El ministro francés de Justicia, Gérald Darmanin, ha insistido en la necesidad de trazar una clara línea entre las protestas y las “personas que aprovechan estas grandes manifestaciones para saquear las tiendas”, aludiendo a las movilizaciones registradas en las últimas semanas en Francia.
Lo ha expresado este lunes durante su intervención en el congreso World in Progress (WIP), que tiene lugar en el Palau de Congressos de Catalunya, en Barcelona, hasta este martes, en una conversación compartida con el ministro de Exteriores, José Manuel Albares.
Darmanin ha remarcado que el sistema judicial debe asumir la obligación de “responder muy rápidamente a la petición de la opinión pública que pide firmeza” y, al mismo tiempo, ofrecer una reacción proporcionada, teniendo en cuenta que entre los arrestados hay personas de muy corta edad.
Ha señalado que, en el marco de las manifestaciones, “solo se han acabado encarcelando a tres personas”, mientras que por los episodios de saqueos se ha enviado a prisión a más de 300 implicados.
Por su parte, Albares ha incidido en que es fundamental diferenciar las protestas “muy violentas” que se han producido en Francia, Italia o Alemania, de la situación en España, donde ha afirmado que los incidentes han sido muy puntuales y se han circunscrito a Barcelona y Bilbao en dos momentos concretos.
Injerencias y auge de la extrema derecha
En relación con la salud de las democracias europeas, Albares ha advertido de que las formaciones de extrema derecha pueden suponer un serio desafío para el sistema democrático: “No hay mayor peligro para nuestra sociedad que las fuerzas de extrema derecha”.
Ha indicado que en España se han detectado injerencias extranjeras en el pasado reciente y que estas interferencias tienen como “favorita” a la extrema derecha.
“La pregunta es por qué buscan hacerlo. Y desde luego nunca es por el bienestar de los españoles y los europeos”, ha afirmado, antes de añadir que el objetivo es debilitar lo que considera el único proyecto exitoso que defiende la justicia social y el multilateralismo.
El ministro ha avisado de que, si la extrema derecha logra acceder a los gobiernos de España, Francia e Italia en el próximo ciclo electoral, “el proyecto europeo se va a transformar enormemente”.
Darmanin ha compartido este diagnóstico y ha advertido de que, si la líder de Agrupación Nacional, Marine Le Pen, se impone en las elecciones, el rumbo de Europa se verá alterado. “Los países seguirán hablando, pero no habrá comunidad europea”, ha pronosticado.
Inmigración y respuesta europea
Preguntado por la crisis migratoria de Ceuta del pasado verano, Albares ha reconocido que echó en falta una mayor solidaridad por parte del resto de socios de la Unión Europea.
En cualquier caso, ha puesto el acento en que “la mayor parte de los inmigrantes llega a Europa de manera regular” y ha defendido que ese flujo migratorio es imprescindible para sostener el crecimiento económico del continente.