Las formaciones de izquierda y derecha en Francia han expresado abiertamente su malestar tras la reunión celebrada este jueves con el primer ministro, Sébastien Lecornu, en la sede gubernamental de Matignon, un encuentro que, según denuncian, no ha servido para rebajar la fuerte tensión social generada por las protestas de estudiantes, sindicatos y 'chalecos amarillos'.
Desde La Francia Insumisa, su coordinador general, Manuel Bompard, ha sido especialmente duro con el jefe de Gobierno. “Ha hecho perder el tiempo a este país”, ha afirmado, reprochando que “En ningún momento ha entrado en el debate específico sobre las demandas de los jóvenes, sobre las demandas del país, sobre la ira o sobre el sufrimiento social”, según ha manifestado a la salida de la reunión en Matignon.
La ultraderecha de Agrupación Nacional comparte el diagnóstico negativo. Su senadora Edwige Díaz ha asegurado que Lecornu y el ministro del Interior, Laurent Nuñez, “se han dedicado a evadir responsabilidades durante tres horas”, dejando claro que tampoco para ellos el encuentro ha aportado soluciones.
En la misma línea crítica se ha situado la secretaria general de Los Ecologistas, Marine Tondelier, quien ha calificado la cita como “mucho peor de lo anticipado” y ha lamentado que “Ya no nos entendemos”, al considerar que la reunión ni siquiera ha ofrecido “un análisis interesante de la situación”.
El líder comunista Fabien Roussel ha ido un paso más allá al asegurar que se ha sentido engañado, al entender que lo que se había presentado como una discusión sobre la crisis social terminó convirtiéndose en “una explicación de las políticas del mantenimiento del orden” en lugar de plantear “medidas contundentes a favor de los franceses”.
Por su parte, el candidato presidencial socialista, Raphaël Glucksmann, ha señalado que, al menos, el Ejecutivo dispone de “propuestas” sobre la mesa, y ha insistido en que ahora corresponde al Gobierno analizarlas para articular un plan concreto. “Cuando uno se enfrenta a un movimiento social de esta magnitud, debe dar respuestas políticas a las demandas. Debemos escuchar la ira de los jóvenes, las preocupaciones y las ansiedades de la población francesa”, ha subrayado.