El presidente de Líbano, Josepth Aoun, ha denunciado este viernes el incremento de los bombardeos llevados a cabo por las fuerzas israelíes sobre territorio libanés pese al alto el fuego, advirtiendo de que este repunte de la violencia es “peligroso y condenable”.
“Lo que estamos presenciando hoy en el sur del país y en el valle de la Becaá es una expansión de las agresiones israelíes y más muertes y destrucción”, ha indicado en un comunicado difundido en redes sociales.
El mandatario ha recalcado que esta situación supone una “escalada peligrosa”, sobre todo porque “afecta a decenas de inocentes, entre ellos mujeres y niños, y apunta prácticamente a todas las tentativas en curso para consolidar el alto el fuego y poner fin a la guerra”.
En esta línea, ha hecho referencia al reciente memorando de entendimiento alcanzado entre Estados Unidos e Irán para tratar de cerrar el conflicto en Oriente Próximo, un acuerdo que contempla el cese de los ataques sobre suelo libanés y garantías adicionales sobre la soberanía de Líbano.
“Esto no impedirá trabajar para lograr un alto el fuego integral en el menor tiempo posible, y esto es lo que he pedido a la delegación libanesa negociadora para la próxima ronda de contactos en Washington. No se puede ser indulgente en este asunto porque el alto el fuego integral es la puerta de entrada para abordar otros temas, y el más importante es la retirada israelí y el regreso de los prisioneros”, ha aclarado.
Paralelamente, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha afirmado este viernes que el Ejército ha golpeado “con fuerza” a Hezbolá en represalia por la muerte de cuatro militares israelíes en un ataque en el sur de Líbano, subrayando que “Israel no tolerará ataques a sus soldados o a sus territorios”.
Las autoridades israelíes han reiterado en varias ocasiones que no tienen intención de retirar sus fuerzas del sur de Líbano y han mantenido sus operaciones militares a pesar del memorando de entendimiento firmado por Estados Unidos e Irán. La continuidad de estas acciones, unida a las advertencias de Teherán de que constituyen violaciones del preacuerdo, amenaza con descarrilar el frágil proceso de paz en Oriente Próximo.
