Irán ha lanzado una nueva advertencia a Estados Unidos en plena escalada regional. El ministro iraní de Exteriores, Abbas Araqchi, ha asegurado que Teherán asume el control absoluto sobre todo lo que ocurra en el estrecho de Ormuzdurante los próximos 30 días de conversaciones, de acuerdo con la lectura que hace la República Islámica del memorando de entendimiento sellado este mes con Washington.
El jefe de la diplomacia iraní ha lanzado este mensaje a su llegada a Irak, donde realiza una visita oficial de un día. Su declaración llega en un contexto especialmente delicado, marcado por nuevos intercambios de bombardeos con fuerzas estadounidenses, por la tensión en el Golfo y por el rechazo de Hezbolá al reciente acuerdo entre Líbano e Israel.
Araqchi ha subrayado que el estrecho de Ormuz permanecerá bajo “supervisión y gestión total de Irán” durante el próximo mes y que, una vez eliminados todos los obstáculos, se restablecerá la capacidad total de la vía fluvial. Según ha recalcado, la responsabilidad sobre este paso estratégico recae exclusivamente en la República Islámica de Irán.
“No existe ninguna otra parte involucrada”
El ministro iraní ha querido dejar claro que Teherán no acepta la intervención de ningún otro actor en la gestión de Ormuz durante este periodo. “No existe ninguna otra parte ni Estado involucrado. Esto queda totalmente claro en el memorando de entendimiento, y cualquier intervención o acción unilateral agravará la situación y retrasará la reapertura del estrecho”, ha advertido.
La frase funciona como mensaje directo a Washington y a sus aliados. Irán intenta blindar su capacidad de control sobre una de las rutas marítimas más sensibles del mundo y avisa de que cualquier movimiento externo, al margen de lo pactado, puede elevar la tensión y prolongar el cierre parcial o las restricciones sobre la navegación.
El estrecho de Ormuz es una vía clave para el comercio energético global. Por esa zona transita una parte fundamental del petróleo y del gas que sale del Golfo Pérsico hacia los mercados internacionales, de modo que cualquier amenaza sobre su funcionamiento tiene impacto inmediato en la seguridad regional y en la economía mundial.
Araqchi acusa a EEUU de incumplir la cláusula sobre Líbano
Araqchi también ha acusado a Estados Unidos de vulnerar la cláusula inicial del memorando de entendimiento, que, según Teherán, obliga a Washington a presionar a Israel para que ponga fin a sus ataques y se retire por completo de Líbano.
“Lamentablemente, la entidad sionista continúa con sus ataques aéreos en Líbano. Estados Unidos debe estar a la altura de su responsabilidad, obligar a Israel a que ponga fin a sus ataques y que se retire de las zonas que ocupa en Líbano, porque es la primera cláusula del memorándum”, ha afirmado el ministro iraní.
Según la interpretación de Irán, ese primer apartado del documento no solo reclama el fin de los ataques aéreos israelíes, sino que impone a las partes la obligación de encontrar una fórmula que garantice la retirada israelí del territorio libanés. Para Teherán, el reciente pacto entre Líbano e Israel no cumple ese objetivo.
Hezbolá rechaza el acuerdo entre Líbano e Israel
El acuerdo firmado el viernes entre Líbano e Israel se limita a mencionar una “retirada gradual” condicionada a la verificación de un eventual desarme de Hezbolá. Esa fórmula ha sido rechazada de plano por la formación armada chií, aliada clave de Irán, que considera que el pacto contradice el texto suscrito entre Teherán y Washington.
Hezbolá sostiene que condicionar la retirada israelí a su desarme equivale a una maniobra para dejar a Líbano sin capacidad defensiva. Por eso, la organización se niega a aceptar un esquema que, a su juicio, no garantiza la salida completa de Israel del país y traslada la presión sobre la resistencia libanesa.
La posición de Araqchi refuerza esa lectura. Irán no solo critica a Israel por mantener ataques en Líbano, sino que responsabiliza directamente a Estados Unidos por no imponer a su aliado el cumplimiento de lo que Teherán considera la primera cláusula del memorando.
Qalibaf y Berri piden activar la comisión de seguimiento
La tensión diplomática se ha extendido también al plano parlamentario. Este mismo domingo, el principal negociador iraní y presidente del Parlamento, Mohamed Baqer Qalibaf, ha mantenido una conversación telefónica con su homólogo libanés, Nabih Berri, en la que ambos han coincidido en la necesidad de activar cuanto antes la comisión de seguimiento acordada entre Estados Unidos e Irán para supervisar el cese de hostilidades en Líbano.
Según la radiotelevisión pública iraní IRIB, Qalibaf y Berri hicieron hincapié en la urgencia de celebrar una reunión de la “Unidad de Control de Conflictos” lo antes posible para controlar y poner fin a la guerra en Líbano.
“Nuestro objetivo es poner fin a la guerra en el Líbano, devolver a los refugiados a sus hogares y lograr la retirada de la ocupación y el régimen sionista del territorio libanés, y estamos abordando este tema con seriedad”, ha manifestado Qalibaf.
Berri califica el pacto de “acto de rendición”
El presidente del Parlamento libanés, cercano políticamente a Teherán, ha vuelto a cargar contra el reciente acuerdo alcanzado entre el Ejecutivo libanés e Israel. Berri lo considera un acto de rendición de Beirut porque, según su lectura, pasa por alto los compromisos fijados en el preacuerdo entre Estados Unidos e Irán y evita exigir de forma inequívoca la retirada israelí del país.
“El acuerdo entre Líbano y el régimen sionista, según los términos dictados por Estados Unidos, es una conspiración y un acto de sedición, y la sedición es peor que el asesinato”, ha lamentado Berri.
Sus palabras elevan todavía más la presión interna sobre el Gobierno libanés y muestran hasta qué punto el pacto con Israel ha abierto una fractura entre Beirut, Hezbolá y los aliados regionales de Irán.
Ormuz y Líbano, dos frentes conectados
El mensaje de Teherán une dos frentes que, hasta ahora, podían parecer separados: la gestión del estrecho de Ormuz y la situación militar en Líbano. Irán advierte de que controlará Ormuz durante 30 días y, al mismo tiempo, acusa a Estados Unidos de no cumplir la parte del acuerdo relativa a Israel y Líbano.
La conexión no es casual. Teherán intenta utilizar su capacidad de presión sobre una ruta marítima estratégica para reforzar su posición negociadora en la crisis regional. Si Washington no fuerza a Israel a retirarse de Líbano, Irán deja claro que puede endurecer su postura en Ormuz.
El resultado es una negociación bajo amenaza permanente. Cada movimiento en el Golfo puede repercutir en Líbano y cada paso en Líbano puede afectar a la reapertura plena del estrecho.
Una advertencia en plena escalada regional
La advertencia de Araqchi llega en un momento de máxima fragilidad diplomática. El memorando entre Irán y Estados Unidos debía abrir una vía de desescalada, pero las interpretaciones enfrentadas sobre Líbano, Israel y Ormuz amenazan con bloquear el proceso.
Teherán acusa a Washington de incumplir. Washington, por su parte, queda bajo presión por su relación con Israel y por la necesidad de evitar que la crisis en Ormuz se traduzca en una nueva convulsión energética internacional.
Irán ha querido marcar el terreno desde Irak: controla Ormuz, exige la retirada israelí de Líbano y rechaza cualquier acción unilateral. La pregunta ahora es si el memorando todavía puede servir para contener la crisis o si se convierte en otro documento más atrapado entre los bombardeos, las amenazas y la lucha por el control regional.