El Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) ha denunciado este jueves que Colombia estaría “violando claramente” el Derecho Internacional con la inauguración en Jerusalén de su Embajada en Israel, subrayando además que la ciudad constituye “territorio palestino ocupado”.
“Condenamos en los términos más firmes la apertura de una Embajada por parte de Colombia en el Jerusalén ocupado”, ha afirmado el movimiento islamista. “Lo consideramos una violación flagrante de los derechos de los palestinos y una clara violación del Derecho Internacional y las resoluciones de Naciones Unidas”, ha añadido en su comunicado.
En este contexto, Hamás ha arremetido contra el actual presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, al que acusa de “revertir las honorables posturas” de su antecesor, Gustavo Petro, quien decidió romper relaciones diplomáticas con Israel a raíz de la ofensiva sobre la Franja de Gaza tras los ataques del 7 de octubre de 2023, tal y como ha informado el diario palestino ‘Filastin’.
El grupo islamista ha insistido en que la nueva línea política de De la Espriella “supone una apuesta perdida e favor de una entidad criminal cuyo aislamiento internacional está aumentando”, al tiempo que ha reclamado a las autoridades de Bogotá que “revierta inmediatamente esta decisión injusta”.
Hasta ahora, únicamente siete Estados habían establecido sus Embajadas en Jerusalén: Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Papúa Nueva Guinea, Paraguay, Fiyi y Nauru, a los que se añaden las autoridades de Kosovo y de la región semiautónoma somalí de Somalilandia. A esta reducida nómina se incorpora ahora Colombia.
La instalación de Embajadas en Jerusalén viene siendo objeto de rechazo por parte de la Autoridad Palestina y de las principales facciones palestinas, ya que Jerusalén Este permanece bajo ocupación israelí desde la Guerra de los Seis Días de 1967. Es en la parte occidental de la ciudad donde se ubican el Parlamento israelí, el Tribunal Supremo y varios ministerios.
Aunque Israel considera Jerusalén como su capital “unificada”, la mayoría de la comunidad internacional —con escasas excepciones, entre ellas Estados Unidos— no comparte esa postura. La solución de dos Estados plantea la creación de un Estado palestino con las fronteras de 1967 y con Jerusalén como capital compartida entre ambas partes.