Florida se ha convertido en un motivo de preocupación para los republicanos a dos días de las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre. Los datos de voto anticipado han abierto dudas sobre la capacidad del partido para movilizar a su electorado, especialmente en la carrera por la gobernación que enfrenta al republicano Byron Donalds con el demócrata David Jolly.
El escenario todavía ofrece ventajas importantes a los republicanos: cuentan con más electores registrados, una organización más fuerte y una clara superioridad económica. Pero la participación está estrechando el margen de tranquilidad en un estado donde una derrota tendría un fuerte impacto político para Donald Trump.
El propio gobernador, Ron DeSantis, reconoció la semana pasada que la movilización estaba por debajo de lo que deseaba su partido. La inquietud, según el reportaje de Axios, convive con las expectativas de recuperar terreno durante la jornada electoral.
Tres puntos de ventaja en participación, frente a once en el registro electoral
El dato que concentra las miradas es la distancia entre republicanos y demócratas entre quienes ya han votado. A primera hora de este domingo, los primeros aventajaban a los segundos en tres puntos porcentuales, según Axios. Una diferencia inferior a la de las dos últimas elecciones generales y muy por debajo de los once puntos de ventaja republicana en el registro de electores.
Son magnitudes distintas. La afiliación de quienes han depositado su papeleta permite analizar la movilización, pero no revela a qué candidato han votado. Los independientes también pueden resultar decisivos.
Precisamente ahí aparece otra dificultad para Donalds: según el medio estadounidense, casi todas las encuestas sitúan a los demócratas por delante entre los independientes con diferencias de dos dígitos. Ese escenario aumenta la necesidad republicana de conseguir una participación elevada entre sus propios inscritos.
La preocupación alcanza al norte rural de Florida y al Panhandle, la franja noroccidental del estado. El politólogo de la Universidad de Florida Michael McDonald ha detectado que, en los 17 condados donde Donalds perdió las primarias republicanas, la participación de su partido se sitúa 3,2 puntos por debajo de 2022. En los condados donde ganó, el retroceso es de 1,1 puntos, recoge Axios.
La hipótesis de los 500.000 votos: una estimación, no un resultado
El cálculo más llamativo del reportaje procede de estimaciones internas de ambos partidos compartidas con Axios: Donalds podría llegar a la jornada electoral con una desventaja de hasta 500.000 votos.
No se trata de un escrutinio conocido ni de una diferencia confirmada entre candidatos. Es una proyección política sobre cómo podrían repartirse las papeletas depositadas antes del martes.
Bajo ese escenario, el republicano podría necesitar obtener aproximadamente dos votos por cada uno de su rival entre quienes acudan a votar el día de las elecciones. Los republicanos han conseguido grandes ventajas en esa jornada en ocasiones anteriores, pero repetirlo exigiría una movilización considerable.
La incógnita es cuántos de esos electores siguen pendientes de acudir a las urnas. Según un análisis del estratega demócrata Steve Schale citado por Axios, entre quienes esperaron hasta el día electoral en 2022, este año ya han votado anticipadamente unos 60.000 republicanos más que demócratas.
Eso no implica que los republicanos hayan perdido esos votos. Significa que parte de su habitual empuje del martes podría haberse adelantado y no debería contabilizarse de nuevo al proyectar la participación pendiente.
Los jóvenes demócratas se movilizan más
La diferencia entre los electores más jóvenes refuerza las señales de alerta. Según los datos recogidos por Axios, ya ha votado el 25% de los demócratas registrados activos menores de 30 años, frente al 9% de los republicanos de esa edad.
Los demócratas también han superado el total de sus votos anticipados y por correo de 2022 en 15 condados. Los republicanos lo han conseguido en cuatro.
Estos indicadores apuntan a una movilización demócrata relevante, aunque por sí solos no permiten anticipar el ganador. El tamaño de cada grupo, el comportamiento de los independientes y la participación final seguirán condicionando el resultado.
Donalds conserva ventajas: más dinero, más electores y encuestas favorables
Los nervios no equivalen a una derrota anunciada. La mayoría de las encuestas citadas por Axios todavía concede a Donalds una ligera ventaja sobre Jolly.
La diferencia económica también es considerable: el republicano ha recaudado 176 millones de dólares, frente a los 28 millones de su adversario. Además, los republicanos superan a los demócratas en aproximadamente 1,5 millones de electores registrados en Florida.
El presidente del partido en el estado, Evan Power, defiende que su organización sabe movilizar a sus votantes durante la jornada electoral. También recuerda que Florida lleva años sin vivir una competición tan ajustada como la de 2018, cuando DeSantis ganó la gobernación y Rick Scott consiguió un escaño en el Senado por márgenes estrechos.
La cuestión será si esa ventaja organizativa permite compensar la menor participación detectada en algunas de sus zonas más favorables.
La inquietud se extiende más allá del Gobernador
La carrera de Donalds concentra la atención, pero no es el único frente. Según Axios, los republicanos temen perder entre diez y quince escaños en la Cámara de Representantes estatal, lo que pondría en riesgo su supermayoría.
El reportaje también recoge señales de alerta en el distrito federal 27, en Miami, donde la republicana María Elvira Salazar se enfrenta al demócrata Eliot Rodríguez. En cambio, los republicanos muestran más confianza en la senadora Ashley Moody, que compite contra Angie Nixon.
Para Trump, una derrota de alcance estatal en Florida tendría una dimensión política que superaría esa contienda. Para los demócratas, supondría demostrar que pueden competir en un territorio que se había vuelto especialmente favorable a sus adversarios.
Por ahora, el voto anticipado deja una advertencia para los republicanos: disponer de más electores registrados no garantiza que acudan en la proporción necesaria. La respuesta llegará cuando se cuenten las papeletas, incluidas las de quienes esperan al martes.