo de 1983”, ha denunciado, en referencia al fallido pacto aprobado inicialmente por el Parlamento libanés tras la invasión israelí de 1982, que despertó un fuerte rechazo entre sectores musulmanes, fuerzas de izquierdas y la Siria baazista.
Aquellas presiones resultaron decisivas para que el entonces presidente, el maronita católico Amine Gemayel, optara por no aplicar plenamente el acuerdo y acabara derogándolo en marzo de 1984. La alusión de Berri a aquel precedente se interpreta también como respuesta a la defensa que el hijo del exmandatario, Sami Gemayel, actual líder del democristiano Partido de las Falanges Libanesas, ha hecho este fin de semana de un texto por el que, según su visión, “Líbano sale victorioso” al consagrar “el fin de la guerra” y “la retirada completa de Israel del territorio libanés”, entre otros puntos.
Frente a esa lectura, Berri ha sostenido que “debe darse prioridad a la retirada completa de Israel del territorio libanés ocupado, al cese de su agresión, a la liberación de los prisioneros y al retorno de los residentes a sus aldeas, antes de cualquier otra negociación”.
“Condicionar la retirada israelí a exigencias políticas y de seguridad solo prolonga la ocupación y no ofrece garantías al Líbano. No nos dejaremos arrastrar a protestas callejeras ni a reacciones que puedan ser explotadas para sumir al país en el caos y la violencia interna”, ha añadido el dirigente chií.
El presidente del Parlamento ha consolidado así su rechazo después de haber descrito la víspera el acuerdo marco como un factor de “discordia” en Líbano, utilizando el término “fitna”, que en el contexto islámico alude a episodios de grave convulsión interna, en referencia a las movilizaciones registradas en la capital.
El veterano líder del Movimiento Amal mantiene una estrecha alianza con el partido-milicia chií Hezbolá, enemigo histórico de Israel, que desde el inicio de la guerra de Gaza libra intensos enfrentamientos con el Ejército israelí y ha censurado desde el principio los contactos oficiales entre Beirut y Tel Aviv.