El Ejecutivo iraní ha acusado a Estados Unidos de “aniquilar las normas fundacionales del Derecho Internacional” mediante su guerra económica contra Teherán, alertando de que la normalización de estas prácticas tendrá consecuencias a escala mundial. En este contexto, ha subrayado que “Canadá es uno de los que está aprendiendo la lección”, después de que Washington haya impuesto nuevos aranceles al país norteamericano.
En un mensaje difundido en redes sociales, el portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Esmaeil Baqaei, ha afirmado que “Estados Unidos anuncia el 'Día D Económico'. Los que prefieren ser obedientes como sombras, dicen: 'Esto está bien'. Pero esperen, no está bien en absoluto”.
El representante de la diplomacia iraní ha denunciado que “cuando un matón declara que todos los bancos, empresas, puertos y gobiernos deben elegir entre obedecer los caprichos de Washington o enfrentarse a la venganza estadounidense, esto ya no se trata solo de Irán”. Según ha recalcado, “esto trata de aniquilar las normas más fundamentales del Derecho Internacional y de la Carta de Naciones Unidas, a saber, el respeto a la igualdad soberana y a la libre determinación de todos los Estados”.
Baqaei ha añadido que “ningún Estado decente que valore su soberanía e intereses nacionales aceptará la normalización de este grado de anarquía y acoso sistemático”. A renglón seguido, ha apuntado que “Canadá es uno de los que ya está aprendiendo esta lección”, en alusión a la actual tensión comercial y financiera entre Washington y Ottawa, avivada por las decisiones del presidente estadounidense, Donald Trump.
En paralelo, el presidente del Parlamento iraní y principal negociador de Teherán, Mohamad Baqer Qalibaf, ha arremetido de nuevo contra el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, por su anuncio de nuevas medidas, advirtiendo a Washington de que “esto no es Normandía”. “Esto es la noche de la improvisación y usted olvidó su propio guion”, ha ironizado, antes de rematar con que es “el día del payaso”.
Estados Unidos, a través de Bessent, comunicó el lunes una ofensiva comercial destinada a cortar toda vía de financiación a Irán, llegando a amenazar con sanciones a cualquier país que mantenga vínculos comerciales con la República Islámica, “incluyendo a China”, con el objetivo de lograr un aislamiento total de la economía iraní.
Este movimiento de Washington se produce justo después de que expirara el plazo de 60 días que se habían concedido Estados Unidos y Teherán para intentar cerrar un acuerdo global que pusiera fin al conflicto desencadenado tras la ofensiva estadounidense-israelí iniciada el 28 de febrero. La falta de consenso mantiene abiertas las dudas sobre el riesgo de un nuevo enfrentamiento de gran intensidad en la región.